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viernes, 2 de enero de 2015

NUESTRO CUERPO NO ES SIMPLEMENTE EL DE UN ANIMAL




Hasta las personas que defienden que el hombre posee un alma espiritual, suelen dejar el cuerpo humano a merced de los zoólogos, como si el cuerpo del hombre fuera el cuerpo de un animal más.
La antropología de Platón que consideraba al hombre como el piloto de un navío, como si nuestro cuerpo fuera el traje que llevamos puesto, ha hecho estragos,  Platón conectó con la doctrina hindú de la reencarnación que identifica al hombre sólo con su alma, que va errante a través de los siglos cambiando de cuerpo. Descartes también sucumbió a esa visión del hombre, y tras él, la modernidad, y lo que viene detrás de ella, ¿qué otra cosa es la postura postmoderna de la transexualidad: mi cuerpo es mío, y si no me gusta lo cambio?.
Parece que no queremos ver, más que aquello que nos interesa para conseguir nuestros deseos. Pero el cuerpo del hombre no le pertenece al hombre, es el hombre. El cuerpo, es constituyente de él, no existe el hombre sin cuerpo, el hombre no es un ser espiritual, es un ser a la vez espiritual, anímico y corporal, puede indistintamente, ayunar, ver la luz o partirse un brazo.
Y el cuerpo del hombre no es como el cuerpo de los animales. El hecho de que esté configurado de modo semejante y que tenga muchos órganos y biomoléculas semejantes, sólo indica que para respirar el aire atmosférico y captar su oxígeno en las cantidades que necesita un ser dotado de movimiento, lo mejor son pulmones y glóbulos rojos (evidentemente estoy simplificando, no pretendo un tratado de fisiología). Para asimilar los nutrientes de los alimentos, lo mejor es una bolsa donde digerirlos y un tubo largo en el que ir absorbiendo los nutrientes, etc.
Pero si queremos ver en realidad la profunda interrelación que existe en el hombre entre su cuerpo, su psique y su espíritu, tenemos que ser más perspicaces, y que conste que esta clasificación ternaria, la hacemos para poder estudiarlo mejor, pero no son partes separables, no existe un cuerpo, un alma y un espíritu como tres piezas de una máquina. El hombre es una unidad. Mis dedos también soy yo, y si me corto un dedo, sigo siendo yo, pero me falta un dedo, y ese dedo que me he amputado, seguiré sintiéndolo el resto de mi vida, (y si alguien lo duda, que le pregunte a alguien a quien hayan amputado un brazo o una pierna).
No voy a mencionar cosas muy sabidas y evidentes que indican esa profunda unidad del hombre, como que si te pillan mintiendo, te sonrojas, o que por un disgusto te sube la tensión y te puede dar un infarto, voy a comentar sólo tres detalles conocidos, pero menos comentados, para mostrar que el cuerpo humano no es el cuerpo de un animal, sino el cuerpo de un hombre. Ya sé que esto implica que el hombre y su cuerpo no han podido salir de un animal, pero que defiendo eso, es algo evidente para los seguidores de este blog.


LA AUSENCIA DE CELO
Los vegetales tienen su época de floración y de fructificación. Todos los animales tienen su época de celo y de apareamiento, por ejemplo, los perros tienen el celo aproximadamente cada seis meses, el tiempo necesario para los 61 días que dura el desarrollo embrionario, unos tres meses de amamantamiento, y otro mes para recuperarse la madre después de que los perritos ya pueden alimentarse por ellos mismos. La sexualidad para los perros, como para el resto de los animales, está limitada a esos periodos de celo, porque el fin primordial de la sexualidad en los animales es la reproducción, en los perros, la sexualidad tiene como finalidad que existan más perros.
Pero en el ser humano no es así, la mujer no tiene épocas de celo, está permanentemente receptiva fisiológicamente (otra cosa es psicológica o espiritualmente pero no me voy a meter aquí por razones obvias y porque quiero centrarme en el cuerpo). Sólo un ser dotado de facultades espirituales como son el entendimiento, la libertad y la voluntad, puede gestionar una sexualidad sin épocas de celo. Si el cuerpo del hombre fuese el de un animal, y dado el tiempo que una criatura humana tarda en poder valerse por ella misma, la mujer sólo estaría receptiva al varón a los quince o veinte años de haber tenido un hijo (menudo pastel). Por lo tanto, la ausencia de celo en la fisiología del cuerpo de la mujer, indica que ese cuerpo sólo puede ser cuerpo de un ser dotado de facultades espirituales (entendimiento, libertad y voluntad) para poder gestionar esa realidad.

EL ÁNGULO VAGINAL.
En todos los mamíferos, la vagina sigue como una prolongación del útero, lo que facilita el parto y también el que el macho monte a la hembra por detrás. En la mujer, la vagina forma un ángulo de entre 90 y 100 grados con el útero, lo que dificulta enormemente el parto, obligando al niño al nacer a hacer dos giros para poder atravesar el canal del parto, con serio riesgo de complicaciones para su vida y para la de su madre.
Es curioso como los evolucionistas, no mencionan el origen evolutivo de esta peculiaridad, porque según su forma de interpretar la realidad, la vagina habría evolucionado desde una como la de cualquier simio o mamífero hasta la actual, ¿cómo es posible que la selección natural tan sabia y providente haya seleccionado un giro que ha provocado tantas muertes de madres y de hijos?. Si la mujer que tuviera la vagina hacia atrás, pariría con más facilidad y evidentemente tendría más hijos y su condición se heredaría, etc…
Es evidente que no se puede aplicar el paradigma evolutivo al ser humano. 

El rostro del ser humano por su expresividad, es el mejor reflejo del alma. El hombre puede hacer lo que quiera porque es libre, pero por eso mismo, puede hacer lo mejor y puede hacer lo peor. Pero, tanto la vagina abierta hacia delante, como la curvatura del pene en la erección, son así fisiológicamente, porque el hombre es un ser espiritual llamado a darse, a amar al otro, y las relaciones sexuales en el hombre son la realización de esa unión con el otro, con el que te haces uno, pero no sólo corporalmente, sino totalmente, uno en cuerpo, alma y espíritu, una unión con vocación de eternidad. Si uno se da al otro por amor, necesita ver al otro cara a cara, para estar cerca de su interior, no sólo físicamente. Por supuesto que es posible tener relaciones estando el hombre detrás de la mujer, el hombre es libre y existe lo que se llama fornicar, que puede dar placer, pero tiene poco que ver con el amor, (el que pueda entender que entienda).
Así pues, la inclinación de la vagina hacia delante y la curvatura del pene indican que el cuerpo humano es el cuerpo de un ser espiritual, y más aún, esto a riesgo de la propia vida del hombre, por ello, se puede afirmar que según la naturaleza, la vida espiritual es más importante que la vida física.

LA MENOPAUSIA.
En todos los animales y especialmente en los simios, la época reproductiva dura  prácticamente hasta la muerte, por lo que la mayoría de las  crías que nacen cuando la madre es ya mayor, suelen morir al poco de morir la madre. Pero en el ser humano esto no es así.
En la mujer se da la menopausia, la época reproductiva, acaba al menos unos veinte años antes de la edad media de muerte. Evidentemente esto permite a la madre cuidar durante muchos años a los hijos de su madurez, e incluso colaborar en la crianza de sus nietos.
Esto se debe principalmente a todos los años de crianza que necesita un ser humano para desarrollar sus capacidades cognitivas y su compleja situación ante el mundo. Y al gran valor de cada ser humano.
El que la fisiología de la mujer presente la menopausia, es indicativo de que su cuerpo y el de su hijo, son cuerpos de un ser espiritual que necesita una muy larga época de aprendizaje al estar casi totalmente libre de los condicionamientos instintivos y medio ambientales, y por ello tener que alcanzar un elevado grado de desarrollo psicológico y espiritual para poder enfrentarse al mundo y comprenderlo como la realidad que es.

Estos tres detalles son sólo unas pinceladas que espero estimulen la curiosidad del lector como han estimulado la mia. 

Ángel Luis Hurtado
Semogil 2 de Enero del 2.015.








viernes, 18 de febrero de 2011

¿Qué podemos saber de la esencia específica del nogal?


Ya que ha surgido el asunto de los nogales, voy a intentar acercarme a la esencia específica del nogal.
La esencia es el qué de la sustancia.
Es absolutamente imposible para el hombre en este mundo poder alcanzar en su totalidad lo que hace que un nogal sea un nogal y no otra cosa.
Siendo consciente de las limitaciones propias de nuestro entendimiento finito, pero confiado en la inteligibilidad de los seres vivos, voy a intentar enumerar unas cuantas notas esenciales de los nogales.
El nogal es un ser vivo con un alma vegetativa que le permite alimentarse, crecer, repararse y reproducirse.
El nogal es un árbol de gran porte, pasados los primeros años, ninguna de sus yemas mantiene preponderancia, por lo que se configura con varios troncos de igual importancia construyendo una copa muy redondeada.
El nogal es un árbol que produce buena sombra, tiene hojas compuestas con foliolos grandes, es caducifolio.
El nogal tiene las flores unisexuadas, las masculinas son amentos colgantes, y las femeninas separadas en racimos de dos o tres, con estigmas vistosos.
El nogal tiene un fruto en drupa, la cáscara adopta una forma elipsoide, se abre en dos valvas. El fruto es aceitoso, con una fina piel suavemente amarga y con unas involuciones que recuerdan los lóbulos cerebrales.


La corteza es lisa en las ramas jóvenes, y muy rugosa con los años. Su madera es pesada, y noble, muy apreciada en ebanistería.
El nogal es incompatible con los ajos, su presencia cercana, puede causar su muerte.
Todo eso junto y otros aspectos más que desconozco, son las notas esenciales de los nogales, todos ellos, pertenecen a la misma especie, porque todos responden a esa esencia específica.
Esa esencia se puede manifestar en múltiples morfologías concretas, dependiendo principalmente de las condiciones edafológicas, y climáticas.
Podría incluirse en su esencia el tener X parejas de cromosomas, pero no podría incluirse su secuencia de nucleótidos, porque esas secuencias indican la ordenación de los aminoácidos de las proteínas con las que el nogal cuenta para construirse y realizar sus funciones vitales, y es evidente que al no ser clones todos los nogales, existen múltiples secuencias viables para cada una de las proteínas que usa el nogal, por lo que definir una de ellas, no define la esencia específica del nogal, que es común a todos.


Por otro lado, hay características esenciales y otras accidentales, como por ejemplo el encontrar una nuez que se abre en tres valvas, es algo accidental, no esencial.
Si alguna de las carácteristicas que he citado, resultase no ser esencial, esto es, común a todos los nogales, entonces es que no es una nota esencial, sino accidental.
Si algún evolucionista, quiere manifestar que una especie es algo más definido y concreto, si quiere distinguir dos especies porque hay unos nogales con hojas paripinnadas y otros con hojas imparipinnadas, y defiende que el azar ciego ha producido una mutación que ha originado ese cambio morfológico (cosa que por otro lado no puede demostrar), tendrá que aceptar si quiere ser coherente, que como la evolución no persigue ninguna finalidad, sino que es azarosa, dentro de un tiempo, se puede producir una nueva mutación que revuelva el cambio, por lo que de lo que él habla es de variabilidad dentro de una especie, si quiere, a lo largo del tiempo, aún en el caso en el que en este momento concreto, y hasta dónde se puede uno cerciorar, esos dos nogales que se diferencian en un detalle concreto no se crucen (cosa que además no suele suceder), porque si el mecanismo es ese juego azaroso, dentro de un tiempo, una nueva mutación, podrá hacer que se crucen de nuevo.
Yo entiendo perfectamente que los botánicos que se dedican a la taxonomía, busquen la máxima precisión y distinción morfológica o genética, pero yo estoy hablando de algo más, de un ser vivo, del que ellos sólo estudian una parte, el resto, por desgracia, lo han perdido de vista.
Semogil 17 de Febrero del 2.011

domingo, 9 de enero de 2011

EL ORIGEN DE LAS RAZAS HUMANAS - 2


Imagen de: http://www.elabrazodeloso.foroactivo.com/


Antes de profundizar en este misterioso tema, parece adecuado recordar algunas cuestiones que aunque ya las he tratado en otras entradas, es seguro que no están presentes en la mente del que pueda leer esto.
1 - No es lo mismo la FORMA que la MORFOLOGÍA. La forma es lo propio de todos los individuos de la especie humana, les corresponde por naturaleza, está relacionada con su esencia, cuando veo venir de muy lejos a un ser humano, percibo que es un ser humano, aún cuando no puedo distinguir su morfología, no sé si es negro, alto o tiene el pelo rizado, pero es seguro que no es un hipopótamo, ni un perro, ni un chimpancé. Pero hasta esta imagen no es completa para entender lo que quiero decir. Si escucho unas palabras, también sé que es un ser humano el que las pronuncia. Si leo un libro, se que ha sido un ser humano el que lo ha escrito, si encuentro un hueso tallado, se que ha sido un ser humano el que lo ha hecho, porque todo eso y mucho más corresponde a la naturaleza, a la FORMA humana, que mi entendimiento conoce, y eso, me permite distinguir lo humano de lo que no lo es.
Si hablamos de razas humanas, hablamos de la variedad morfológica que existe entre los individuos de la especie humana, variedades en cuanto a su aspecto, a sus rasgos e incluso a nivel general o estadístico, a determinadas proporciones entre sus partes o a diferencias fisiológicas interiores de menor entidad. En ningún caso nos referimos a variedades en la forma humana, que es única y específica.
Imagen de un niño subsahariano al llegar a Europa. Imagen de: http:navegandopormisorillas.blogspot.com.

2 – Es una tesis repetida hasta la saciedad que los genes son los responsables de la morfología. Pero esa tesis se ha mostrado infundada, ahora que se conoce más sobre los genes y el funcionamiento del ADN, sabemos que los genes contienen la información para montar proteínas, pero no contienen planos de organismos ni esquemas de rasgos. Es el “programa de desarrollo genético”, el modo ordenado y preciso en el que los genes se van activando y desactivando paulatinamente, las cascadas precisas de diferenciaciones celulares, la interacción entre el organismo materno, el nuevo ser y la “memoria” celular, lo que “construye” el nuevo ser. Todo esto, programa, memoria, orden, plan etc. Son entelequias, son algo inmaterial, el hecho de que se utilicen átomos de carbono, fósforo, oxígeno, Hidrógeno, Nitrógeno y otros elementos organizados en biomoléculas para llevar adelante ese plan, no nos autoriza a decir que las biomoléculas montan el ser, las herramientas no son el artista. El alma es la forma sustancial del cuerpo. Es el alma humana la que organiza el cuerpo humano, el ADN, el ARNm, el ARNt, etc. son herramientas maravillosas, pero no son la vida, y si alguien lo duda, que deje encima de la mesa un montón de cromosomas a ver si se organiza algún ser vivo.
3 – En la entrada anterior, descartamos el poligenismo, no es aceptable que las tres razas humanas existiesen como tales desde el principio, eso exigiría tres orígenes distintos, y eso parece incompatible con la interfecundidad, con determinados aspectos histológicos, por ejemplo, la existencia en las tres razas de los mismos grupos sanguíneos, pero sobre todo parece incompatible con la común dimensión espiritual de todos los seres humanos, que gozamos del mismo entendimiento, articulado de modo semejante como queda patente en que nuestra comunicación puede alcanzar los más profundos niveles de abstracción. Etc.
Así pues, recapitulamos: Todos los seres humanos compartimos la misma esencia, tenemos forma humana, nos distinguimos en cuestiones meramente morfológicas, y tenemos un origen común.
Niños amazónicos. Imagen de: http://www.ecodimio.eleconomista.es/

Las preguntas pertinentes serían:

¿Por qué existen tres grandes razas humanas y no 4 o 7?.
¿Por qué es así, es conveniente por algo, refleja alguna intención?.
¿Cómo ha tenido lugar esta diversificación?.
¿Desde cuándo existen esas tres grandes razas?.
¿Qué caracteriza a cada una de ellas?.
¿Todos los tipos morfológicos humanos actuales se pueden asociar fácilmente a alguno de esos tres grupos?.
¿Es posible que la globalización social funda las tres razas en una sola?.
Son preguntas difíciles, es seguro que hoy no podemos dar una respuesta completamente satisfactoria a algunas de ellas, pero vamos a intentar acercarnos lo posible en la medida de nuestras fuerzas a una respuesta razonable para cada una. Si algún lector del blog encuentra en su interior alguna pregunta más, o tiene alguna respuesta, ánimo, adelante.
Semogil 9 de Enero del 2.011

lunes, 8 de noviembre de 2010

Unas cuantas observaciones para poder entender mejor a Darwin y a los fervorosos evolucionistas


Curiosa imagen, parece Darwín pidiendo guardar un secreto, Imagen de: martin-pacheco.com

No podemos entender adecuadamente los ensayos de Darwin sobre el origen de las especies y sobre el origen del hombre, ni dar debida razón de la expansión de sus ideas, si no encuadramos los libros en su contexto. Para ello, voy a recurrir a una analogía que podrá parecer exótica a algunos, pero si la consideran por un momento, observarán que se muestra muy significativa.
Los seres humanos conocíamos de los planetas del sistema solar hasta Saturno, el ojo humano, los aparatos ópticos usados en la antigüedad, y los telescopios de Galileo o Kepler, no fueron capaces de localizar -descubrir- la existencia de otros planetas en el sistema solar.
El nombre que recibe un nuevo astro, le es impuesto por su descubridor, por lo que no cabe concebir un plan personal humano a través de los siglos.
En 1.781, el astrónomo Guillermo Herschel, descubrió un nuevo planeta más alejado del Sol que Saturno, y le llamó Urano. Ocho años después, Klaproth, descubre en unos raros minerales la existencia de un elemento hasta ahora desconocido, el que más materia contiene, y le llamó Uranio. Justo en ese mismo año, 1.789, tuvo lugar la revolución francesa, en la que –como en todas las demás revoluciones- unos listillos engañaron y utilizaron al pueblo para eliminar a los que mandaban, y ponerse ellos en su lugar. Pero mucho más importante que eso fue la profanación de la catedral de París, la imagen de Nuestra Señora “Notre Dame” fue arrojada al Sena, y una prostituta famosa, ligera de ropa, fue entronizada en el camarín de la Catedral, y ante ella se “ofició” una ceremonia de lo que llamaron el nuevo culto, en el que rindieron homenaje en la persona de la prostituta, a la que llamaron “diosa razón”.

Grabado de la diosa razón. Imagen de: hermetismoymasoneria.com

Otro argumento para mostrar lo que planteo, es la primera asamblea constituyente del parlamento francés, uno podría pensar que se reunieron para repartir entre el pueblo todo lo saqueado de los palacios del rey y de la aristocracia recién guillotinada, pero no fue así, la primera votación del parlamento francés tras la revolución, fue para decidir por mayoría, si Dios existe o no, y como es evidente, decidieron que Dios no existe.
Es significativa la coincidencia en el tiempo y la analogía entre el significado de la revolución francesa y del relato mitológico de Urano. Éste, siendo el hijo menor de Cronos (el cielo) y de Gea (la tierra), -del mismo modo que Francia era conocida como la niña predilecta de la Iglesia- a instancias de su madre Gea, corta los testículos a su padre, corta el lugar del que él proviene; del mismo modo, los líderes revolucionarios, arrastrados por su faceta más terrestre, cortan con el cielo, cortan con el lugar del que provienen, la cristiandad, rompen con el cielo, colocan como techo del hombre su capacidad de razonar; el hombre terrestre, se impone al hombre celeste.
Viendo las cosas así, se entiende mejor que algunos digan que el gobierno actual de España es el último coletazo de la revolución francesa.
Pasaron unos años y claro, fue un francés, el que usando su razón, por cálculo matemático de las perturbaciones que sufría Urano en su órbita, el que dedujo la existencia, descubrió y puso nombre al planeta Neptuno en 1.846. Neptuno, poderoso Dios de las profundidades marinas, de ese mundo desconocido al que no llega la luz.
Occidente descubre Neptuno y comienzan una cascada de acontecimientos que impelen al hombre a dejar de mirar al cielo, incluso a seguir los dictados de la razón y lo ponen a mirar a lo más ruín de sí mismo, al hombre sin luz, sin la luz del Espíritu Santo.
Para empezar, ese mismo año del descubrimiento de Neptuno, se reúnen en Berlín, en casa del físico Gustaf Magnus, varios científicos, casi todos alumnos de Johannes Müller, y con la intención de hacer de la fisiología una ciencia exacta, se comprometen bajo juramento para colaborar expandiendo la verdad, según la cual, en los seres vivos no actúan más fuerzas que las debidas a las propiedades físicas y químicas de los elementos que los componen.
Qué curioso, no pudieron percibir lo absurdo de su posición, ¿cómo puede deberse a las fuerzas físicas de los átomos de carbono, oxígeno o silicio, el que unos seres humanos se comprometan bajo juramento a algo?, eso es una decisión espiritual. Ciegos que no ven y son guías de otros ciegos.
Marx escribe el capital, condena la Caridad -máxima expresión del amor al prójimo- como arma anti-revolucionaria, y enardece el resentimiento y el odio de los oprimidos. Se reúne la primera internacional. Darwín, que -no lo olvidemos- estudió teología, no biología, escribe sus libros, arrancando del hombre su origen divino y colocándolo en el mundo biológico, como un animal más. A continuación, S. Freud inclina la mirada el hombre hacia su subconsciente, convirtiendo la virtuosa lucha contra las pasiones en una causa de trauma.


La nueva brujería. Imagen de: eltarotdeana.com
Se funda en América la sociedad Teosófica, encargada de expandir por todo occidente las artes ocultas, la adivinación, el tarot, la güija, y los cultos satánicos. Y para rematar la faena, el filósofo alemán F. Nietzsche, pone el epitafio: “Dios ha muerto, viva el hombre”.
Como vemos, lo acontecido en Francia cuando se descubrió Urano, puso los cimientos de los que aconteció en todo Occidente con el descubrimiento de Neptuno, y todo junto, propició los sucesos que acompañaron al descubrimiento del siguiente planeta del sistema solar: Plutón, dios de los infiernos, que raptó de la tierra a Proserpina, la primavera.

Explosión nuclear. Imagen de: seminandoanosdepois.wordpress.com

En 1.930 el estadounidense Clyde W. Towbaugh, descubre el planeta Plutón, justo en los albores de la gran depresión, a la que siguió la segunda guerra mundial y los campos de exterminio nazis. En 1940, se consigue artificialmente un elemento radiactivo al que llaman Plutonio. Se lanzan las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. El hombre muestra una deshumanización brutal, único resultado posible si es despojado de su relación filial con Dios.
En este contexto es en el que interpreto a Darwin y todo lo referente a la evolución, que no pasa de ser un intento -con barniz científico- de apartar al hombre de lo que le es más esencial y convertirlo en un animal.
Estoy completamente de acuerdo con Fra Jaki cuando escribe: “Entienden la evolución como un proceso al azar, sin un fin, pero cuyo resultado final es un ser, el ser humano que absolutamente todo lo que hace, lo hace con un fin. De este modo la evolución niega el fin con un fin. Apoya todo lo que favorece el materialismo, ciertamente, no es ciencia, es antimetafísica”.[1]
[1] Citado por el Cardenal Christoph Schönborn en su libro “Caso o Disegno?” edit. Studio Domenicano. Pág: 153.

domingo, 23 de mayo de 2010

VIDA ARTIFICIAL - ¡QUE CARA TIENEN ALGUNOS!


Es asombroso como juegan con la humanidad, parece que se divierten engañándonos, podría ser hasta gracioso si el nivel intelectual y el sentido crítico de la población fuese el adecuado, pero como mantienen al personal en un letargo intelectual, el asunto es realmente perverso, pues se permiten el lujo de anunciar a bombo y platillo que han creado vida artificial, que han creado la primera célula artificial. ¡Qué cara más dura!.

Pasa como con los contratos o los seguros, lo que realmente vale es la letra pequeña, si uno lee la letra pequeña y entiende algo, se da perfecta cuenta de qué es lo que han conseguido, y en el fondo lo que han hecho es muy poco más de lo que ya se podía hacer antes, han conseguido que en una parte del proceso de mitosis celular, el ADN de una bacteria, se duplique usando nucleótidos (eslabones de los que está formado el ADN) preparados químicamente en el laboratorio, y después ese ADN duplicado con “piezas” sintéticas, lo han introducido en otra bacteria, junto con el ADN natural de esa misma bacteria. Y eso es todo lo que han hecho.
Ya antes se habían formado fragmentos de ADN con nucleótidos sintéticos, esta vez han conseguido copiar un trozo más largo, parece que todo el ADN de la bacteria, eso es todo. Pero se imaginan los titulares de todo el mundo y la de premios y subvenciones que hubiera conseguido este ya famoso científico si la noticia es: “hemos conseguido copiar un trozo más largo de ADN”.
El señor Craig Venter, se ha guardado muy bien de esperar a ver que le sucede a la bacteria con su ADN añadido, en algún diario, hemos llegado a leer que la bacteria ha diluido su propio ADN para quedarse con el sintético, ya es menester tener fe para creerse que un ser vivo rechaze algo suyo para cambiarlo por algo extraño. ¡qué cara tienen!, pasa lo mismo con todas las noticias de clonaciones, casi nunca hacen referencia a que el ser clonado hereda la vejez del organismo del que han tomado el núcleo y es enfermizo y tiene corta vida.
En una entrevista hoy mismo, el señor Craig Venter, ante la polvareda que ha desatado su manera de dar la noticia, ha dicho que si eso que ha hecho es vida o no, es una cuestión filosófica, no científica y él ahí no entraba. Si es una cuestión filosófica, y no entras, ¿cómo dices que has creado vida?. Ahora va a resultar que hay que estudiar cinco años de filosofía en la universidad para saber si algo está vivo o muerto.

Recreación de un cromosoma y el ADN. imagen de www.biology-blog.com
Como decía Chesterton, los evolucionistas y otros muchos científicos, son especialistas en convertir sin pruebas hipótesis en teorías y después usar esa misma teoría como fundamento y prueba de otras hipótesis.
El primer error de muchos científicos es confundir ADN con la vida, porque lo que está vivo son los organismos, que realmente son muy complejos, el ADN no puede estar vivo o muerto, es un montón de moléculas orgánicas, pero no es un organismo, y esto se puede probar de dos maneras muy evidentes: 1) deje un fragmento tan largo como quiera de ADN en un matraz, y veremos si es capaz de duplicarse, nutrirse o crecer. 2) la vida es lo que tiene un ser vivo y que no tiene un cadáver, y que yo sepa, todas las células del cadáver tienen bien completito su ADN, y allí no hay vida. Luego el ADN no es la vida, es uno de los componentes de los organismos vivos, pero no es la vida, y la prueba es que en el experimento del que hablamos, ha tenido que poner ese ADN sintético dentro de un ser vivo.
También confunden las cosas porque crear algo es sacarlo de la nada, no montarlo con piezas, eso se llama construir, y hacer como se ha hecho en este experimento, duplicar con piezas artificiales un ADN natural dentro de otro ser vivo (en este caso una levadura), se llama manipular la vida, y de manipular a crear hay una distancia incomprensible para algunos.
Cuantas chorradas vamos a tener que soportar de algunos científicos que quieren ser los “sacerdotes” de una nueva civilización postmoderna.
Semogil, 23 de Mayo del 2.010

domingo, 14 de febrero de 2010

LA ESENCIA HUMANA

Busto de Aristóteles. Imagen de : http://cosmogono.files.wordpress.com/

Algunos piensan que el concepto esencia no tiene ningún valor, que no significa nada, normalmente o son materialistas ateos, o científicos super-especializados, o son personas anestesiadas por la apatía y la irreflexión.

Para Aristóteles, la esencia es el ¿qué? de la sustancia. Esto parece un acertijo, es el lenguaje metafísico que clarificó ese gran filósofo y que después enriqueció y llevo hasta casi su plenitud Santo Tomás de Aquino.
Primero vamos a ver qué entendía Aristóteles por sustancia:
“Sólo son sustancias los seres que existen por sí mismos, y cuya naturaleza no está constituida por otra cosa que por ellos mismos”.
Un hombre es una sustancia, porque existe por sí mismo (nosotros sabemos que existimos por la gracia de Dios pero eso lo desconocía el filósofo griego) y todos nuestros órganos son de naturaleza humana.
Un coche no es una sustancia, porque está formado por piezas de distinta naturaleza.
Cuando se habla de naturaleza hay que tener en consideración que sólo en los seres vivos convergen la forma con la naturaleza, llegando así a mostrar que en ellos, la forma es una forma sustancial, es la forma de una sustancia.
No ocurre lo mismo con los objetos artificiales, por ejemplo, yo construyo un arco de madera verde de chopo, le doy la forma de arco, pero esa no es una forma sustancial ni siquiera su naturaleza, si lo entierro, jamás brotará un arco, sino un chopo, que es realmente su naturaleza, la naturaleza de la madera, y ese retoño, al crecer, adoptará la forma sustancial de chopo.
Ahora podemos intentar esclarecer qué es la esencia, es la respuesta a ¿qué es esa sustancia? ¿qué es esa sustancia que llamamos chopo?, o ¿qué es esa sustancia que llamamos hombre?
Podemos dejar fuera de toda duda que el hombre es una sustancia.
Podemos dejar claro que la naturaleza del hombre es ser un espíritu encarnado, (un ser formado por un cuerpo de hombre, un alma humana, y un espíritu humano).
Podemos dejar claro que la forma sustancial del hombre es lo que todos sabemos que es la forma humana (no es necesario describir la forma humana, todos sabemos si lo que viene a lo lejos hacia nosotros es un elefante o un hombre).
Perfeción del cuerpo humano de Leonardo Da Vinci. Imagen de: http://www.elrelojdesol.com/


Y a la pregunta de ¿cuál es la esencia del hombre? Que es lo mismo que preguntar ¿qué es la sustancia humana? O ¿qué es lo que está en la raíz, en el origen del hombre?, ¿qué está en la base de que un hombre sea un hombre?. A todas esas preguntas que son la misma, podemos responder desde la fe, desde la razón, y desde la experiencia:
La esencia del hombre es ser una criatura creada a imagen y semejanza de Dios, una criatura creada para Amar.
Todas las referencias de Aristóteles son del libro: Física – II, 197b a 198b; y del libro: Metafísica – VII, XVI y XVII.
Semogil 14 de Febrero del 2.010

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿Tienen alma los cultivos de tejidos humanos?

Imagen de www.infermeravirtual.com
Las continuas innovaciones en el campo de los cultivos de tejidos humanos requieren nuevas reformulaciones tanto en el campo de las propias técnicas de cultivo en sí, como en el ámbito de la bioética e incluso en el de la metafísica.
Voy a centrarme en estas últimas, que han sido objeto de algunas discusiones en las que afortunadamente he podido participar en este último año. En concreto, las preguntas más significativas que nos planteábamos eran las siguientes:
· Si el alma de un hombre es una e indivisible, es la que anima, la que mantiene al cuerpo con vida, entonces un tejido humano separado del resto del organismo, ¿tiene alma?.
· Si aceptamos que un fragmento separado tiene alma, puesto que es evidente que el organismo humano del que se ha separado ese fragmento, sigue vivo, ha de aceptarse que el alma es divisible.
· Si por el contrario consideramos que el fragmento separado no tiene alma, sería en cierto modo un cadáver, estaría muerto, sin vida.
· Pero si ese tejido humano no tiene vida, ¿cómo puede suceder que colocado en un medio adecuado –en cultivo-, sus células se reproduzcan y crezca?.
· Si ese tejido cultivado no tiene vida, ¿cómo puede injertarse de nuevo en el cuerpo del que se había tomado el tejido y ser aceptado?.
· ¿Puede existir la vida de tejidos humanos sin alma?. En tal caso, ¿qué es la vida?.
Voy a intentar acercarme a una respuesta a estas cuestiones.
Es evidente que el hombre no tiene capacidad regenerativa, entendiendo por tal la facultad que tienen muchos árboles y algunos animales como la estrella de mar, de regenerar un organismo completo a partir de cada uno de los fragmentos en los que se ha dividido.
Es evidente que cualquier parte separada de un ser humano –independientemente de que sea un fragmento de tejido, un órgano o un miembro- abandonada a su suerte, comienza un proceso de corrupción.
Este proceso de corrupción, puede ser retenido en determinadas condiciones, de las cuales, la más conocida es el frio.[1]
Este proceso de corrupción es progresivo y pasa por varios estados: “Pues separada el alma, el cuerpo del animal no se descompone inmediatamente en los elementos, sino que esto se produce a través de muchas corrupciones intermedias, al reemplazarla en la materia muchas formas imperfectas, como es la forma del cuerpo muerto, y luego putrefacto, y así en adelante”[2]
Cualquier fragmento de tejido humano separado no tiene alma de ningún modo, pues:
· No tiene un alma intelectiva humana, puesto que no tiene potencias intelectivas.[3]
· No tiene un alma sensitiva, puesto que no tiene órganos adecuados para sentir, ni se dan en él la facultad apetitiva, ni la locomotriz.[4]
· Y no tiene un alma vegetativa, puesto que no es capaz de nutrirse, crecer o reproducirse.[5]
Así pues un fragmento de tejido humano –y lo mismo puede decirse de un órgano o de un miembro separado- no tiene alma, y por lo tanto no tiene vida puesto que: “Un ser vivo no puede existir sin alma”. [6]
La mayoría de las personas saben que en el caso de amputación -de por ejemplo un dedo-, lo más conveniente es mantener el dedo amputado frio, rodeado de cubitos de hielo y acudir rápidamente al hospital. Del mismo modo cuando se toma un fragmento de tejido humano para hacer un cultivo, o un órgano para un trasplante, no se deja encima de la mesa hasta el día siguiente, hay un variable, pero siempre breve espacio de tiempo antes de que el proceso de corrupción se desencadene irreversiblemente.
Y es en ese breve espacio de tiempo en el que interviene el hombre, y artificialmente, imitando toscamente a la naturaleza, toma ese fragmento de tejido humano sin alma, que ya no es un ser vivo, y lo reanima, ejerciendo él, el científico, muy rudimentariamente, algunas de las más elementales de las funciones que el organismo humano ejerce naturalmente sobre ese fragmento de tejido cuando forma parte de ese compuesto de alma intelectiva-cuerpo que somos cada uno de nosotros.
Lo más usual es colocar ese tejido humano a una temperatura adecuada, unos 37 grados centígrados, con una mezcla de gases apropiada: un 5% de CO2 y un 95% de O2 ; y bañado con una solución nutritiva en la que se regula el ph, la concentración de glucosa, y a la que se añade lo que se denominan “factores de crecimiento” que son derivados sanguíneos principalmente suero obtenido a partir de sangre humana o de la de bóvidos no nacidos.
El principal problema de la utilización terapéutica de estos tejidos humanos cultivados es que en el cultivo, las células se reproducen, pero en ningún caso forman órganos ni estructuras fisiológicas, sino una masa amorfa de células.
Sin olvidar la diferencia entre la forma sustancial (esencial e inmaterial) y la morfología (accidental y material), entendemos que “Propio del alma es ser forma de algún cuerpo”[7]. Por ello, el cultivo de tejidos humanos no puede formar un cuerpo ni en sus más elementales estructuras, puesto que no hay un alma que sea su forma.
Durante algún tiempo, el avance de la ciencia y de la técnica ha llevado incluso a algunos filósofos a creer que el ADN es el que da la forma al cuerpo de los seres vivos. Ahora afortunadamente hay dos pruebas insoslayables de que esa conclusión, no es acertada. La primera es que esas células de los tejidos en cultivo una vez reanimadas, tienen al completo todo su ADN nuclear, su ADN mitocondrial, sus cadenas de ARNm citoplasmático, etc. y no son capaces de construir ninguna forma. Y la segunda es que conforme se van secuenciando más genomas de distintos organismos, mamíferos, reptiles, anfibios, etc.; se va comprobando la extrema similitud en la ordenación de los genes de animales de muy distintos grupos, luego si organismos con cuerpos tan distintos tienen un genoma tan parecido, es que esos genes pueden “fabricar” proteínas, no formas de organismos.
Imagen de http://lacienciaamena.blogspot.com
Recientemente he tenido noticia de que la doctora Doris A. Taylor y su equipo de la universidad de Minnesota, ha conseguido crear un corazón artificial de rata.[8] Resumidamente el procedimiento que ha seguido, es el siguiente:
1. Trató un corazón de rata con unos detergentes especiales que disolvieron suavemente todas las células cardiacas.
2. Conservó la matriz extracelular cardiaca, una red espacial principalmente de colágeno.
3. Introdujo entre esa matriz, células cardiacas de rata obtenidas de ratas neonatales, o en otros casos con células del endotelio de la aorta de otra rata.
4. Cultivó esa estructura con las nuevas células durante 28 días.
5. Al cuarto día, la estructura empezó a contraerse (no sabemos si con algún impulso eléctrico).
6. Al octavo día era capaz de bombear líquido.
Usó la estructura orgánica del corazón de la rata, y sustituyó las células viejas por otras nuevas. Y no será difícil que pronto consigan hacer artificialmente esa estructura de colágeno con la forma de un órgano y se pueda dirigir el cultivo de tejidos hasta la consecución de órganos de repuesto.
De las funciones propias de los organismos que tienen un alma vegetativa, con el cultivo de tejidos, ya se había conseguido artificialmente -a partir de tejidos en la fase entre la separación y la primera forma imperfecta de corrupción, la de cadáver- reanimarlos y conseguir la nutrición, el crecimiento y la reproducción celular. Ahora parece que la función que restaba, la de darse a sí mismo la forma, que no se consigue con los cultivos de tejidos, se va a aportar artificialmente.
Es evidente que un cultivo de tejidos no es un ser vivo, puesto que no es sujeto: “no tiene en sí mismo la potencia y principio, en cuya virtud crece…”[9] sino que es objeto que padece la acción de un sujeto agente que es el investigador. La prueba de esto es lo que sucede cuando el investigador olvida renovar la solución nutritiva, o se interrumpe el fluido eléctrico y se apaga la estufa.
El cuerpo del que proviene el tejido, si se le injerta el tejido cultivado, lo vuelve a aceptar, no lo rechaza, porque lo reconoce como propio, puesto que es un fragmento de él mismo, que no ha llegado a experimentar la corrupción. Imagen de www.texasheartinstitute.org
Es evidente que un ser vivo es un compuesto de alma y cuerpo. Y en este caso que estamos considerando, del cultivo en laboratorio de tejidos humanos, lo correcto es decir que es mantenido con vida, no que está vivo, porque el compuesto, de alguna manera, está formado por un cuerpo que es el tejido cultivado, y el alma del investigador que usando su entendimiento, su voluntad y su libertad, mantiene las funciones vitales de ese tejido evitando su corrupción, de modo que se cumple que: “en el alma humana hay algo por lo que ella puede hacerse todas las cosas y algo por lo que puede hacerlas todas”[10]

[1] Se conocen varios casos, como el famoso hallazgo en 1.991 en el valle de Oetz, en un glacial de los Alpes tiroleses, del cadáver sin corromper de un hombre de la edad de piedra que se estima, llevaba muerto unos 5.300 años. Más información en la universidad de Innsbriuck.
[2] - Aristóteles: “Sobre la generación y la corrupción” 318a35.
- Sto. Tomás de Aquino: “Comentario al libro de Aristóteles sobre la generación y la corrupción” lecc.8 – 60-3. Eunsa 2.005.
[3] - Sto. Tomás de Aquino: Suma de Teología I - c79 a1. BAC 2.001.
[4] - Aristóteles: “Acerca del alma” libro II. Cap. 3 - 414a30. Gredos 2.008.
- Sto. Tomás de Aquino: Suma de Teología I - c78 a1. BAC 2.001.
[5] - Aristóteles: “Acerca del alma” libro II. Cap. 4 - 415a25. Gredos 2.008.
- Sto. Tomás de Aquino: Suma de Teología I - c78 a2. BAC 2.001.
[6] - Aristóteles: “Partes de los animales” libro I - 641a20. Gredos 2.000.
[7] - Sto. Tomás de Aquino: Suma de Teología I - c75 a5. BAC 2.001.
[8] - HC. OTT, Nature medicine 14; 213-221 – 2.008.
[9] - Aristóteles: “Acerca del alma” libro II. Cap. 2 - 413a20. Gredos 2.008.
[10] - Aristóteles: “Acerca del alma” libro III. Cap. 4 – 430a10. Gredos 2.008.
- Sto. Tomás de Aquino: Suma de Teología I - c79 a3. BAC 2.001.
Semogil 6 de Mayo del 2.009

domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Qué es la esencia?

Imagen tomada de www.windows.ucar.edu
El subtítulo de este blog, habla de la estabilidad de la esencia específica. Este es un asunto simple, pero no sencillo.
¿Qué es la esencia?.
Evidentemente no me refiero a aquello que llamamos esencia de romero o de lavanda, que es un aceite aromático que contienen algunas plantas. Me refiero al término metafísico “esencia”.
La esencia es lo que hace que una cosa sea lo que es, y no otra cosa.
“La reunión de la esencia y de la materia, constituye la naturaleza de los seres”[1]
La esencia es lo que da la forma a la materia, la que la informa; en los seres vivos, la esencia es el alma,[2] alma vegetativa para las plantas, alma sensitiva para los animales y alma racional para el hombre.
La naturaleza humana, no es su esencia, su alma. La naturaleza humana es el conjunto de alma racional y cuerpo. Entendiendo que el alma racional ha recibido el don de ser espiritual.
En la actualidad está muy difundida la creencia errónea de que el alma, lo que informa la materia, son los genes, esto se puede esclarecer de varios modos, algunos de ellos son:
El primero es indicando que los genes están formados por moléculas de ADN, y estas a su vez por átomos de elementos, por lo tanto son materia, y la forma es algo inmaterial, algo que no se puede “producir”, ni dividir.[3]
El segundo es indicando que los genes en sí, no servirían de nada sin el código genético y sin su exquisito y ordenado “programa” de activación y desactivación. Y el código genético es una entelequia, no es algo material, y el “programa” exactamente igual. [4]
Y el tercero indicando que conforme se avanza en el conocimiento de los genomas de los distintos seres vivos, más se comprueba por ejemplo, que los genes de los mamíferos son muy parecidos, que están organizados con el mismo orden etc… Y de genomas parecidos, salen ratones, elefantes y humanos, luego los genes son importantes, pero en absoluto “dirigen” la formación de un nuevo ser vivo.
Es la esencia de los seres, lo que hace que sean lo que son y no otra cosa, y nos permite reconocerlos. Es posible considerar, sin confundirlas, además de la esencia de cada individuo, la “esencia específica” ya que los seres vivos surgen por generación a partir de sus padres, hay algo que hace que los perros sean perros y los loros, sean loros; y ese “algo” es compartido por todos los miembros de la especie, independientemente de los distintos o parecidos que sean los individuos considerados morfológicamente, baste el caso de los perros, a los que hemos forzado a reproducirse seleccionando múltiples razas, pero todos ellos son perros.
Hay que afirmar que el ser humano por su inteligencia está capacitado para conocer la realidad de las cosas y de los seres.
Pues bien, todo esto que hasta aquí hemos simplemente esbozado, es lo que Darwin pretende destruir, pues al final de su libro “el origen de las especies”, escribió: “ Tendremos que tratar a las especies del mismo modo en que los naturalistas tratan a los géneros cuando admiten que son combinaciones meramente artificiales hechas porque así conviene. Quizá no es esta una perspectiva consoladora; pero cuanto menos nos libertaremos de ese buscar en vano la esencia, ni descubierta ni posible de descubrir, del término especie”.[5] Para él, la esencia no existe, y la especie tampoco, es un invento humano.
Continuaremos profundizando en este asunto.
[1] Aristóteles - Metafísica, libro V – c. IV.
[2] Cf. Giovanni Reale “Introducción a Aristóteles”. P.53 ss. edit. Herder – 2.007
[3] Aristóteles – Metafísica, libro VII – c. VIII.
[4] N. López Moratalla y M.J. Iraburu Elizalde “Los 15 primeros días de una vida humana” p. 38 – Edit. Eunsa.
[5] Ch. Darwin – “El origen de las especies” p. 557 - Edit. Akal - 1985
Semogil 8 de Noviembre del 2.009