martes, 7 de diciembre de 2010

EL ORIGEN DE LAS RAZAS HUMANAS - 1


¿Cuál es el origen de las razas humanas?.
Antes de intentar acercarnos a ese origen, y debido a la expansión de la tontería “progre” actual, parece oportuno señalar que cada ser humano, independientemente de su raza, tiene la misma dignidad, que le viene dada por su propia naturaleza, al descender todos de los mismos ancestros, y por expresa voluntad divina, al ser todos hijos del mismo Dios. Así que todos los hombres tenemos la misma dignidad por ser hermanos, tanto a nivel específico, como a nivel espiritual. Por ello, no tenemos ningún reparo en hablar de las razas porque es algo evidente a nuestros sentidos y de gran importancia. El que por su parte, piense que hablar de las razas es incitar al racismo, que no hable de ellas, que las ignore, el hombre es libre hasta para instalarse en la estupidez.
Dejamos a un lado las múltiples etnias peculiares, y consideramos sólo las tres razas humanas principales que sirven como troncos. Todos los grupos menores, se pueden asociar sin dificultad a uno de estos tres: raza negroide (África y Australia), raza mongoloide (centro y este de Asia y buena parte de Oceanía) y raza caucásica (Europa y Asia occidental hasta la India).
Son muy pocos los antropólogos que se atreven a estudiar este origen, dejan la tarea a los paleoantropólogos, que por el momento, no han conseguido dar razón creíble del origen de las tres razas humanas.
La mayoría de ellos aceptan sin más el origen evolutivo del hombre a partir de algunos “semihombres” o “casi-hombres” anteriores, pero al separar varias especies distintas de hombres, vinculan nuestra existencia al aparecimiento del Homo sapiens, generalmente aceptan que surgió en África a partir de algunos Homo erectus en una fecha relativamente reciente que ellos estiman entre 150 y 200 mil años. Esa nueva especie Homo sapiens exterminó a las demás especies que vivían en la Tierra y en muy pocos milenios conquistó el mundo diversificándose en principio en las tres grandes razas humanas.
Existe un pequeño grupo de paleoantropólogos, principalmente Wolpoff de la universidad de Michigan y algunos profesores australianos, que apoyan lo que llaman la hipótesis del “origen multi-regional”, ellos han observado ciertos parecidos morfológicos entre los distintos restos de Homo erectus de cada continente y la distribución de las tres grandes razas, ellos defienden que los Homo erectus africanos tienen rasgos que recuerdan a los individuos negroides; los erectus europeos recuerdan a los neanderthales, y los erectus de extremo oriente presentan rasgos propios de la raza mongoloide. Por todo ello, proponen que el Homo sapiens no proviene de un tronco único, sino que ha llegado a ser en áfrica y Asia, a partir de los erectus que allí vivían, y en caso de Europa y Oriente próximo el proceso ha sido distinto, a partir de los erectus surgieron los neanderthales y de ellos nosotros. Si se acepta un origen común para todos, hay que remontarlo a antes del Homo erectus.
Evidentemente, no estamos de acuerdo con ninguna de las dos hipótesis. En primer lugar porque según la respuesta que se dé a la pregunta fundamental: ¿Qué es el hombre?, así será el criterio para distinguir a otros seres para sacarlos fuera de la especie humana. El paradigma evolutivo ha impuesto la creencia de que no existe la esencia específica (ya hablamos de esto en otra entrada anterior), y de que establecer si dos seres son de la misma especie o no, es algo subjetivo y por lo tanto poco importante. Existen menos diferencias morfológicas entre un neanderthal y un hombre actual que entre los homo sapiens que aparecen en la foto.


Nos parece un profundo error dividir los hombres que han vivido en la Tierra en diferentes especies, error que sólo puede ser atribuido a una profunda ignorancia, o a una intención perversa. Los rasgos morfológicos, generalmente los únicos apreciables o deducibles de los restos óseos humanos que aparecen en los yacimientos, no pueden determinar si ese hombre era hombre como nosotros o no lo era (suponiendo que hubiese habido alguna vez un hombre que no fuese hombre).
A pesar de los restos culturales que a veces aparecen en los yacimientos, y que son de un significado brutal, como ejemplo, en 1.966 se descubrió en Eslovenia en un campamento neanderthal, un fragmento de una flauta construida con un fémur de un joven oso de las cavernas. El fragmento contiene dos agujeros intactos y otros dos uno a cada lado, en la zona por las que la flauta se partió.[1]
Esto ya es mucho para los que defienden que el Neanderthal era poco menos que un mono: ¿música?, ¡imposible!, así que proponen, que los agujeros los hizo un oso de las cavernas que mordió el hueso.[2] Ante esto, nos hemos tomado la molestia de medir detalladamente los orificios de esa flauta de oso, el diámetro del hueso, la distancia entre ellos, y el diámetro de los orificios, y hemos podido comprobar que las medidas de esos tres parámetros se corresponden exactamente en una proporción de 1,4, con las dimensiones de esos tres parámetros en una de las flautas que los escolares españoles usan en sus clases de música. Así que esa flauta de cuatro agujeros perfectamente circulares, no pudo ser mordida por un oso, que hubiese roto el hueso en astillas.
Se ha probado con una réplica de esa flauta, y se pueden tocar melodías; y también hemos encontrado un magnífico trabajo, de expertos en instrumentos que han estudiado esa flauta, y defienden con contundencia que el fragmento encontrado podía dar dos tonos y un semitono perfectamente diatónicos, y que constituye el más antiguo documento del uso de la escala musical.[3]
Para los que todavía se resisten, después de 30 años de su hallazgo, se ha reconstruido otra flauta neanderthal con 31 fragmentos de un hueso de colmillo de mamut, encontrado en Geissenklösterle (Alemania) y que perfectamente es asociable a las actuales flautas traveseras o contralto.[4] Ésta última, la han “datado” en 35.000 años, y la primera en 70.000. Y aún con esto, no son seres humanos como nosotros. Los hay necios.

La paleoantropología, sería mucho más clara, si confesase que lo que realmente estudia es la distribución geográfica de los distintos tipos morfológicos humanos a través del tiempo, y se dejase de todas esas fantasías de la evolución humana.
[1] Wilford, J. Noble “Playing of Flute May Have Graced Neandertal fire” The N. York Time – 29/10/1.996 – B5 y B6.
[2] Stringer, C. y Andrews, P. Op. cit. p. 210.Justificar a ambos lados
[3] Atema, Jelle – Univ. Boston – http/whyfiles.org/114music/4html
“Evidencia del origen de la escala diatónica” – www.greenwych.ca/fl-compl.htm.
Para ver buenas fotografías de las flautas, ver en la red: “Flauta – Neandertal”.
[4] Cómas, José - “El País” 7 de Enero del 2.005. “Una flauta neandertal”.
Semogil 7 de Diciembre del 2.010

lunes, 8 de noviembre de 2010

Unas cuantas observaciones para poder entender mejor a Darwin y a los fervorosos evolucionistas


Curiosa imagen, parece Darwín pidiendo guardar un secreto, Imagen de: martin-pacheco.com

No podemos entender adecuadamente los ensayos de Darwin sobre el origen de las especies y sobre el origen del hombre, ni dar debida razón de la expansión de sus ideas, si no encuadramos los libros en su contexto. Para ello, voy a recurrir a una analogía que podrá parecer exótica a algunos, pero si la consideran por un momento, observarán que se muestra muy significativa.
Los seres humanos conocíamos de los planetas del sistema solar hasta Saturno, el ojo humano, los aparatos ópticos usados en la antigüedad, y los telescopios de Galileo o Kepler, no fueron capaces de localizar -descubrir- la existencia de otros planetas en el sistema solar.
El nombre que recibe un nuevo astro, le es impuesto por su descubridor, por lo que no cabe concebir un plan personal humano a través de los siglos.
En 1.781, el astrónomo Guillermo Herschel, descubrió un nuevo planeta más alejado del Sol que Saturno, y le llamó Urano. Ocho años después, Klaproth, descubre en unos raros minerales la existencia de un elemento hasta ahora desconocido, el que más materia contiene, y le llamó Uranio. Justo en ese mismo año, 1.789, tuvo lugar la revolución francesa, en la que –como en todas las demás revoluciones- unos listillos engañaron y utilizaron al pueblo para eliminar a los que mandaban, y ponerse ellos en su lugar. Pero mucho más importante que eso fue la profanación de la catedral de París, la imagen de Nuestra Señora “Notre Dame” fue arrojada al Sena, y una prostituta famosa, ligera de ropa, fue entronizada en el camarín de la Catedral, y ante ella se “ofició” una ceremonia de lo que llamaron el nuevo culto, en el que rindieron homenaje en la persona de la prostituta, a la que llamaron “diosa razón”.

Grabado de la diosa razón. Imagen de: hermetismoymasoneria.com

Otro argumento para mostrar lo que planteo, es la primera asamblea constituyente del parlamento francés, uno podría pensar que se reunieron para repartir entre el pueblo todo lo saqueado de los palacios del rey y de la aristocracia recién guillotinada, pero no fue así, la primera votación del parlamento francés tras la revolución, fue para decidir por mayoría, si Dios existe o no, y como es evidente, decidieron que Dios no existe.
Es significativa la coincidencia en el tiempo y la analogía entre el significado de la revolución francesa y del relato mitológico de Urano. Éste, siendo el hijo menor de Cronos (el cielo) y de Gea (la tierra), -del mismo modo que Francia era conocida como la niña predilecta de la Iglesia- a instancias de su madre Gea, corta los testículos a su padre, corta el lugar del que él proviene; del mismo modo, los líderes revolucionarios, arrastrados por su faceta más terrestre, cortan con el cielo, cortan con el lugar del que provienen, la cristiandad, rompen con el cielo, colocan como techo del hombre su capacidad de razonar; el hombre terrestre, se impone al hombre celeste.
Viendo las cosas así, se entiende mejor que algunos digan que el gobierno actual de España es el último coletazo de la revolución francesa.
Pasaron unos años y claro, fue un francés, el que usando su razón, por cálculo matemático de las perturbaciones que sufría Urano en su órbita, el que dedujo la existencia, descubrió y puso nombre al planeta Neptuno en 1.846. Neptuno, poderoso Dios de las profundidades marinas, de ese mundo desconocido al que no llega la luz.
Occidente descubre Neptuno y comienzan una cascada de acontecimientos que impelen al hombre a dejar de mirar al cielo, incluso a seguir los dictados de la razón y lo ponen a mirar a lo más ruín de sí mismo, al hombre sin luz, sin la luz del Espíritu Santo.
Para empezar, ese mismo año del descubrimiento de Neptuno, se reúnen en Berlín, en casa del físico Gustaf Magnus, varios científicos, casi todos alumnos de Johannes Müller, y con la intención de hacer de la fisiología una ciencia exacta, se comprometen bajo juramento para colaborar expandiendo la verdad, según la cual, en los seres vivos no actúan más fuerzas que las debidas a las propiedades físicas y químicas de los elementos que los componen.
Qué curioso, no pudieron percibir lo absurdo de su posición, ¿cómo puede deberse a las fuerzas físicas de los átomos de carbono, oxígeno o silicio, el que unos seres humanos se comprometan bajo juramento a algo?, eso es una decisión espiritual. Ciegos que no ven y son guías de otros ciegos.
Marx escribe el capital, condena la Caridad -máxima expresión del amor al prójimo- como arma anti-revolucionaria, y enardece el resentimiento y el odio de los oprimidos. Se reúne la primera internacional. Darwín, que -no lo olvidemos- estudió teología, no biología, escribe sus libros, arrancando del hombre su origen divino y colocándolo en el mundo biológico, como un animal más. A continuación, S. Freud inclina la mirada el hombre hacia su subconsciente, convirtiendo la virtuosa lucha contra las pasiones en una causa de trauma.


La nueva brujería. Imagen de: eltarotdeana.com
Se funda en América la sociedad Teosófica, encargada de expandir por todo occidente las artes ocultas, la adivinación, el tarot, la güija, y los cultos satánicos. Y para rematar la faena, el filósofo alemán F. Nietzsche, pone el epitafio: “Dios ha muerto, viva el hombre”.
Como vemos, lo acontecido en Francia cuando se descubrió Urano, puso los cimientos de los que aconteció en todo Occidente con el descubrimiento de Neptuno, y todo junto, propició los sucesos que acompañaron al descubrimiento del siguiente planeta del sistema solar: Plutón, dios de los infiernos, que raptó de la tierra a Proserpina, la primavera.

Explosión nuclear. Imagen de: seminandoanosdepois.wordpress.com

En 1.930 el estadounidense Clyde W. Towbaugh, descubre el planeta Plutón, justo en los albores de la gran depresión, a la que siguió la segunda guerra mundial y los campos de exterminio nazis. En 1940, se consigue artificialmente un elemento radiactivo al que llaman Plutonio. Se lanzan las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. El hombre muestra una deshumanización brutal, único resultado posible si es despojado de su relación filial con Dios.
En este contexto es en el que interpreto a Darwin y todo lo referente a la evolución, que no pasa de ser un intento -con barniz científico- de apartar al hombre de lo que le es más esencial y convertirlo en un animal.
Estoy completamente de acuerdo con Fra Jaki cuando escribe: “Entienden la evolución como un proceso al azar, sin un fin, pero cuyo resultado final es un ser, el ser humano que absolutamente todo lo que hace, lo hace con un fin. De este modo la evolución niega el fin con un fin. Apoya todo lo que favorece el materialismo, ciertamente, no es ciencia, es antimetafísica”.[1]
[1] Citado por el Cardenal Christoph Schönborn en su libro “Caso o Disegno?” edit. Studio Domenicano. Pág: 153.

viernes, 18 de junio de 2010

El ADN y la exactitud de sus análisis


Los descubridores de la estructura del ADN. Es muy interesante el libro "La doble hélice" en el que uno de ellos cuenta cómo tubo lugar el descubrimiento, recortando modelos de molécula en cartón, y dando crédito a la opinión de un químico que insistís que la estructura de un nucleótido no era como estaba en todos los libros. Imagen tomada de: http://www.caramutt.com/



Veamos esquemáticamente cómo se suelen hacer los análisis de ADN:
Cuando se dispone de muy poco ADN, porque la muestra es pequeña, se somete la muestra a un procedimiento que se llama “reacción de la polimerasa en cadena”, que copia tantas veces como se quiera, una muestra de ADN, hasta tener la cantidad necesaria. Después, se purifica el ADN, mediante un procedimiento delicado y largo; una vez purificado y desenrollado,[1] se le añade una “enzima de restricción” que actúa como una llave de seguridad, busca por el ADN, y cuando encuentra una secuencia concreta de nucleótidos con la que “encaja”, reacciona con ella, y corta por ese punto el ADN, (esto lo hace supuestamente en todos los sitios en los que está esa secuencia concreta que hace “pareja” con la enzima); se entiende que en el ADN hay algunos fragmentos que están repetidos muchas veces -uno al lado del otro a lo largo de la cadena de ADN-, y se ha observado que el número de esas repeticiones varía de una persona a otra. Cuando el ADN está cortado en trozos, se miden los fragmentos, así que si el ADN es el mismo, los fragmentos cortados serán del mismo tamaño. Y éste, bastante resumido, es el método por el que se suelen hacer los análisis del ADN. [2]

No olviden que si el ADN es algo de un tamaño increíblemente pequeño, sus trozos, serán un poco menores; y los métodos de los que disponemos para medir esos fragmentos, no son tan precisos como para que puedan distinguir el tamaño de un trozo de ADN que contenga 112 repeticiones, (de ese fragmento que se repite), del tamaño de otro fragmento que tenga 109 repeticiones. Los dos ADN darán el mismo resultado en el análisis. [3]

Por supuesto que hay bastantes personas que tienen el mismo número de repeticiones de esos fragmentos, que usted, o que yo,[4] así que no se gaste el dinero en este tipo de pruebas, porque verá lo que pasa:

Cuando el laboratorio forense del FBI, realizó análisis de ADN con muestras de sangre de 225 agentes, y repitió las pruebas una segunda vez, con las mismas muestras, en los mismos laboratorios, y con los análisis realizados por los mejores investigadores, uno de cada seis resultados, no salieron iguales. [5] Una de las representaciones gráficas del análisis de ADN. Imagen tomada de: http://hanniagomez.blogspot.com/

Recordemos que el análisis del ADN, no da la secuencia concreta de nucleótidos del ADN, y que las asociaciones de genes con enfermedades, que continuamente estamos escuchando en los medios de comunicación tienen, quitando casos muy concretos, la validez del siguiente ejemplo: Durante un tiempo se pensó que se había identificado un “gen” que estaba relacionado con un trastorno maniaco- depresivo, hasta que enfermaron de dicho trastorno, dos personas que no tenían ese “gen maniaco-depresivo”. [6]

Y si además, resulta que entre 216 personas estudiadas con hemofilia B, se encontraron que las mutaciones que la ocasionan, se dan en 115 lugares diferentes del ADN.[7] Con lo que no hay manera de saber con claridad y nitidez, hasta qué punto es decisivo tener o no tener una determinada variación en un fragmento de ADN.

Así que a pesar de los enormes intereses económicos que están puestos en juego con este asunto de los genes, en 1.992, después de una seria disputa entre científicos sobre la validez o no de las pruebas del ADN, apareció un artículo con este titular: “La Cámara de EE.UU. busca restringir el uso del ADN en los tribunales”, añadiendo como subtítulo: “Se ha pedido a los jueces que desechen las “huellas de ADN” hasta que tengan una base científica más sólida”. [8]

Y no hemos dicho nada de la contaminación: si usted toca con los dedos o tose cerca de una muestra, la contamina con su propio ADN.

Si con los agentes del FBI, y con las mismas condiciones de análisis, falló la identificación el 16’7 % de veces, cuando se trate de comparar el ADN de un padre con el de su hijo, que tiene la mitad del ADN suyo y la otra mitad de la madre, ¿qué seguridad de acierto hay?.

Hemos contado todo esto, porque si así están las cosas con los vivos, qué no pasará con el ADN de los muertos, y no digamos, si se trata de un Neandertal, o de huesos como los de Atapuerca que llevan 800.000 años (según sus cálculos) enterrados en el fondo de una cueva, mojándose, rompiéndose, deformándose etc.


[1] El ADN en su estado natural, está meticulosamente plegado y replegado sobre él mismo, formando los cromosomas.
[2] Hubbard, Ruth, y Wald, Elijah – "El mito del Gen" p. 250 y 251.
[3] Hubbard, Ruth, y Wald, Elijah Op. cit. p. 252.
[4] Lewontin, R. C. y Hartl, D.L. “Population Genetics in Forense DNA Tiping” – Science – 254 p. 1.745 – 1.750 – 1.991.
Lander, Eric S. “DNA Fingerprinting on Trial” Nature – 339 – p. 501 – 505 – 1.989.
[5] Lewontin, R. C. y Hartl, D.L. Op. cit.
Hubbard, Ruth, y Wald, Elijah Op. cit. p. 252.
[6] Kelsoe, John R. y al. “Re-evaluation of the Linkage Relationship Between Chromosome’s 11 Loci and the Gene for Bipolar Affective Disorder in the Old order Amish” – Nature, - 342 p. 238 – 243.
Hubbard, Ruth, y Wald, Elijah Op. cit. p. 110.
[7] Gianelli, F. y al. “Haemophilia B.: Data Base of Point Mutations and Short Additions and Deletions” – Nucleic Acis Research – 18 – p. 4.053 – 4.059.
Hubbard, Ruth, y Wald, Elijah Op. cit. p. 107.
[8] Kolata, Gina “U.S. Panel Seeking Restricción on Use of DNA in Courts” – New York Times – 14 Abril – p. 1, C7 – 1.992.
Semogil 18 de Junio del 2.010

domingo, 13 de junio de 2010

El gradualismo y el asunto del ojo



Esquema del ojo humano. Imagen de: www.fisicanet.com


La complicada sofisticación del ojo y de todo el sistema de visión que lo acompaña, preocupaba ya a Darwin; él mismo mencionó el problema de la visión, comentando que a veces “le quitaba el sueño”. En las primeras ediciones de su libro “El origen de las especies”, haciendo alarde de sinceridad, escribió:
“Si se pudiera demostrar la existencia de cualquier órgano complejo que no se pudiese haber formado mediante numerosas y leves modificaciones sucesivas, mi teoría se desmoronaría por completo”.
Más tarde, en la sexta edición de su libro, considerada como la “definitiva”, Darwin, ya mas envalentonado al conocer las publicaciones de Haeckel y otros colegas que lo apoyaban, cambió completamente de perspectiva y escribió:
“Parece absurdo de todo punto –lo confieso espontáneamente- suponer que el ojo, con todas sus inimitables disposiciones para acomodar el foco a diferentes distancias, para admitir cantidad variable de luz y para la corrección de las aberraciones esférica y cromática, pudo haberse formado por selección natural......Pero la razón me dice que si se pueden demostrar que existen muchas gradaciones desde un ojo sencillo e imperfecto a un ojo complejo y perfecto, siendo cada grado útil al animal que lo posea, como ocurre ciertamente; si además el ojo alguna vez varía y las variaciones son hereditarias, como ocurre también ciertamente, y si estas variaciones son útiles a un animal en condiciones variables de la vida, entonces la dificultad de creer que un ojo perfecto y complejo pudo formarse por selección natural, aun cuando insuperable para nuestra imaginación, no tendría que considerarse como destructora de nuestra teoría”. [1]
Es evidente que el señor Darwin era un maestro de la retórica, así que si lo hemos entendido bien, si somos capaces de encontrar entre todos los seres vivos, distintos tipos de ojos desde lo que se pueda entender como órgano de visión “sencillo”, hasta lo que pueda ser nuestro ojo “complejo”, ya queda demostrado que nuestro ojo ha surgido por una serie de modificaciones o “fallos ventajosos” a partir de ese órgano de visión sencillo. Pues pese a lo evidentemente absurdo que es sacar esa conclusión a partir de esas premisas, no han faltado eminentes científicos que han establecido, siguiendo la idea de Darwin, esa lista de “antepasados” de nuestro ojo. [2]
Todos ellos parecen estar de acuerdo en que el órgano visual más sencillo es el que posee la Euglena, [3] que es un tipo de protozoo flagelado, a veces confundido con un alga. Vive en el agua dulce y tiene un orgánulo fotosensible que le permite orientarse hacia la dirección desde la que le llega la luz.
· En primer lugar, no parece posible comprobar qué ventaja le ha supuesto a la Euglena tener ese orgánulo, pues sigue viviendo tan tranquila junto a otras algas y a otros protozoos que no poseen ningún orgánulo fotosensible.
· En segundo lugar habría que demostrar que la Euglena vivía en los remotos tiempos en los que comenzó la vida, y comprobar que ya tenía ese orgánulo fotosensible.
· En tercer lugar habría que explicar por qué no ha evolucionado desde entonces.
· Y en cuarto lugar, habría que demostrar cómo se puede pasar de ese orgánulo a nuestro sofisticado ojo, con su cristalino, su iris, su retina, su pupila, sus lagrimales, sus párpados, sus pestañas, sus fotoreceptores, sus músculos para el enfoque, sus nervios ópticos, sus mecanismos cerebrales para la interpretación de las imágenes, las arterias que lo irrigan todo, etc. etc. Y contestar que “es posible con el paso de millones de años”, no es contestar nada, es sólo usar una evasiva.
Imagen de: http://laimagendeuninstituto.blospot.com

■ EL OJO DE LOS TRILOBITES

Vamos a comentar el caso del ojo de los trilobites y con ello, damos por zanjado este asunto. Se podrían escribir millones de páginas para desmontar la hipótesis del gradualismo, pero estimamos que con lo que hemos dicho ya y con este ejemplo es suficiente.
Los trilobites son considerados como los primeros animales altamente organizados que poblaron los mares primitivos, sus restos fósiles son bastante abundantes y están bien estudiados. Los más antiguos aparecen al inicio del periodo Cámbrico, y fueron muy abundantes hasta al menos el Pérmico, prácticamente durante toda la era Primaria.
Es pues de esperar, que habiendo aparecido tan prematuramente en la tierra, su sistema de visión fuese bastante “sencillo”, según las teorías darwinistas, pero la realidad una vez más, parece que no encaja. Veamos lo que se sabe del “primitivo” sistema de visión de los trilobites. Para ello, resumimos la bien documentada exposición que hace de este tema el señor G. Rattray. [4]
Los trilobites que pertenecen a los artrópodos, tienen unos ojos que consisten en un haz de columnas, cada una de ellas con su lente en la parte superior, y su fotoreceptor en la parte inferior, y todo el haz está protegido por una córnea. Las columnas no son del todo paralelas, sino que se abren en abanico, dirigidas cada una en una dirección; el conjunto no produciría una imagen como las que forma nuestro ojo, cada columna produce su propia imagen. Se han podido contar en algunos ojos de trilobites fósiles hasta 770 columnas.
En 1.973, Keenneth Towe[5] publicó un interesante estudio en el que manifestaba que los ojos de los trilobites consistían en cristales de calcita con forma de columna, alineados con exquisita precisión. Desmontó el ojo de un fósil y pudo comprobar con el microscopio que según la columna que enfocase, producía una imagen clara y nítida pero que variaba de una columna a otra, cada una de ellas “enfocaba” a una distancia distinta, lo que permitía al trilobites tener simultáneamente un conjunto de imágenes nítidas de todo lo que lo rodeaba, desde lo que estaba a varios milímetros de su ojo hasta lo que estaba en la lejanía.
Hasta ahora se había supuesto que esos cristales de calcita que “rellenaban” el ojo del trilobites eran resultado del proceso de fosilización, pero como comprobó Towe, en otros artrópodos fósiles más modernos, cuyos ojos han aparecido rellenos de cristales de calcita, éstos estaban dispuestos sin ningún orden, y no dejaban pasar la luz. Para que un cristal de calcita deje pasar la luz, es imprescindible que el cristal esté exactamente alineado con la dirección del rayo de luz que penetra en él, de lo contrario el rayo de luz comienza a rebotar en las paredes y se descompone en varios colores. Pero en el ojo del trilobites, cada cristal de calcita transmite la luz con la transparencia del cristal. Así, Towe demostró, con varios casos, que los cristales de calcita de los ojos de los trilobites eran su forma de ver, no un resultado de la fosilización. Pero no queda ahí la cosa.
El ojo de un trilobites fósil. Imagen de: http://photos2extreblog.com

En ese mismo año 1.973 tuvo lugar en Oslo una Conferencia Internacional sobre trilobites. Allí, R. Levi-Setti[6] comentó todo el asunto del ojo de los trilobites con el profesor Clarkson, el cual, de vuelta a la universidad de Edimburgo donde trabajaba, comenzó a darle vueltas hasta que encontró en el “Traité de la lumiere” de Christian Huyghens publicado en 1.690, la descripción de una lente aplanética[7] que no produce aberración esférica, que era semejante a los dibujos de la córnea de los ojos de los trilobites que le había dejado Levi-Setti.
Despues, Clarkson encontró en “La geometría” de Descartes, publicada en 1.637, otros dibujos de otro modelo de lente para corregir las aberraciones, distinto al de Huyghens, pero que coincidía con los dibujos que tenía de la segunda lente (la que está colocada en la parte superior de cada columna de calcita) de los ojos de los trilobites.
Así pues concluyó el señor Clarkson:[8] Los trilobites al principio del Cámbrico, ya habían resuelto el problema de la aberración de las lentes, el delicado problema del enfoque a distintas distancias, habian introducido en sus ojos los modelos de Descartes y Huyghens, aplicado el principio de Fenat, la ley de Abbé, las leyes de refracción de Snell y toda la óptica conocida de los cristales birefringentes.
Parece suficiente.
No podemos dejar de nombrar el ojo de los Camarones que vivían con los trilobites en los mares de la era Primaria y que estaban formados por un sofisticado sistema de espejos que recuerda el lector del código de barras que suele estar empotrado en el mostrador de la caja de los actuales supermercados. [9]


[1] Ch. Darwin. “El origen de las especies”. Espasa Calpe 1.988 pág. 230.
[2] H. Hass. “Del pez al hombre”. Salvat 1.987. pág. 48 – 58.
Sir G. De Beer. “Atlas de la evolución”, Nelson. Londres 1.964.
Dawkins
[3] Sobre el órgano fotosensible de la Euglena, vease: Diehn y Tollin, Univ. Arizona. Atome – 249, Diciembre 1.967.
[4] G. Rattray. “El gran misterio de la evolución” Edit. Planeta 1.983. pág. 94 – 97.
[5] Towe, Kenneth, “Los ojos de los trilobites: lentes calcificadas en vivo”, Science – 179, - 1.007 – 1.973.
[6] Ricardo Levi-Setti, “Trilobites: a photographic atlas”. Univ. Chicago Press – 1.975.
[7] Se llama aplanética a una lente con una concavidad tal que todos los rayos luminosos que proceden de un mismo punto, al traspasar la lente van a reunirse en un mismo foco, sin ninguna distorsión ni aberración.
[8] E.N.K. Clarkson, “Invertebrate Paleontology”, Allen and Unwin, Londres, 1.979.
[9] G. Rattray. op. cit. pág. 97 – 100.ç
Semogil 13 de Junio del 2.010 - festividad de San Antonio de Padua.

viernes, 4 de junio de 2010

LOS GRILLOS MUDOS - La evolución en directo



Hace poco un alumno me expuso un caso que le había sido propuesto por un defensor del evolucionismo en una discusión, es una más de los millares de historias de “mutaciones”, adaptaciones y selección natural que solemos encontrarnos. El asunto era el que sigue, transcribo literalmente porque el alumno me hizo la consulta por escrito:
“Los grillos de Kauai, una isla del archipiélago de Hawai, están sufriendo una evolución rápida que les está despojando de su capacidad para hacer “cri-cri”. Al parecer, una mosca localiza a los machos por su canto e introduce en ellos sus larvas, que luego crecen en el interior del pobre grillo y lo matan.
Una “mutación” impide el desarrollo del aparato que los machos normales tienen en las alas. Los grillos portadores de esa “mutación”, poseen alas lisas y son incapaces de producir su característico sonido al frotarlas. La “mutación” era antes muy perjudicial, ya que los machos atraen a las hembras mediante el canto, y un individuo sin “cri-cri” no podía esperar demasiado éxito reproductivo. Pero si un macho no “canta”, las moscas parasitarias no pueden localizarlo.
La “mutación alas lisas”, permite la supervivencia, pero para ser favorecida por la selección natural, debe permitir también la reproducción. ¿Cómo se las han arreglado los machos “mudos” para aparearse?. Según los investigadores ¿?, un comportamiento aparentemente inteligente les ha salvado: los machos “mudos” se sitúan cerca de los pocos machos que aún pueden “cantar” y “asaltan” a las hembras que se acercan atraídas por la señal sexual del pobre cantarín. Por lo que los grillos que se van a extinguir en esa Isla, primero los que pueden hacer “cri-cri” y después los mudos”.
Grillo común, imagen de: http://recuerdosdecabezondelasal.files.wordpress.com

En los libros de evolución y de sociobiología, hay millones de historias como esta, pero tienen un problema, pertenecen al género de la ciencia ficción. Aún dando por supuesto que está sucediendo realmente lo que se relata en esa historia de grillos, para que pueda ser tomada como una evidencia científica de evolución, habría que demostrar seriamente:
- Que desde hace miles de años, no conviven en esa Isla, las moscas, los grillos “cantores” y los grillos “mudos”.
- Que en el genoma del grillo “mudo” existe una “mutación” responsable de que sus alas no produzcan sonido.
- Que las moscas son ciegas, porque si no, también atacarían al grillo “mudo” al acercarse al cantor.
- Que ese grillo “mudo”, tiene ese “espíritu del violador” que se le atribuye, puesto que generalmente es la hembra la que escoge al macho con el que se aparea.
- Que el tiempo de duración del apareamiento del grillo “cantor” con la hembra dura varios días, para poder justificar que el grillo muera antes de “consumarlo” a causa del desarrollo de las larvas de la mosca en su cuerpo (esto es tan absurdo que da risa, pero es imprescindible, puesto que en caso contrario, se reproduciría normalmente y al cabo de unos días moriría; de algo tienen que morir los grillos).

- Qué es lo que hizo el grillo “mudo” para tener descendencia antes de “inventarse” este método del asalto. O en todo caso demostrar que ese espíritu de asalto viene impuesto por la misma “mutación”.
- Que la descendencia del grillo “mudo” no puede hacer “cri-cri”.
- Etc.
He hecho esta crítica igual que podríamos haber hecho otras, pero para la seriedad de este asunto y para que se hagan una idea aproximada de la debilidad de las afirmaciones evolucionistas, ya es suficiente.
Semogil 4 de Junio del 2.010