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lunes, 23 de enero de 2017

LA EVOLUCIÓN DE LOS GORRIONES DE NORTEAMÉRICA




Imagen de: variedades-amigosdelmundovirtual.blogspot.com


Con el llamativo título: La vertiginosa evolución de los gorriones de Norteamérica, ha aparecido el 18 de Enero de este año, en el diario El Mundo, un amplio comentario sobre una entrevista a Borja Milá, del Museo Nacional de Ciencias Naturales – CSIC, sobre una investigación que ha realizado con otros ornitólogos norteamericanos sobre los gorriones del Norte y del Centro de América.
El trabajo, como es la moda, se fundamenta en los análisis de las diferencias encontradas en las secuencias de nucleótidos del ADN de los diferentes linajes de gorriones. Y también en el supuesto de que los gorriones llegaron a Norteamérica procedentes de Eurasia tras la última glaciación, hace unos 15.000 años.
El artículo afirma que mientras que el gorrión de Centroamérica (llamado Junco de ojo amarillo - Junco phaeonotus), lleva cientos de miles de años sin evolucionar, el gorrión de Norteamérica (llamado junco de ojo oscuro - Junco hyemalis) entró por el estrecho de Bering y desde entonces, se ha diversificado en seis linajes que viven en regiones diferentes desde Alaska a Arizona, con notable variabilidad en sus ADN y un plumaje de diferente color.

 Junco (gorrión) de ojo oscuro, imagen de: elmundo.es

Veamos la poca seriedad de esta investigación que se presenta al público como ciencia:

1º -  El artículo habla de evolución vertiginosa, de especiación (formación de nuevas especies), ¿cómo puede afirmar eso?, si a la vez indica claramente que:  sin embargo, las diferentes poblaciones son capaces de reproducirse fácilmente y formar híbridos cuando entran en contacto.
Si pueden formar híbridos fértiles, a pesar de tener distinto color en las plumas, es que son la misma especie, y entonces no procede hablar de especiación, ni tampoco de híbridos (que por definición, se dan en cruces entre individuos de diferentes especies). Esto que exponen, es más o menos como cuando un gallo negro monta a una gallina marrón, ¡que descubrimiento! No era consciente de que en mi gallinero se estaba dando una evolución vertiginosa.




Junco (gorrión) de ojo amarillo, imagen de: Pinterest.com



2º - ¿Por qué afirman que el gorrión de ojo oscuro procede de Eurasia, colonizó Norteamérica hace 15.000 años y desde entonces se ha diversificado en seis linajes?, ¿Cómo saben que los de ojos oscuros no descienden de algunos de los de ojos amarillos?, si afirman que el gorrión de ojo amarillo vive desde hace cientos de miles de años en México y Guatemala.
Si los gorriones de ojo oscuro que viven en Alaska, emigran en invierno a las islas del Caribe, es que pueden desplazarse cada año miles de kilómetros. ¿Cómo saben que no proceden todos ellos de los gorrriones de Sudamérica?, si los últimos datos indican que América del Norte y del Sur se unieron hace 13 millones de años[1].
¿Cómo saben que esos gorriones de ojo oscuro no estaban anteriormente en Norteamérica?, porque el color de las plumas no fosiliza, y los huesos fósiles no permiten distinguir el color de los ojos de los gorriones.
Suponiendo que fuese cierta esa colonización hace 15.000 años, ¿cómo saben que no llegaron juncos de ojo oscuro con diferente ADN y con diferente plumaje?, o ¿acaso conocen el color de las plumas o de los ojos que tenían esos juncos colonizadores?

 Junco (gorrión) de ojo oscuro, imagen de: Flickriver.com



3º - ¿Por qué se empeñan en dar tanta importancia a las variaciones en las secuencias de nucleótidos del ADN? Puesto que afirman que todos son la misma especie, puesto que pueden cruzarse. No se dan cuenta de que las variaciones en las secuencias del ADN son algo natural, propio de cada especie y que carecen de la importancia que le dan, puesto que con todas esas variaciones, todos llevan una vida normal.
No quieren darse por enterados de que no existe un gen que marque el color de las plumas ni el de los ojos, ni en general ningún fenotipo, que es la vida del pájaro heredada de sus progenitores, su organismo, y cómo cada célula utiliza el ADN que contiene, lo que determina el color de su plumaje y la mayoría de lo que nos es perceptible por lo sentidos.
El ADN sirve para que una célula monte determinadas proteínas, pero es la célula la que usa el ADN, no al revés. Y además, por la configuración propia del código genético, muchas de las mutaciones (cambios en la base nitrogenada de un nucleótido), no afectan al aminoácido que será arrastrado por el codón correspondiente.
4º ¿Cómo se puede afirmar que la selección sexual ha jugado un importante papel en la separación de esos seis linajes que identifican? (aunque sólo hacen referencia a tres plumajes distintos: son grises con la espalda roja en Colorado, marrones con capucha negra en California o completamente grises en New Hampshire). Acaso ha observado en el campo el cortejo ante la presencia de gorriones de distinto plumaje para saber lo que hace escoger pareja a los machos y a las hembras de los gorriones, (tenía entendido que era el canto lo más importante) o es más bien un “brindis al sol” para pagar el tributo obligado al “gurú” Darwín, dando una referencia precisa a su segundo libro: El origen del hombre y la selección sexual.
Toda las informaciónes que dan, son sólo suposiciones indemostrables.

Por todo ello, no es de extrañar que el único comentario que aparece junto a ese artículo, en la web del diario El Mundo, es de alguien que ha tenido la paciencia de leerlo, y que no ha renunciado a razonar, y su comentario es escueto pero claro:  Cuanta palabrería para no decir nada.

Si esto es lo puntero en ornitología, para echarse a llorar.
Ángel Luis Hurtado
Semogil – 23 de Enero del 2.017


[1] C. Montes et al., Middle Miocene closure of the Central American Seaway, Science  10 Apr 2015:
Vol. 348, Issue 6231, pp. 226-229.

sábado, 2 de febrero de 2013

LO QUE COMPARTIMOS CON LOS ANIMALES - II


Imagen de unratonenlafamilia.blogspot.com
En el caso del ser humano, el instinto existe desde el primer momento -por ejemplo el instinto de succionar la leche del pecho materno-, y se mantiene durante toda la vida, pero el prolongado periodo de aprendizaje durante la niñez y la juventud, y la cultura, pueden dejar algunas reacciones instintivas con un valor testimonial, perfeccionándolas y trascendiéndolas; podría decirse que en esto consiste al menos en buena parte, la educación.
Imagen de: fondos10.net
Esto significa que mientras el animal está ligado por su instinto a un ambiente determinado, el hombre está liberado de esa ligazón, es libre, puede desarrollar su actividad en cualquier ambiente, el ambiente del hombre mientras vive en este mundo, es toda la Tierra. 

 Imagen de pixba7.com

El instinto es un impulso tan fuerte y tan imprescindible para el animal, que llega a darse sin la presencia del estímulo correspondiente:
“Lorenz ha descrito varios casos interesantes de actividad en el vacío. Uno de ellos es el caso del estornino que caza insectos imaginarios. Oigamos al propio Lorenz: “Situado en un lugar de observación conveniente, el pájaro (un estornino) levantaba la mirada muy excitado, hacia el techo de la habitación, como si viera insectos volando. Luego echaba a volar hacia arriba, picoteaba en el aire y regresaba al lugar inicial, ejecutaba el movimiento de matar a la presa, la deglutía y se quedaba tranquilo. Tuvo que pasar mucho tiempo para que me quedara plenamente convencido de que en aquel cuarto no volaban minúsculos insectos que mis ojos no llegaban a percibir… Un caso semejante lo proporciona el pájaro tejedor, llamado Quelea. Este pájaro, incluso enjaulado, sigue ejecutando la complicada sucesión de movimientos destinados a atar un tallo de hierba a una rama aunque carezca de ambos para construir su nido”[1]
Imagen de elmundo.es.
Esto permite considerar que si la respuesta instintiva es innata y se manifiesta como respuesta a un estímulo, el condicionamiento del aprendizaje animal, que está basado en el binomio estímulo-respuesta, es exactamente inverso al instinto, porque en éste, la respuesta ya existe antes de que se presente a los sentidos el estímulo. Esto indica que es el medio ambiente que rodea al animal el que está adaptado a él, y denuncia esa idea infundada de que es el animal el que se adapta al medio que le rodea. La Tierra con sus distintos climas, biotopos, ambientes, fue creada para que sirviese adecuadamente a cada tipo de animal, y todo, ellos incluidos, al hombre.


[1] K. Lorenz, Fundamentos de etología, Paidós, Barcelona-1.986, p. 123. Citado por L. Prieto, o. c. p. 151.

viernes, 4 de junio de 2010

LOS GRILLOS MUDOS - La evolución en directo



Hace poco un alumno me expuso un caso que le había sido propuesto por un defensor del evolucionismo en una discusión, es una más de los millares de historias de “mutaciones”, adaptaciones y selección natural que solemos encontrarnos. El asunto era el que sigue, transcribo literalmente porque el alumno me hizo la consulta por escrito:
“Los grillos de Kauai, una isla del archipiélago de Hawai, están sufriendo una evolución rápida que les está despojando de su capacidad para hacer “cri-cri”. Al parecer, una mosca localiza a los machos por su canto e introduce en ellos sus larvas, que luego crecen en el interior del pobre grillo y lo matan.
Una “mutación” impide el desarrollo del aparato que los machos normales tienen en las alas. Los grillos portadores de esa “mutación”, poseen alas lisas y son incapaces de producir su característico sonido al frotarlas. La “mutación” era antes muy perjudicial, ya que los machos atraen a las hembras mediante el canto, y un individuo sin “cri-cri” no podía esperar demasiado éxito reproductivo. Pero si un macho no “canta”, las moscas parasitarias no pueden localizarlo.
La “mutación alas lisas”, permite la supervivencia, pero para ser favorecida por la selección natural, debe permitir también la reproducción. ¿Cómo se las han arreglado los machos “mudos” para aparearse?. Según los investigadores ¿?, un comportamiento aparentemente inteligente les ha salvado: los machos “mudos” se sitúan cerca de los pocos machos que aún pueden “cantar” y “asaltan” a las hembras que se acercan atraídas por la señal sexual del pobre cantarín. Por lo que los grillos que se van a extinguir en esa Isla, primero los que pueden hacer “cri-cri” y después los mudos”.
Grillo común, imagen de: http://recuerdosdecabezondelasal.files.wordpress.com

En los libros de evolución y de sociobiología, hay millones de historias como esta, pero tienen un problema, pertenecen al género de la ciencia ficción. Aún dando por supuesto que está sucediendo realmente lo que se relata en esa historia de grillos, para que pueda ser tomada como una evidencia científica de evolución, habría que demostrar seriamente:
- Que desde hace miles de años, no conviven en esa Isla, las moscas, los grillos “cantores” y los grillos “mudos”.
- Que en el genoma del grillo “mudo” existe una “mutación” responsable de que sus alas no produzcan sonido.
- Que las moscas son ciegas, porque si no, también atacarían al grillo “mudo” al acercarse al cantor.
- Que ese grillo “mudo”, tiene ese “espíritu del violador” que se le atribuye, puesto que generalmente es la hembra la que escoge al macho con el que se aparea.
- Que el tiempo de duración del apareamiento del grillo “cantor” con la hembra dura varios días, para poder justificar que el grillo muera antes de “consumarlo” a causa del desarrollo de las larvas de la mosca en su cuerpo (esto es tan absurdo que da risa, pero es imprescindible, puesto que en caso contrario, se reproduciría normalmente y al cabo de unos días moriría; de algo tienen que morir los grillos).

- Qué es lo que hizo el grillo “mudo” para tener descendencia antes de “inventarse” este método del asalto. O en todo caso demostrar que ese espíritu de asalto viene impuesto por la misma “mutación”.
- Que la descendencia del grillo “mudo” no puede hacer “cri-cri”.
- Etc.
He hecho esta crítica igual que podríamos haber hecho otras, pero para la seriedad de este asunto y para que se hagan una idea aproximada de la debilidad de las afirmaciones evolucionistas, ya es suficiente.
Semogil 4 de Junio del 2.010

sábado, 2 de enero de 2010

La fantasía adaptativa


Imagen tomada de: http://sp1.fotolog.com/

Este asunto de la adaptación es de capital importancia para la teoría de la evolución, hasta el punto que algunos autores no dudan en afirmar que Darwin no estudió el origen de las especies, sino el origen de las adaptaciones. [1]
Y siendo tan importante, muchos biólogos no dudan en alinearse con Lewontin y con Gould para decir que “el adaptacionismo es el principal defecto intelectual del darwinismo y de la sociobiología”. [2]
Se entiende por adaptación, según la definición de Endler: la capacidad de un organismo para vivir y reproducirse en un medio determinado.
Por lo tanto, como en la vida y la reproducción de los seres vivos influyen tan ingente cantidad de factores, no es posible medir la adaptación sino es valorando los individuos que sobreviven, de modo que a la pregunta: “¿cuáles son los mejor adaptados?”, la respuesta es: los que sobreviven. Y si preguntamos: “¿cuáles son los que sobreviven?”, la respuesta es: los mejor adaptados. Hay multitud de libros y de artículos científicos que a la postre, sólo dicen: los sobrevivientes son los que sobreviven.
Por lo que los evolucionistas caen en una de las tautologías que los caracterizan. (se dice que una tautología es la repetición inútil o viciosa de un pensamiento expresado de diversos modos).

De tal modo que podemos decir sin ningún quebranto que todos los individuos de todas las especies que viven sobre la tierra están bien adaptados, como lo prueba el hecho de que están vivos. Que es lo mismo que no decir nada.

Los evolucionistas confunden siempre el describir una cosa con demostrarla. Hay miles de descripciones de adaptaciones, pero ni una sola explicación científica de cómo ha tenido lugar, y las cosas no son tan sencillas como a primera vista se puede creer. En todas estas descripciones pseudo-científicas, se cometen dos errores esenciales:
→ El primero es fragmentar un ser vivo en rasgos concretos, una oreja, una pezuña, un color, un ala etc... y considerar el valor adaptativo (para la supervivencia) de ese rasgo, en vez de considerar al ser vivo en su conjunto.
→ El segundo es inventarse una historieta de por qué motivo ese animal tiene ese rasgo determinado y de todas las maravillosas ventajas que ello le ha producido; y si por alguna circunstancia se descubre o demuestra que esa interpretación no es correcta, pues automáticamente se inventa otra. En el fondo, se trata de encontrar una explicación de cualquier detalle de un ser vivo para convertirlo en una prueba de la teoría de la evolución.

Además de lo indicado, hay un asunto más esencial todavía, y es que el propio concepto intelectual de adaptación, contiene (necesita) lo que se llama en lógica: “petición de principio”, es necesario para que el razonamiento sea válido, conceder la certeza de la premisa sobre la que se sustenta el razonamiento. En este caso, hablar de cualquier adaptación, como por ejemplo, decir que las perdices están bien adaptadas al hábitat de los bosques mediterráneos, implica como principio implícito, que antes no lo estaban, que las perdices en tiempos pasados eran fisiológicamente distintas y que ocupaban otros nichos ecológicos, y como eso nadie lo ha demostrado, usar la palabra adaptación, carece de sentido, por lo menos yo me niego mientras no se aporten pruebas inequívocas, a conceder la certeza a ese principio sobre el que se fundamenta el discurso adaptativo.
Todas (y digo todas) las argumentaciones que hablan de adaptaciones, son pues pura literatura, o si se prefiere ciencia-ficción.

Uno de los ejemplos más usados de adaptación. Son los llamados “insecto palo”
En casi todos los libros aparecen fotografiados algunos insectos de la familia Phasmidae, generalmente de los géneros Bacillus, Clonopsis o Clitumnus, con su peculiar aspecto de astilla o ramita. Algunos de ellos, permanecen quietos cuando se sienten en peligro, otros van cambiando su color desde muy oscuro al anochecer, hasta blanquecino o verde según sea el tono predominante que los rodea; e incluso llegan a extender el mimetismo hasta su puesta de huevos que más bien parecen semillas. Con todo ese despliegue, deberían ser abundantísimos, pero las que proliferan predominantemente, son otras especies mucho más “visibles” de su misma familia.
Aún así, es posible verlos, como sabe perfectamente cualquiera que salga por el campo o la montaña con un poco de curiosidad.

Para poder hablar de adaptación, es imprescindible primero, demostrar que sus antepasados no eran como ellos.
Pero aún hay algo que por lo menos da qué pensar. Si se examinan al microscopio los tejidos de estos insectos palo, resulta que es muy difícil saber si lo que estamos viendo es un tejido animal o vegetal, pues sus tejidos, se parecen mucho a una membrana vegetal. ¿Previó también el azar, que sus células fuesen como las células vegetales, para intentar engañar al científico cuando viese el insecto palo al microscopio ?. [3]

[1] Gordon Rattray. “El gran misterio de la evolución” Edit. Planeta -1.983 pág.- 153.
[2] Lewontin, R.C., “Adaptation”, Scientific AMER., 239, 213-230.
[3] R. Chauvin. “Darwinismo, el final de un mito” Edit. Espasa -2.000 - pág. – 99.
A. Sanvisens. “Toda la verdad sobre la evolución” Edit. Ediciones Universitarias 1.996 pág. – 241.
Semogil 2 de Enero del 2.010

domingo, 27 de diciembre de 2009

El bipedismo, desde el simio arbóreo, al Hombre

Imagen de www.archeologia.com
No son pocos los científicos que prescinden de todas las demás peculiaridades de la “hominización”, y que sólo buscan el paso al andar bípedo: “De todos los criterios que se han propuesto, como cerebros más grandes, reducido dimorfismo sexual (diferencias entre los machos y las hembras), el andar bípedo, el espesor del esmalte dental y el aumento de los molares y premolares. Los dos primeros se pueden descartar de inmediato......... el único carácter que nos queda es el bipedismo, aunque debemos preguntarnos si es suficiente. ¿Podrían haber experimentado la locomoción bípeda algunos simios fósiles sin conexión con el hombre? ¿Los convierte esto en antepasados del hombre?”[1]

Es unánime la explicación de que esto sucedió como una respuesta adaptativa a uno o varios cambios climáticos, que fueron transformando la primitiva selva tropical en la actual sabana africana, por lo que algunos primates arbóreos se vieron obligados a cambiar su “hábitat”, y de entre todos ellos, hubo uno que, afortunadamente, justo en ese momento del cambio climático, sufrió una “mega mutación” que transformó por completo su anatomía y pasó de cuadrúpedo arbóreo a bípedo terrestre. [2]

Volvemos al truco de siempre: lo primero, es dar por cierto que los hombres venimos de los monos, y como nosotros somos bípedos y ellos cuadrúpedos, pues esto de pasar a ser bípedo, tuvo que suceder sin ninguna duda, y entre el concurso de posibles explicaciones, ésta es la que más ha gustado; pero vamos a ver si esto es una explicación científica, o una fantasía.

Comparación de la pelvis de chimpancé y de la pelvis humana, con referencia al canal del parto. Imagen de http://2.bp.blogspot.com/
En primer lugar vamos a ver lo que significa eso de adquirir la posición bípeda; para ello, vamos a partir del comentario que hace el famoso evolucionista S.J. Gould : “ El bipedismo no es un logro fácil. Requiere una reconstrucción fundamental de nuestra anatomía, particularmente del pie y de la pelvis. Más aún, representa una reconstrucción anatómica ajena al esquema normal de la evolución humana” [3]
Esa reconstrucción fundamental de la anatomía implica ineludiblemente entre otros muchos cambios que:
· El pulgar del pie tiene que cambiar su disposición, su tamaño y su función propia del pie prensil, a una disposición longitudinal al pie, para apoyar el impulso del paso y de la carrera.
· Todos los huesos del pie tienen que reorganizarse adquiriendo una forma arqueada (el “puente”) para facilitar el equilibrio.
· Las trabéculas del hueso del talón (el calcáneo), tienen que reorganizarse para la nueva disposición de fuerzas, así como todos los enganches óseos de los músculos y tendones del pie.
· La articulación de la rodilla ha de transformarse por completo.
· La cabeza del fémur ha de cambiar su ángulo de inserción en la cadera.
· La cadera ha de transformarse, casi por completo, para facilitar la articulación con el fémur y para posibilitar unos puntos de apoyo a los músculos del glúteo y de la pierna que han de realizar esfuerzos condicionados por nuevas palancas.
· La totalidad de las vértebras de la columna, y todos sus discos intervertebrales, han de transformarse para soportar fuerzas de compresión, en vez de fuerzas de cizalla y de tensión a las que estaba especialmente sometida en la vida arbórea.
· Las apófisis vertebrales han de reducirse al mínimo, pues su razón de ser, (soportar la tensión del arco entre los dos pilares que son las patas), ha desaparecido.
· Ha de modificarse el cráneo para equilibrar su peso en el eje que forman las vértebras cervicales, y para disponer los ojos en la posición adecuada a la nueva postura.
· Ha de modificarse por completo el órgano del equilibrio.
· Y no digamos nada de todas las modificaciones nerviosas y cerebrales necesarias para coordinar todas estas novedades.
· Etc.

Insistimos en una cuestión: ¿de qué le iba a servir, por ejemplo, a un mono, tener una rodilla bípeda si no tenía el pie preparado para andar así?. Y sostener que esos cambios han ido dándose paulatinamente a lo largo de millones de años, todos a la vez y coordinadamente, y encima por casualidad, es algo que, por su improbabilidad, roza lo irracional.
Esqueleto completo de un chimpancé - imagen de http://3.bp.blogspot.com/

Aún con lo absurdo que es esto, vamos a dar algunos argumentos más:

· Cada vez que se ha presenciado la devastación de una selva, bien por causas naturales o a consecuencia de la acción humana, los animales que vivían allí han perecido, o, si han podido, se han refugiado en otra zona de selva próxima. Jamás se ha oído que alguno de los animales que allí vivían, se convirtiese en otra cosa.

· ¿Qué ha pasado, entonces, con los periodos lluviosos y con las glaciaciones que han existido desde el Mioceno?, ¿se ha invertido la “tendencia evolutiva”, y algunos bípedos se han convertido en cuadrúpedos?.

· Lo curioso es que en la sabana viven algunas especies de monos, que alternan su estancia en el suelo con trepar a los árboles, como los monos verdes [4] y los mandriles, [5] y siguen siendo monos, tienen cola, y son cuadrúpedos arbóreos.

· Algunos defienden que ser bípedo era una ventaja para poder huir mejor de los depredadores, y que el tener las dos manos libres era algo muy útil para sujetar mejor a las crías. Que nosotros sepamos, las crías de todos los monos se agarran magníficamente a su madre, aunque ésta esté usando las cuatro extremidades y el rabo para moverse con enorme soltura entre los árboles. Y hasta los osos, que pueden andar bípedamente, y que se colocan en esta posición para imponerse, cuando quieren correr, lo hacen a cuatro patas, porque todos sabemos, y ellos también, que los cuadrúpedos corren más deprisa que los bípedos.

· Y puestos a buscar, hay muchos seres que ciertamente son bípedos, por ejemplo, los canguros y casi todas las aves; ¿por qué no plantear que el hombre se ha originado desde cualquiera de ellos, en vez de inventar un hipotético primate bípedo que nadie encuentra?. [6]

· Se suele confundir caminar con dificultad en posición erguida, con bipedismo. Por ejemplo, uno de los simios actuales, el gibón, baja poco al suelo, pero cuando lo hace camina erguido, un poco torpemente, con los brazos separados del cuerpo para mantener el equilibrio. [7] Y que nosotros sepamos nadie espera que se convierta en un hombre.


· Y Si esto del bipedismo, es lo único importante y no se puede demostrar, realmente poca cosa tienen, aparte de su convencimiento imperturbable de que el hombre desciende del mono.

· Y podemos compartir el comentario del paleoantropólogo paquistaní David Pilbeam: “Si fuéramos a ver a un científico especialista en otra materia, y le mostráramos la pobreza de las pruebas acumuladas, seguramente nos diría: -Olvídenlo; no basta para seguir adelante-“[8]

· Y sin ninguna prueba convincente, ahí lo tenemos en todos los programas televisivos y en todos los textos de supuesta biología: “es un hecho demostrado científicamente: el hombre viene del mono”, ¡qué cara más dura!.

[1] Stringer, Chris y Andrews, Peter: “La evolución humana” Edit. Akal p.144 – 2.005.
[2] Para lo que nos interesa ahora, es indiferente si ocurrió de golpe, como defenderían los “genetistas homeóticos”, o si sucedió gradualmente como defenderían los darwinistas ortodoxos, el caso es que, todos están de acuerdo en que en una, o en varias fases, esto es lo que sucedió.
[3] Goud, S.J. “El pulgar del panda” Edit Orbis – 1.985, p. 139. – citado por Sanvicens, A. “Toda la verdad sobre la evolución” p. 225.
[4] Leakey , R. y Lewin, R. “Nuestros orígenes”Edit. R.B.A. – 1.995; Cap. XIII.
[5] Leakey , R. y Lewin, R. Op. cit. Cap. VIII.
[6] Si alguno de ustedes está pensando en la famosa Lucy (Australopithecus afarensis), ya verá en la entrada siguiente, que a pesar de todo lo que hayan escuchado, no puede considerarse un antepasado del hombre por muchos motivos.
[7] Johanson, D. y Edey, M . “El primer antepasado del hombre” Edit. R.B.A. 1.990 – p. 350.
[8] Leakey, Richard, “La formación de la humanidad” Edit. B.B.A. – 1.993 - p. 52.

Semogil 27 de Diciembre del 2.009

viernes, 23 de octubre de 2009

El caso de la mariposa del abedul













imagen de http://images.encarta.msn.com

Citaré este caso, por ser con mucha diferencia el ejemplo de “mimetismo evolutivo” más frecuentemente citado en las publicaciones de divulgación científica y en la práctica totalidad de los libros de texto, en los que siempre aparecen algunas fotografías del trabajo original, o dibujos adaptados. Hasta tuve que soportarlo una vez más en el congreso sobre evolución que hubo en la Universidad Gregoriana en Marzo pasado.
Se menciona este trabajo, por representar un “excelente caso de adaptación científicamente comprobado, que ha sucedido ante nuestros ojos y que demuestra definitivamente el axioma principal de la teoría de la evolución, a saber: los individuos mejor adaptados son los que sobreviven.
El profesor H. B. D. Kettlewell,[1] estudió una mariposa llamada popularmente falena del abedul, (Biston betularia), especialmente su reacción evolutiva ante la contaminación industrial de las grandes ciudades, en las que se usaba principalmente el carbón como materia prima para las calefacciones. La emisión de enormes cantidades de gases de esa combustión, junto con la carbonilla y el hollín de las chimeneas, ocasionaba el ennegrecimiento de las blancas cortezas de los troncos de los abedules en los parques urbanos y en los bosques de los alrededores.
Paralelamente, el profesor observó que la citada mariposa, que presenta un dimorfismo melánico (existen dos variedades que conviven, una de color claro y otra de color oscuro) no estaba representada por poblaciones semejantes según el nivel de contaminación del lugar, observando que en los bosques de abedules en zonas no contaminadas, predominaban las falenas de color claro, porque al pararse sobre el tronco de los abedules, los pájaros no las distinguían bien y más fácilmente veían y se comían a las mariposas de color oscuro. Mientras que en los bosques que estaban en zonas de elevada contaminación, al estar los troncos de los abedules oscurecidos, las falenas que predominaban eran las de tonalidad oscura por ser las que pasaban desapercibidas al confundirse con el color del tronco y no poder ser distinguidas fácilmente por las aves depredadoras.
imagen de www.kalipedia.com

El profesor presentó su estudio de forma contundente, perfectamente documentado, y con gran cantidad de fotografías; algunas de las cuales siguen hoy reproduciéndose en los libros de texto. Ahora bien, al ser un ejemplo tan gráfico, actual y evidente, ha suscitado multitud de estudios, pero de todos ellos, se encargan muy bien de no comentar nada los evolucionistas. Vamos a citar las conclusiones de algunos de los trabajos más significativos y las repercusiones que tuvieron sobre el propio profesor Kettlewell. Para ello, seguimos principalmente la recopilación que hace Rémy Chauvin.

1. – Diversos estudios[2] habían demostrado tras largas observaciones que las mariposas que presentan dimorfismo melánico, se posan indiferentemente en sustratos de distintos colores, incluso en algunos casos prefieren posarse sobre sustratos de un color completamente distinto del suyo propio, esto es, se observó que las mariposas oscuras eligen mayoritariamente posarse sobre sustratos claros.[3]

2. Se realizó otra investigación en concreto sobre el comportamiento de las mariposas del género falena (las estudiadas por Kettlewell) y no se pudo observar ninguna preferencia sobre el color del sustrato en que se posaban las dos variedades melánicas.[4]

3. – Se comprobó que la falena del abedul es una mariposa más bien rara en Inglaterra; que en los recuentos, apenas alcanzaba los veinticinco individuos por kilómetro cuadrado[5] . (El profesor Kettlewell había realizado sus experimentos en las ciudades industriales del sur de Inglaterra).

4. – El profesor Clarke y sus colaboradores[6] publicaron un trabajo en el que después de 25 años de observaciones detalladas de campo, confesaron que sólo dos veces, (dos veces en veinticinco años) habían visto una falena posarse sobre un tronco.

5. – Dos biólogos italianos[7] estudiaron especialmente las falenas, y pudieron comprobar ante su asombro que tanto las de variedad clara como las de variedad oscura, no se posan nunca sobre los troncos de los abedules ni de otros árboles, sino que lo hacen ocultas entre el follaje, posándose en el envés de las hojas.

6. – El profesor J. W. H. Harrisson,[8] después de 37 años de experimentos, publico un amplio estudio sobre los depredadores de las mariposas, y pudo comprobar que las aves prácticamente nunca comen mariposas, da igual que sean claras u oscuras, o el lugar donde estén posadas.

Ante estos trabajos que contradecían el suyo, el profesor Kettlewell se vio obligado a confesar cómo había realizado su “experimento”: en primer lugar no había trabajado en el campo, simplemente había encerrado en unas jaulas, 84 falenas del abedul y les puso cinco troncos de abedules. Las mariposas sólo tenían para posarse las paredes, el suelo, el techo de la jaula y los troncos de abedules, y aún así, el profesor confesó que no había manera de que las falenas se posasen en los troncos y que para poder tomar las fotos que acompañaban su trabajo, se tuvo que contentar con hacerlas con mariposas muertas fijadas con pegamento en los troncos.

¿Qué queda de la maravillosa y más usada prueba científica a favor de la adaptación y de la selección natural?.
1. Si las fotos son “montajes”.
2. Si las falenas no se paran en los troncos.
3. Si los individuos claros u oscuros se posan indistintamente en sitios de cualquier color, o incluso prefieren los de color contrario al suyo.
4. Y por si era poco, los pájaros no se comen a las mariposas.

Este profesor falsificó el experimento dando por supuesto que debería ser así, puesto que para él, la teoría de la evolución era la verdad. Pero éste es, tristemente, el comportamiento de un fanático, y lo mismo sucede con los que habiendo tenido noticias de todas estas irregularidades, siguen manteniendo y enseñando fraudes como éste.

[1] Kettlewell, H.B.D. – “The evolution of melanismo” – Clarendon press, Oxford, 1.973.
[2] Sheppard, P.M.A. – “A quantitative study of two populations of the moth” – Panaxia heredity, 5, 349-378, 1.951.
[3] Steward, R. C. – “Evolutión of resting behaviour in polymorphic industrial melanic moth species” – Biol. J. Linnean Soc., 24, 285-293, 1.985.
Sargent, T.D. “Melanism in Phigalia titea Lepidoctera Geometridae: a forteen year record from central Massachusetts” – J. New York Entom. Soc. 91, 75-82, 1.983.
[4] Mikkola (1.985).
[5] Rémy Chauvin “Darwinismo El fin de un mito” Espasa Calpe, Madrid, 2.000. p.-111-114. En este libro está el más completo tratamiento de este asunto del mimetismo en las falenas del abedul que hemos encontrado en castellano.
[6] Clarke, C.A.; Sheppard, P.M. “Alocal survey of the industrial melanic forma in the moth Biston betularia, and estimates of the selective value of these in an industrial environment” – Proc. Rot. Soc. 1.065, 424-439, 1.966.
[7] Sermonti, G. ; Catastini, P. “On industrial melanism: Kettlewell’s missing evidence” – Rivista Biol.., 65, 671-698, 1.977.
[8] Harrisson, J.W. H. , Proc. Roy. Soc. 102, 338-247, 1.928.
“ “ , “Melanism in the Lepidoptera” – Entomol. Rec. J. Var. 68, 172-181. 1.956.




Semogil -23 de octubre del 2.009