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miércoles, 28 de febrero de 2018

¿Eran los neanderthales tan humanos como nosotros?



Si atendemos a la tecnología, por lo que sabemos, nosotros la hemos desarrollado más. Pero si se trata de humanidad, es casi seguro que nos ganaban, ellos enterraban con dignidad a los hijos que abortaban naturalmente, nosotros provocamos voluntariamente el aborto, y luego los tiramos. Ellos cuidaban a sus ancianos, nosotros estamos aceptando la eutanasia. Ellos cazaban para comer, nosotros cazamos por placer.

En este mes de Febrero del 2018, se ha publicado en Science Advances, el artículo titulado: Symbolic use of marine shells and mineral pigments by Iberian Neandertals 115,000 years ago de: Dirk L. Hoffmann, Diego E. Angelucci, Valentín Villaverde, Josefina Zapata y João Zilhão. En el que se relata la datación en 115.000 años, de unos restos neanderthales: conchas perforadas teñidas con ocre rojo y con un mineral llamado natrojarosita, cuyo único uso arqueológico conocido es la cosmética.
Por lo que el uso simbólico de objetos, no es exclusivo de los sapiens, lo publican como si fuera una novedad, todo lo hallado anteriormente era ya suficiente para hacer esa afirmación, en cualquier caso, bienvenida sea. El artículo incluye en su página 5, esta frase:
Esta datación no deja dudas de que los neandertales compartieron el pensamiento simbólico con los primeros humanos modernos por ello, y por lo que podemos inferir del material cultural, los neandertales y los primeros humanos modernos fueron cognitivamente indistinguibles.

Es sorprendente la capacidad de mirar para otro lado que manifiestan la mayor parte de los paleo-antropólogos. Estoy leyendo un libro titulado La mente en la caverna, es una reimpresión de 2016, traducida del original publicado en Londres en el 2002. Su autor es David Lewis-Williams, un prestigioso catedrático, una eminencia, especializado en pinturas rupestres. De los cinco libros que se ofrecen a la venta en el museo de la cueva de Altamira, dos son de este autor.

En el libro se pueden leer cosas como estas:

Los neanderthales no hacían arte (página 39).

Si a un par de antropólogos especializados se les diera la oportunidad de vivir con los neanderthales, estudiarlos y aprender su idioma, creo que se sentirían perdidos, aislados en un mundo incomprensible (página 40).

Los neanderthales eran carroñeros y vivían de los restos de la caza realizada por los animales carnívoros (página 80).

Las comunidades de homo sapiens eran lo suficientemente inteligentes, como para darse cuenta de que la descendencia (de uniones con neanderthales) sería estéril y probablemente mentalmente inferior a ellos (página 89).

A los sapiens del Auriñaciense, les hubiese sido imposible transmitir ideas que la mente del neanderthal, sencillamente, no podía entender (página 91).

La conciencia de los neanderthales les incapacitaba para la creación de imágenes y para los entierros elaborados (página 94).

Los experimentos realizados con chimpancés en el reconocimiento de imágenes en dos o tres dimensiones, pueden darnos una idea de las limitaciones de los neanderthales (página 95).
Y así podríamos seguir hasta el final del libro.
 
Es conocida la capacidad que tienen los evolucionistas, de ignorar todos aquellos descubrimientos y argumentos que no coinciden con sus ideas, pero en este caso, el autor que comentamos no es un caso aislado, el estatus pre-humano de los neanderthales es como un dogma que nos repiten sin cesar, con la esperanza de que lo creamos
Los neanderthales eran capaces de:
Hacer raspadores, hendedores, y puntas de flechas y de lanzas preferentemente de sílex y de madera como, la encontrada clavada en un elefante en Lehringen (Alemania).[1]

Elaborar objetos artísticos como: pendientes hechos con una falange de reno y el canino de un zorro, en el yacimiento de La Quina (Francia); un hueso con marcas longitudinales paralelas en una sepultura en La Ferrassie (Francia); un fragmento de hueso con un dibujo en zigzag, que reveló que el artífice no levantó la herramienta al llegar al extremo, sino que  la giró  y continuó  el dibujo, en un yacimiento en Bacho Kiro (Bulgaria); también un segmento de molar de mamut labrado y perfectamente moldeado en forma oval, en el yacimiento de Tata (Hungría); un pendiente y un amuleto de colgar en Arcy-sur-Cure (Francia).[2] 

Se ha encontrado en un yacimiento neanderthal, un trozo de marfil con un mamut exquisitamente grabado.[3]  

Enterraban a sus muertos en posición fetal, con restos de animales, otras veces con pigmentos ocres y con ramos de flores, como lo indica el enterramiento de la cueva de Shanidar IV.[4]  

Enterraban con dignidad a sus niños muertos recién nacidos y a sus fetos. Como se ha encontrado en el yacimiento de La Ferrassie (Francia).[5]  

En el yacimiento de Teshik-Tash, en Urbekistán, se enterró a un niño de unos 9 años rodeado de cuernos de cabra montés clavados en el suelo.[6]  

Fabricaban como armarios de piedra con forma de prisma rectangular, y en ellos apilaban, bien puestos unos sobre otros, cráneos de osos de las cavernas.[7]

Los neanderthales cuidaban a sus heridos, como lo muestra un hombre encontrado en la Chapelle-aux-Saints que había sufrido artritis, sufría una severa parálisis y tenía una mandíbula rota; o el de Shanidar I de las montañas Zagros en Irak, que era tuerto, tenía artritis, y el brazo derecho le había sido amputado. Ambos tuvieron que ser ayudados a sobrevivir por el resto del clan.[8]   

Y por si todo esto no es bastante, en 1.966 se descubrió en Eslovenia en un campamento neanderthal, un fragmento de una flauta construida con un fémur de un joven oso. El fragmento contiene dos agujeros intactos y otros dos incompletos.[9]  (102) Esto ya es mucho para los que defienden que el neanderthal era poco menos que un mono: ¿música?, ¡imposible!, así que proponen, que los agujeros los hizo un oso de las cavernas que mordió el hueso.[10] 

Esa flauta de cuatro agujeros perfectamente circulares y biselados, no pudo ser mordida por un oso, que hubiese roto el hueso en astillas. Se ha probado con una réplica de esa flauta, y se pueden tocar melodías; y también hemos encontrado un magnífico trabajo, de expertos en instrumentos musicales (profesores de conservatorio) que han estudiado esa flauta, y defienden con contundencia que el fragmento encontrado podía dar dos tonos y un semitono perfectamente diatónicos, y que constituye el más antiguo documento del uso de la escala musical.[11]   

Y para los que todavía se resisten, 30 años después de su hallazgo, se ha reconstruido otra flauta neanderthal con 31 fragmentos de un colmillo de un joven mamut, encontrado en Geissenklösterle (Alemania) y que perfectamente es asociable a las actuales flautas traveseras o contralto.[12]    Ésta última, la han datado en 35.000 años, y la primera en 70.000.
También coleccionaban fósiles, reunidos de zonas muy alejadas entre sí.[13]   

Se encontró un hueso hioides en Israel perteneciente a un neanderthal y era como el nuestro, por lo que podían perfectamente hablar como nosotros.[14]

La ultima datación de las famosas pinturas de la cueva de Altamira en Santillana del Mar, es de 45.000 años, unos 10.000 años antes de que predominaran los rasgos morfológicos de sapiens, (algunos nos quieren convencer, de que lo que pasó, es que llegaron desde África los sapiens hace 35.000 años) luego los que hicieron las pinturas, tenían rasgos neanderthales.

Hasta hace unas décadas, los hombres neandertales se llamaban Homo sapiens neanderthalis, porque estaba claro que eran simplemente una variedad morfológica de los seres humanos, exactamente del mismo modo que podríamos decir Homo sapiens caucásico. Los motivos por los que son mucho más frecuentes los restos de los individuos de esa variedad morfológica o de otra, en una zona geográfica determinada, y durante una época concreta, permanecen desconocidos para nosotros en la actualidad.


Ángel Luis Hurtado
Semogil Febrero 2018



[1] Stringer, C. y Andrews, P. La evolución humana, p. 210 – 211.
[2]        2-  Marshack, Alexander – “Some implications of the Paleolithic Symbolic Evidence of the
Ori            origin of Language” – Current Anthropology – 17 - 1.976; p.   276 – 278.
                 www. platea.pntic.mec.es/neander/arte.
[3]        3 - Buffetaut, E. Fósiles y hombres – Edit. RBA. – 1.993 – p. 149.
[4]             Constable, G. “Los Neandertales” Edit. Folio - 1.994.
            4 - Leaky and Lewin – “Origins” E. P. Dutton -  1.977; p.  125.
            5 - Solecki, R. “Shanidar: The First Flower People” – New York – Edit. Knopf – 1.971; p. 249.
                  Shreeve, J. “The Neandertal enigma” New York – Avon Book  – 1.995; p.  53.
[5]        6 -Shackley, M. “Neanderthal man” Hamdem – Archon Book – 1.980; p.  87
              Trinkaus, E. y Shipman, P. “The Neandertals: The Changing Image of Mankind” – New York – Edit. Kn            pf – 1.993; p. 255.
[6]        7 - Shackley, M. “Neanderthal man” Hamdem – Archon Book – 1.980.
[7]        8 - Kennedy, Kenneth, A. R. “Neandertals Man” Minneapolis Burgess Publishing Company – 1.975; p. 92            Howell, F. Clark “Early Man” Time Life Book – 1.965; p. 127.
                 Shackley, M. Op. cit. p. 110.
[8]            Solecki, R. Op. cit. p. 196.
[9]        9 - Wilford, J. Noble “Playing of Flute May Have Graced Neandertal fire”  The N. York Time – 29/10/ 
              1996– B5 y B6.
[10]     10 - Stringer, C. y Andrews, P. Op. cit. p. 210.
[11] Atema, Jelle – Univ. Boston – http/whyfiles.org/114music/4html.
       - - “Evidencia del origen de la escala diatónica” – www.greenwych.ca/fl-compl.htm.
[12] Conrad, Nicholas - Universidad de Tubinga (Alemania) – Archologisches Korrespondezblatt – 2.008.
[13] Buffetaut, E. “Fósiles y hombres” – Edit. RBA. – 1.993 – p. 21.
[14] Arensburg, B. y Tillier, A. M. – Op. cit. p. 1144 – 1146.


viernes, 2 de enero de 2015

NUESTRO CUERPO NO ES SIMPLEMENTE EL DE UN ANIMAL




Hasta las personas que defienden que el hombre posee un alma espiritual, suelen dejar el cuerpo humano a merced de los zoólogos, como si el cuerpo del hombre fuera el cuerpo de un animal más.
La antropología de Platón que consideraba al hombre como el piloto de un navío, como si nuestro cuerpo fuera el traje que llevamos puesto, ha hecho estragos,  Platón conectó con la doctrina hindú de la reencarnación que identifica al hombre sólo con su alma, que va errante a través de los siglos cambiando de cuerpo. Descartes también sucumbió a esa visión del hombre, y tras él, la modernidad, y lo que viene detrás de ella, ¿qué otra cosa es la postura postmoderna de la transexualidad: mi cuerpo es mío, y si no me gusta lo cambio?.
Parece que no queremos ver, más que aquello que nos interesa para conseguir nuestros deseos. Pero el cuerpo del hombre no le pertenece al hombre, es el hombre. El cuerpo, es constituyente de él, no existe el hombre sin cuerpo, el hombre no es un ser espiritual, es un ser a la vez espiritual, anímico y corporal, puede indistintamente, ayunar, ver la luz o partirse un brazo.
Y el cuerpo del hombre no es como el cuerpo de los animales. El hecho de que esté configurado de modo semejante y que tenga muchos órganos y biomoléculas semejantes, sólo indica que para respirar el aire atmosférico y captar su oxígeno en las cantidades que necesita un ser dotado de movimiento, lo mejor son pulmones y glóbulos rojos (evidentemente estoy simplificando, no pretendo un tratado de fisiología). Para asimilar los nutrientes de los alimentos, lo mejor es una bolsa donde digerirlos y un tubo largo en el que ir absorbiendo los nutrientes, etc.
Pero si queremos ver en realidad la profunda interrelación que existe en el hombre entre su cuerpo, su psique y su espíritu, tenemos que ser más perspicaces, y que conste que esta clasificación ternaria, la hacemos para poder estudiarlo mejor, pero no son partes separables, no existe un cuerpo, un alma y un espíritu como tres piezas de una máquina. El hombre es una unidad. Mis dedos también soy yo, y si me corto un dedo, sigo siendo yo, pero me falta un dedo, y ese dedo que me he amputado, seguiré sintiéndolo el resto de mi vida, (y si alguien lo duda, que le pregunte a alguien a quien hayan amputado un brazo o una pierna).
No voy a mencionar cosas muy sabidas y evidentes que indican esa profunda unidad del hombre, como que si te pillan mintiendo, te sonrojas, o que por un disgusto te sube la tensión y te puede dar un infarto, voy a comentar sólo tres detalles conocidos, pero menos comentados, para mostrar que el cuerpo humano no es el cuerpo de un animal, sino el cuerpo de un hombre. Ya sé que esto implica que el hombre y su cuerpo no han podido salir de un animal, pero que defiendo eso, es algo evidente para los seguidores de este blog.


LA AUSENCIA DE CELO
Los vegetales tienen su época de floración y de fructificación. Todos los animales tienen su época de celo y de apareamiento, por ejemplo, los perros tienen el celo aproximadamente cada seis meses, el tiempo necesario para los 61 días que dura el desarrollo embrionario, unos tres meses de amamantamiento, y otro mes para recuperarse la madre después de que los perritos ya pueden alimentarse por ellos mismos. La sexualidad para los perros, como para el resto de los animales, está limitada a esos periodos de celo, porque el fin primordial de la sexualidad en los animales es la reproducción, en los perros, la sexualidad tiene como finalidad que existan más perros.
Pero en el ser humano no es así, la mujer no tiene épocas de celo, está permanentemente receptiva fisiológicamente (otra cosa es psicológica o espiritualmente pero no me voy a meter aquí por razones obvias y porque quiero centrarme en el cuerpo). Sólo un ser dotado de facultades espirituales como son el entendimiento, la libertad y la voluntad, puede gestionar una sexualidad sin épocas de celo. Si el cuerpo del hombre fuese el de un animal, y dado el tiempo que una criatura humana tarda en poder valerse por ella misma, la mujer sólo estaría receptiva al varón a los quince o veinte años de haber tenido un hijo (menudo pastel). Por lo tanto, la ausencia de celo en la fisiología del cuerpo de la mujer, indica que ese cuerpo sólo puede ser cuerpo de un ser dotado de facultades espirituales (entendimiento, libertad y voluntad) para poder gestionar esa realidad.

EL ÁNGULO VAGINAL.
En todos los mamíferos, la vagina sigue como una prolongación del útero, lo que facilita el parto y también el que el macho monte a la hembra por detrás. En la mujer, la vagina forma un ángulo de entre 90 y 100 grados con el útero, lo que dificulta enormemente el parto, obligando al niño al nacer a hacer dos giros para poder atravesar el canal del parto, con serio riesgo de complicaciones para su vida y para la de su madre.
Es curioso como los evolucionistas, no mencionan el origen evolutivo de esta peculiaridad, porque según su forma de interpretar la realidad, la vagina habría evolucionado desde una como la de cualquier simio o mamífero hasta la actual, ¿cómo es posible que la selección natural tan sabia y providente haya seleccionado un giro que ha provocado tantas muertes de madres y de hijos?. Si la mujer que tuviera la vagina hacia atrás, pariría con más facilidad y evidentemente tendría más hijos y su condición se heredaría, etc…
Es evidente que no se puede aplicar el paradigma evolutivo al ser humano. 

El rostro del ser humano por su expresividad, es el mejor reflejo del alma. El hombre puede hacer lo que quiera porque es libre, pero por eso mismo, puede hacer lo mejor y puede hacer lo peor. Pero, tanto la vagina abierta hacia delante, como la curvatura del pene en la erección, son así fisiológicamente, porque el hombre es un ser espiritual llamado a darse, a amar al otro, y las relaciones sexuales en el hombre son la realización de esa unión con el otro, con el que te haces uno, pero no sólo corporalmente, sino totalmente, uno en cuerpo, alma y espíritu, una unión con vocación de eternidad. Si uno se da al otro por amor, necesita ver al otro cara a cara, para estar cerca de su interior, no sólo físicamente. Por supuesto que es posible tener relaciones estando el hombre detrás de la mujer, el hombre es libre y existe lo que se llama fornicar, que puede dar placer, pero tiene poco que ver con el amor, (el que pueda entender que entienda).
Así pues, la inclinación de la vagina hacia delante y la curvatura del pene indican que el cuerpo humano es el cuerpo de un ser espiritual, y más aún, esto a riesgo de la propia vida del hombre, por ello, se puede afirmar que según la naturaleza, la vida espiritual es más importante que la vida física.

LA MENOPAUSIA.
En todos los animales y especialmente en los simios, la época reproductiva dura  prácticamente hasta la muerte, por lo que la mayoría de las  crías que nacen cuando la madre es ya mayor, suelen morir al poco de morir la madre. Pero en el ser humano esto no es así.
En la mujer se da la menopausia, la época reproductiva, acaba al menos unos veinte años antes de la edad media de muerte. Evidentemente esto permite a la madre cuidar durante muchos años a los hijos de su madurez, e incluso colaborar en la crianza de sus nietos.
Esto se debe principalmente a todos los años de crianza que necesita un ser humano para desarrollar sus capacidades cognitivas y su compleja situación ante el mundo. Y al gran valor de cada ser humano.
El que la fisiología de la mujer presente la menopausia, es indicativo de que su cuerpo y el de su hijo, son cuerpos de un ser espiritual que necesita una muy larga época de aprendizaje al estar casi totalmente libre de los condicionamientos instintivos y medio ambientales, y por ello tener que alcanzar un elevado grado de desarrollo psicológico y espiritual para poder enfrentarse al mundo y comprenderlo como la realidad que es.

Estos tres detalles son sólo unas pinceladas que espero estimulen la curiosidad del lector como han estimulado la mia. 

Ángel Luis Hurtado
Semogil 2 de Enero del 2.015.








martes, 22 de enero de 2013

LO QUE COMPARTE EL HOMBRE CON LOS ANIMALES


LO QUE COMPARTIMOS CON LOS ANIMALES.
El hombre comparte con los animales su corporeidad. En concreto, es un mamífero y su fisiología, sus órganos y las funciones de éstos, el tipo de sus biomoléculas etc., son semejantes a las de los restantes mamíferos. El hombre es el único mamífero [1] que no necesita de una gruesa capa de pelo para poder conservar estable su temperatura corporal; el hombre por su entendimiento y voluntad libres, se hace vestidos, se abriga con una piel de oso o de bisonte, construye casas, incluso iglús, domina el fuego, ha inventado calderas, climatizadores, el hombre no sólo es libre del ambiente y no tiene que adaptarse a él, el hombre modifica el mundo para adaptarlo a él.
El hombre comparte con los animales todo lo concerniente al alma sensitiva, a saber, los cinco sentidos y las potencias del alma sensitiva.[2]
                                      Imagen de: elconfidencial.com
Los sentidos permiten al animal y al hombre relacionarse con el exterior, percibir los objetos sensibles y, a su vez, ser percibidos, puesto que vemos y somos vistos, tocamos y somos tocados, oímos y producimos sonidos, olemos y desprendemos olor, gustamos y tenemos sabor.
En cuanto a las potencias del alma sensitiva, compartimos con los animales[3] la facultad apetitiva, la facultad locomotriz, las facultades sensitivas que implican a los cinco sentidos ya mencionados, y las potencias sensitivas interiores, también conocidas como entendimiento práctico, y que son cuatro: sentido propio o común, imaginación, estimativa y memoria.[4]
Vamos a desarrollar un poco este punto.
 LA RELACIÓN CON EL EXTERIOR Y EL INSTINTO.
Los animales viven sujetos a un limitado mundo circundante. Para explicar lo que esto significa, tomamos una larga cita del impresionante libro de Leopoldo Prieto López titulado El hombre y el animal:
“La idea central del pensamiento de Von Uexküll[5] es que a cada animal, o mejor a cada especie animal, corresponde un espacio biológico propio, también llamado mundo circundante por la misma organización biológica del animal, que selecciona, de entre todas las propiedades y características de las cosas y animales existentes a su alrededor, solamente aquellas de interés para su vida. El espacio biológico o mundo circundante no es   la suma de cosas que circundan físicamente al organismo, sino el conjunto de aquellas características ambientales que desempeñan una función biológica o que tienen una significación vital para el animal. Las restantes propiedades ambientales forman un conjunto inobservado de información que el animal ignora, ya que no pasan a través del filtro de la percepción sensorial y tampoco causan reacciones en el animal que se encuentra frente a ellas. Únicamente por su inserción en el mundo circundante las cosas adquieren una significación para el animal, aunque de naturaleza exclusivamente biológica. Todo lo que de facto excede los confines de este campo biológico, aunque esté físicamente presente, no existe para el animal. En cambio en el interior de este campo biológico que es llamado mundo circundante, las cosas y los animales se hacen portadores de un tono significativo que les permite entrar en relación con las disposiciones biológicas del animal, el cual a su vez se encuentra fisiológicamente y funcionalmente dispuesto a reconocer tal significación y a obrar conforme a ella”.[6]
Imagen de: oconowocc.com
El animal sólo percibe aquello que le interesa para satisfacer sus necesidades, cuando las ha satisfecho se duerme. Cada estímulo de ese mundo selectivo, que percibe por los sentidos, suscita en él una respuesta inmediata e instintiva propia de su especie, el animal está estrictamente condicionado por su instinto; un cordero no responde igual que un lobo, ni puede hacerlo.
“El instinto es la conjunción de una actividad (hacia la que el animal se encuentra genéticamente predeterminado) puesta en marcha por un factor desencadenante o excitador”.[7]
El autor de la cita, confunde genéticamente con hereditariamente, arrastra el error tan difundido de que los genes tienen capacidad de determinar formas o comportamientos. Una nueva araña, que no ha visto tejer a su madre, que no ha visto antes una tela de una araña de su especie, que no ha aprendido a hacer una tela de araña, construye sin vacilar una tela con estructura, dimensiones, ángulos, entorno y disposición semejante a la que hacen  todas las arañas de su especie, y esa capacidad es heredada evidentemente, pero no tiene nada que ver con los genes, que como ya dijimos contienen información para montar proteínas. De los genes de la araña depende que las proteínas que forman su hilo sean las adecuadas para su idoneidad en cuanto a resistencia, grosor, capacidad de transmisión de las vibraciones, etc. Si sus genes están dentro de la variedad propia de su especie, la tela será buena, si sus genes tienen alguna mutación, su tela se romperá o será defectuosa, pero estará en el mismo sitio y tendrá la misma disposición, porque eso es instintivo, heredado, pero no genético. El instinto es epigenético.
Imagen de: canariasenelsiglo21.blogspot.com
En los animales superiores que pasan un tiempo de aprendizaje con sus progenitores, el instinto se modula, podríamos decir que se “afina” como un instrumento musical antes de un concierto. Este aprendizaje y la experiencia a lo largo de la vida del animal, matizan el instinto, pero no lo cambian.
Hay que hacer mención de los animales domesticados por el hombre, su instinto permanece, pero los cambios introducidos por el hombre en el modo de vida del animal se sobreponen, a veces, a su propio instinto, es como si se acrecentase el tiempo entre la recepción del estímulo y la respuesta. El trato   con el hombre, hace que el animal apetezca más el premio o el afecto del domesticador que seguir su impulso instintivo. Esto indica lo que el hombre puede hacer con un animal en concreto, pero no aporta nada al instinto de esa especie, porque el fin del instinto es siempre la conservación de la especie.[8] Y es evidente que los adiestradores tienen que adiestrar de nuevo a los individuos de la nueva generación, por muy bien adiestrados que estuviesen sus progenitores.



[1] Dejamos a un lado los mamíferos acuáticos y el caso de los “acorazados”, como el elefante o el rinoceronte. En los primeros la conservación de la temperatura corporal se hace mediante una  potente capa de grasa subcutánea, y en los segundos por una gruesa piel de reducida traspiración.
[2] Es evidente que todos los animales no tienen los cinco sentidos. Algunos por ejemplo, no ven, sólo perciben contrastes de sombras y luces, pero no podemos abordar aquí lo que el hombre comparte con cada phyllum, por lo que nos centraremos en lo que comparte con los organismos superiores, es decir, con los vertebrados y, en no pocos casos, en lo que comparte exclusivamente con los mamíferos.
[3] Cf. Tomás de Aquino, Suma Teológica, I, c.78, a.1.
[4] Cf. ibid. I, c. 78, a. 4.
[5] Jacob Von Uexküll, biólogo de reconocido prestigio nacido en 1.864 en Keblas (Estonia), estudió en las universidades de Tartu y Heidelberg, fue profesor  en la de Hamburgo, fundó el Instituto para la investigación del ambiente, publicó numerosas obras, de entre ellas destacamos Mundo circundante y mundo interior de los animales; desarrolló sus teorías en clara oposición al darwinismo clásico. Murió en Capri en 1.944.
[6] L. Prieto López, El hombre y el animal, BAC-2.008, p. 120.
[7] Ibid. p. 148.
[8] Cf. M. Scheler, El puesto del hombre en el cosmos, Losada, Buenos Aires-1.968, p. 36 y 37.

viernes, 6 de mayo de 2011

¿Es un hecho demostrado la evolución de las especies? y 4






SOBRE: “LA CONSTITUCIÓN BÁSICAMENTE IGUAL DE TODOS LOS SERES VIVOS…. APOYA LA IDEA DE LA EVOLUCIÓN”.
Es fácil encontrar afirmaciones de este tipo: Todos los seres vivos utilizan el mismo sistema de conservar y transmitir la información genética: el ADN, y el ARNm., y lo “leen” según el mismo código genético. Ello es prueba de que todos los seres vivos provienen de un tronco común por evolución. La primera parte del texto, escrita en letra normal, es una observación científica objetiva. [i]
La segunda parte del texto, escrita en letra negrita, es una interpretación pseudo-científica subjetiva:
Es una interpretación que no se desprende directamente de la premisa (primera parte del texto, que sí es una conclusión extraída de los resultados de los experimentos), y es normal deducir de los datos objetivos, interpretaciones, pero no puede sacarse una interpretación que no se desprenda directamente de ellos, y puesto que nadie ha podido realizar ningún experimento que pruebe o siquiera sugiera que algún ser vivo provenga de otro por evolución, no es aceptable esa interpretación. Lo lógico sería extraer una interpretación consecuente con los resultados de los experimentos, por ejemplo: Los seres vivos para realizar sus funciones vitales precisan una organización biomolecular basada en el ADN.
Es pseudo-científica, puesto que no permite plantear experimentos en los que se puede predecir el resultado, como corresponde a cualquier asunto científico. A ver si alguien se atreve a plantear un experimento para demostrar a qué ser vivo va a evolucionar una palmera, por ejemplo y diseñar el protocolo para comprobarlo.
Es subjetiva, puesto que otros científicos, pueden y de hecho extraen de la primera parte del texto, otra interpretación totalmente distinta. Así, por ejemplo, los científicos creacionistas norteamericanos ven en la universalidad del código genético, la unidad de la Creación realizada por Dios. Mientras que los científicos partidarios de la teoría llamada “diseño inteligente”, ven en dicha universalidad, la prueba de una poderosa inteligencia que ha diseñado un mecanismo biológico excelente. Otros científicos por el contrario, no sienten la necesidad de sacar ninguna “conclusión” de esa evidencia.

Por otro lado el hecho de que la vida en todas sus variantes use de las mismas claves biomoleculares o fisiológicas, no dice nada de la evolución de las especies, para poder sacar alguna conclusión de ese tipo, es necesario demostrar previamente que es posible la vida con otro tipo de moléculas nucleares, con otro código genético distinto, etc.

Fósiles de Edicara, practicamente los restos de seres vivos más antiguos encontrados hasta ahora.


CONCLUSIÓN:

Es conveniente para aportar claridad a este asunto y para poner a prueba el paradigma, fomentar investigaciones en estos tres campos:
· Cuantificación métrica de la variabilidad morfológica de los esqueletos de las especies de organismos superiores.
· Inventariado y estudio de yacimientos de rocas sedimentarias lacustres continentales anteriores al Jurásico.
· Comparación de las “especies” fósiles con las colecciones de especies vivas conservadas en los museos.

Después de todo lo expuesto, entiendo que no sólo la evolución de las especies no es la única conclusión coherente, sino que la única conclusión coherente con los datos científicos objetivos y principalmente con los datos que aporta la paleontología es que no ha existido evolución de las especies.
Sólo desde una postura ideológica previa, o desde un acrítico acatamiento del paradigma “científicamente correcto” se pueden interpretar los datos científicos en sentido evolutivo.

[i] - Así se pensaba por lo que se sabía hasta 1.990, pero se han encontrado excepciones en las mitocondrias de todos los tipos de seres vivos, y en los códigos nucleares de bacterias, levaduras, ciliados y algas. Sobre esto ver:
A. Sanvicens, op. cit. pág. 146. Y Jukes, T.H.: “Genetic Code 1.990. Outlook” Experientia, 46, 1.990, pág: 1149.
Sabiendo que existen excepciones y peculiaridades, lo general es que las células de todos los seres vivos usan el mismo código genético. Para lo que nos interesa aquí, podemos seguir considerándolo una observación científica objetiva.



Semogil 7 de Mayo del 2.011