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lunes, 23 de noviembre de 2009

El mito de la evolución humana - II


Imagen de una reconstrucción hipotética del hombre de Pekín: http://neanderthalis.blogspot.com
Comentamos en la anterior entrada, que diríamos ahora algo del hallazgo del famoso “Hombre de Pekín”. Vamos a resumir los muchos relatos que sobre este hallazgo hay:
En este caso, curiosamente, como en el del “hombre de Piltdown”, también aparece el jesuita francés Teilhard de Chardin que cooperaba con el servicio geológico de China, y estaba en estrecho contacto con el Dr. Anderson. Los dos eran fervientes partidarios de la evolución, con el único hayazgo del hombre de Java.
En 1.921, el Dr. Anderson, de la Geological Survey of China, encontró en las cavernas de Zhoukoudian, en una vieja cantera de piedra, un fragmento enorme y rectángular de cuarzo. Sabiendo que no existían rocas con cuarzo en todo el distrito, pensó que aquella piedra había sido traída hasta allí por los hombres. Después de encontrar dos muelas, la Rockefeller Foundation (masones y por supuesto evolucionistas), le otorgó una subvención de 20.000 dólares anuales para excavar el yacimiento. En 1.926, después de encontrar una tercera muela, el Dr. Black, canadiense y jefe del proyecto, clasificó los restos como Sinanthropus pekinensis. En Diciembre de ese año publicó su fundamentado trabajo en Nature y en Science y la prensa mundial, rápidamente, se hizo eco del descubrimiento. ¡Con sólo tres muelas!, ¡los hay sabios en verdad!.
Dibujo ciencia-ficcion de los hombres de Pekín en su cueva, tomado de: http://donsmaps-com
La excavación mostró que habían existido dos cuevas, y que en la superior había sido construido un horno, (usado posiblemente para hacer cal), perfectamente montado con grandes piezas de cuarzo que estaban cubiertas de hollín por un lado; en algún momento, el suelo de la cueva superior se desmoronó, dejando caer en la cueva inferior, aparte de rocas, la no despreciable cantidad de 18.000 m3 de cenizas,.(no se si se hacen una idea de lo que estamos hablando, esa es la ceniza que podrían transportar 750 “tráiler-bañera”, tuvieron que estar haciendo cal decenas de miles de años en la misma cueva). De entre las cenizas, se sacaron restos de unos catorce cráneos con otros huesos de ciervo, etc. Todos los fragmentos de cráneos, tenían aspecto completamente simiesco, y todos ellos tenían la base del cráneo aplastada y la región del foramen occipital rota para extraerles el cerebro y comerlo.
Aparecieron también bastantes piezas de cuarzo muy bien cortadas para que encajasen, (formarían las paredes del horno, ¿saben de alguien que tenga o haya tenido un horno construido con bloques rectangulares de cuarzo?), y también huesos cortados y trabajados. Pues con todo esto ya tenemos un hombre-mono que aunque tenía aspecto totalmente simiesco, construía hornos, tallaba cuarzo y huesos, y conocía el fuego, sabía hacer cal, y la usaba… ¡Magnífico!, el Homo erectus, encontrado por Dubois, había prosperado.

En 1.934, se hallaron en otra parte de la cueva, lejos de la ceniza, cinco cráneos perfectamente humanos. El sucesor del Dr. Black al mando de la excavación, el Dr. Weidenreich, ocultó estos cráneos hasta el año 1.942. En 1.937 el antropólogo francés Marcellin Boule fue al yacimiento, y aunque no le dijeron nada de los cinco cráneos humanos, en su informe dijo que el horno y la cantera eran obra de hombres, y que esos hombres se habían comido unos monos, cuyos restos eran los primeros restos encontrados. Para los chinos, los sesos de mono son una golosina exquisita y preciada aún hoy.
Estalló la segunda guerra mundial y de los fósiles de la cantera de Chou-Kou-tien, que así se llama el lugar, no se ha vuelto a saber nada. Alguién, corrió la noticia de que los habían robado los japoneses, pero en 1.972 el Dr. Christopher Janus descubrió que el gobierno Chino conserva un recibo y está convencido de que los huesos están en EE.UU.; parece que nadie está interesado en que puedan ser estudiados y se descubra lo que realmente son.
A pesar de todo esto, hasta en los libros serios, siguen poniendo los dibujos del Dr. Weidenreich reconstruyendo el “hombre de Java” y el “hombre de Pekín”.
Y no digamos nada del gobierno comunista chino, que ha hecho una escultura de dos metros de altura del cráneo del hombre de Pekín, no se encontró la cara, pero ellos se la han puesto a su gusto.
Así va la cosa, intenten buscar bibliografía sobre el tema y podrán comprobar que nadie dice nada de los cinco cráneos humanos, ni del informe del profesor francés, ni del paradero de los cráneos. ¿Por qué será?.

Escultura del "hombre de Pekín" en la puerta del museo chino de la evolución humana: www. absolut.china.com
Sobre el “hombre de Pekín” puede verse:
- Sanvicens, A. “La verdad sobre la evolución” p. 338 – 341.
- Artigas, Mariano – “Las fronteras del evolucionismo” Edit. M. C. p. 55 – 1.985.
-Stringer, C. y Andrews, “La evolución humana” p. 138.
-Borruso Silvano, “Evolucionismo en apuros” 88 -91
Semogil 23 de Noviembrer del 2.009