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martes, 2 de marzo de 2010

MÉTODOS DE DATACIÓN ABSOLUTA y II

Universidad de Oxford. Imagen de: http://tustiendas.gentearte.com

La prueba más evidente de la imprecisión de los métodos de radio-datación, es la cantidad de información que hay publicada sobre dataciones “curiosas” realizadas con este método del carbono - 14, por ejemplo:

El mismo trozo de madera de roble, ha sido datado en varias universidades con el siguiente resultado: El museo arqueológico de El Cairo, le adjudicó una antigüedad de 7.000 años.
La Universidad de Madrid, le adjudicó una antigüedad de 4.000 años.
La Universidad de Burdeos, le adjudicó 5.000 años.
La Universidad de Berkeley, le adjudicó 1.250 años.
La Universidad estatal de Pensilvania, le adjudicó 1.440 años.
La Search Foundatión de Washington, le adjudicó entre 5.000 y 6.000 años. [1]

Se han datado conchas de moluscos vivos hoy, en 2.300 años. [2]

El mortero del castillo de Oxford, construido 785 años antes de la datación, resultó “tener” 7.370 años. [3]

Se han datado rocas del Eoceno con una edad inferior a 40.000 años. [4]

Se ha datado una foca recientemente muerta, en 13.000 años. [5]
Foca monje. Imagen de: http://encina.pntic.mec.es

En el 2.003, unos investigadores ingleses, descubrieron cerca de la ciudad mejicana de Puebla, unas huellas humanas de varios adultos con algunos niños. La capa de las huellas se dataron en la Universidad de Oxford, por el carbono 14 de las conchas de los moluscos que contenía, en 40.000 años; después otro equipo del centro Geocronológico de Berkeley, dataron por el método del Argón 40 → Argón 39, la ceniza volcánica en la que estaban las huellas en 1.300.000 años.[6] Y eso que nos enseñan que los seres humanos llegaron a América hace 10 o 15.000 años cruzando el estrecho de Bering.

Y para no cansaros, citaremos por último el solemne “patinazo” de la datación de la Sábana Santa de Turín, que fue datada diciendo que el lino del que está confeccionada, “murió”, esto es, fue recolectado entre el año 1.200 y el 1.300 de nuestra era. (Precisamente un objeto del que tenemos suficientes referencias históricas y científicas precisas desde muchos siglos antes de esa fecha). Justamente la fecha de la datación se corresponde con la época en la que se sabe que la sábana fue expuesta frecuentemente al público en la plaza de Besançon, (Francia). ¡Un objeto que ha sido mojado dos veces, que sepamos, por el agua de los bomberos! [7] ¿Cómo puede ser del siglo XIII una tela que contiene entre sus fibras, granos de polen de plantas endémicas de Siria y Palestina que se extinguieron en el siglo IX?.

Ante todo esto que hemos expuesto, es lógico preguntarse, ¿es que no se dan cuenta los científicos de esto?. Hay que intentar ponerse un poco en su situación y entender que:

Detrás de todo este asunto hay muchos millones de dólares o de euros, y si lo dudan, pregunten cuánto cuesta un equipo para hacer dataciones por el carbono 14, o simplemente ¿Cuánto cuesta datar un objeto?.

Encima, las revistas científicas más prestigiosas no suelen publicar artículos sobre paleoantropología que no lleven una datación absoluta.

A esos condicionantes, hay que añadir que el paradigma evolutivo tiene encorsetados a la mayoría de los científicos, que prefieren hacer la vista gorda en este asunto, porque en el fondo la fe o la sumisión al paradigma es tal, que el esquema de funcionamiento, en muchos casos, es el siguiente:

Si la datación que me han hecho en el laboratorio, encaja con el esquema evolutivo oficial, magnífico.

Si la datación no encaja, por ejemplo: me sale en la datación que unos restos de un hombre moderno son de hace 2.000.000 de años, “algo va mal”. O la datación está mal, o lo de la evolución, no es cierto. Menudo problema. Si logro que alguna revista prestigiosa me publique esto, “se me van a tirar todos encima, me van a marginar, y ya veremos si no pierdo mi trabajo”. Bueno, encargaré una nueva datación a otro centro, o probaré con otro método de datación absoluta, dos, tres o hasta siete veces, hasta que alguno de ellos me de una fecha que no se oponga a la “verdad” establecida.

En el fondo, como saben perfectamente que las dataciones no son muy de fiar, no tienen muchos problemas de conciencia para buscar otra fecha menos problemática.

Menos mal que hay algunos que son valientes, y se han jugado su reputación, y en la mayoría de los casos, la han perdido. Pero siempre hay alguien que sigue su estela.

Terminamos este punto con el comentario de Lee, R.: “Los problemas del método de datación con radiocarbono, son innegablemente profundos y serios, no sería sorprendente que la mitad de las dataciones realizadas, sean rechazadas. La pregunta es, posiblemente: ¿llegará a ser aceptada la mitad restante?”. [8]


[1] Sanvicens, A. “La verdad sobre la evolución” p. 132.
[2] Borruso, S. “Evolucionismo en apuros” p. 146.
Jueneman, F.B. en Industrias Research – 14; 1.972; p. 16.
Wysong, R. L. “The evolution-Creation Controversy” – Inquiry Press Michigan; 1.976 p. 151. Rev. Ciencia. Vol. 141, p. 634 – 637. – 1963.
[3] Von Fange: Creation Research Society Quarterly – 11 - 1.974; p. 18.
Borruso, S. Op. cit. p. 146.
Wysong, R. L. Op. cit. p. 151.
[4] Slusher, H. S. y Whitelaw, R.L.- “Las dataciones radiométricas” Edit. Clie – 1.986.
Sanvicens, A. Op. cit. p. 59 y 60.
[5] Diario Antártico. vol. 6 p. 21 – 1.971.
[6] Renne, Paul R., Feinberg, J, M,, et al. “Age of Mexican Ash with Alleged Footprints” Nature – 438: E7.
[7] Lo que hemos contado se puede comprobar en cualquiera de los muchos libros que se han escrito sobre la Sábana Santa de Turín. Como por ejemplo: Alarcón, Juan “El quinto evangelio” – Edit. Vasallo de Numbert – 1.984.
[8] Lee, R. E. “Radiocarbono, error en las edades” Diario Antropológico de Canadá – vol. 19 – 3 p. 9 – 1.981.
Semogil 3 de Marzo del 2.010

viernes, 26 de febrero de 2010

MÉTODOS DE DATACIÓN ABSOLUTA - I


Imagen de: http://blog.clarin.com

Para poder narrar la historia de la vida en la Tierra, no han bastado los pisos determinados por la geología tradicional, no era suficiente decir que los dinosaurios vivían en el Jurásico, o que se extinguieron en el paso del Cretácico al Paleoceno. Surge la pregunta: ¿Pero exactamente cuántos años hace?. La ciencia debe intentar dar respuesta, si es que ello es posible, a esta curiosidad que es natural.
Pero la cosa ha llegado a ser de una importancia decisiva una vez que se ha empezado a poner número de años a momentos concretos, sobre todo en el momento en el que empiezas a plantear quién desciende de quién, la fecha en que cada fósil vivió, se convierte en algo más que importante, prácticamente decisivo.
En ese marco, -al que hay que añadir la perentoria necesidad de los evolucionistas, de que la edad de la tierra fuese inmensamente larga, para que hubiese transcurrido el tiempo necesario para pasar desde un charco, hasta usted que está leyendo esto, por el preciso método de “ir probando al azar”-; en ese marco decíamos, es como surgen los métodos de datación absoluta, de los que casi nadie sabe nada, pero cuyos resultados todo el mundo usa como prueba.

No vamos a repasar todos los métodos, porque son muchos y en el fondo todos adolecen de los mismos defectos. Veamos como ejemplo el más conocido:

SOBRE EL MÉTODO DEL CARBONO 14:

Este método de datación absoluta, [1] se basa en que los seres vivos tienen carbono en todas sus biomoléculas y hasta en el colágeno de los huesos. Pero ese carbono, no es todo igual, lo normal es que el carbono sea el llamado carbono 12, aunque resulta que en las capas altas de la atmósfera, los rayos cósmicos transforman el nitrógeno 14 en una variedad de carbono a la que se llama carbono 14. [2]
Este isótopo del carbono presente en la atmósfera, entra a formar parte de los seres vivos. Cuando una planta o un animal mueren, ya no entra más carbono 14 a formar parte de sus biomoléculas; a partir del momento de su muerte, el carbono 14 de su cuerpo sigue emitiendo partículas subatómicas, para ir convirtiéndose poco a poco en carbono 12.
La cantidad de carbono 14 presente en un cuerpo en el momento de la muerte, se reduce a la mitad aproximadamente cada 5.700 años, por lo que midiendo la cantidad de radiactividad que desprende un resto orgánico, podemos estimar la cantidad de carbono 14 que le queda, y con ello, saber cuánto tiempo hace que murió. [3]
Todo esto suena muy bonito y muy científico, y que conste que no dudo en absoluto de que han hecho aparatos capaces de medir con relativa exactitud la cantidad de radiación que emite un cuerpo. Pero pretender que aceptemos que es un valor absoluto (preciso, exacto) el número de años con el que ellos datan, con este método, un resto fósil, es tomarnos por ingenuos. Porque:

Es falso que la cantidad de carbono 14 haya sido estable a lo largo de las eras geológicas, porque el campo electromagnético de la tierra se va debilitando poco a poco, y tiene un efecto decisivo como escudo para la penetración en la atmósfera de las radiaciones cósmicas. [4]

Es falso que la cantidad de carbono 14 existente en la atmósfera sea constante, no sólo porque varía la radiación cósmica en los dos hemisferios y según la latitud y las épocas del año, sino porque la actividad solar no es constante, tiene sus ciclos plurianuales con momentos de máxima actividad. campo de trigo. Imagen de: www.oviedo.correo.es

Es falso que todos los seres vivos tengamos en nuestro interior la misma cantidad de carbono 14. Ahora sabemos por ejemplo que en el trigo, el contenido en isótopos del carbono, varía según consideremos la paja o el grano. Por lo que la estimación de la cantidad de carbono 14 que un ser vivo tiene al morir, no puede hacerse. También sabemos que el contenido en isótopos de carbono, varía de los árboles a las plantas. [5]

La cantidad de isótopos de carbono varía en las plantas y en el suelo según las épocas de lluvia o de sequía. [6]

La producción de carbono 14 es en la actualidad más elevada que en el pasado.[7]

Nadie puede determinar la cantidad exacta de carbono 14 que tiene un ser vivo al morir, y además nadie ha estado 5.700 años esperando para medir y comprobar que pasado ese tiempo, queda la mitad del carbono 14 que ese ser tenía al morir.

Nadie puede demostrar que la velocidad de transformación del carbono 14 en carbono 12 es constante independientemente de la cantidad de isótopos que existan.

Hay otros muchos elementos isotópicos en la naturaleza y en los seres vivos, por lo que al hacer el análisis no se puede delimitar qué porcentaje de radiación corresponde al carbono 14, y cuál al resto de ellos.

Son muy escasos los restos con los que podría hacerse esta prueba del carbono 14, aún suponiendo que el resto de los argumentos fuesen ciertos (que no lo son), y es que los restos no pueden haber estado, desde la muerte del individuo, en contacto con el agua subterránea, el agua de lluvia, las raíces de los árboles, en contacto con polen, ni siquiera en contacto con el aire. En cualquiera de estos contactos, se incorporaría nuevo carbono 14 a la muestra y la datación sería errónea.

Con todo esto, ¿Cómo pueden creerse el carácter absoluto de las dataciones por el carbono 14?.


[1] Se les puso este adjetivo, para distinguirlos de las estimaciones de los geólogos que basadas en las rocas y los fósiles, eran relativos. Cuando uno ve cómo son esos métodos absolutos, uno se pregunta ¿Qué significa para ellos la palabra absoluto?.
[2] Por supuesto que nadie ha visto el carbono 14, pero se deduce su existencia por pruebas indirectas. El caso es que se acepta que este isótopo del carbono, en vez de tener 12 neutrones por átomo, tiene 14. Y también se acepta que es inestable, y poco a poco va despidiendo esos neutrones que tiene de más, para volver a ser carbono 12.
[3] Puede encontrarse una explicación detallada de este método y de otros bastante usados en – Stringer “La Evolución humana” p. 31.
[4] Bloxham, J. y Gubbins, D. “La evolución del campo magnético terrestre”. Investigación y Ciencia – 161, 1.990, p. 2.
[5] Quade, J. et al. “Late Miocene environement change in Nepal and the norteen Indian subcontinent – stable isotopic evidence from paleosols” – Geological Soc. of America Bullt. – 107 – 12; 1.995; p. 1.381 – 1.397.
[6] http//homepage,mac.com/uriarte/carbono 13, html.
[7] Fairhall, A.W. y Young, J.A. “Radinucleids in the Environement” Avances en química. vol 93; p. 402.
Semogil 26 de Febrero del 2.010

lunes, 26 de octubre de 2009

El tiempo geológico




En sucesivas entradas se hará necesario conocer algo de las distintas épocas geológicas. Por lo que adjunto esta tabla elemental para que sirva al menos de indicación.
Las edades que aparecen junto a las distintas épocas, son las que generalmente se aceptan.
Personalmente, tengo serias dudas sobre ellas y sobre los métodos por los que se han estimado. Pienso que el número de años es excesivo, pronto escribiré una entrada sobre los mal llamados métodos de datación absoluta. De momento es suficiente su carácter orientativo.

TABLA DE LOS TIEMPOS GEOLÓGICOS

Cuaternario (2 épocas):

Holoceno actualidad hasta 10.000 años.
Pleistoceno 10.000 hasta 2 m.a.

Era Terciaria (5 é pocas):

Plioceno 2 m.a. hasta 5’1 m.a.
Mioceno 5’1 m.a. hasta 24’6 m.a.
Oligoceno 24’6 m.a. hasta 38 m.a.
Eoceno 38 m.a. hasta 54’9 m.a.
Paleoceno 54’9 m.a. hasta 65 m.a.

Era Secundaria (3 épocas):

Cretácico 65 m.a. hasta 144 m.a.
Jurásico 144 m.a. hasta 213 m.a.
Triásico 213 m.a. hasta 248 m.a.

Era Primaria (6 épocas):

Pérmico 248 m.a. hasta 286 m.a.
Carbonífero 286 m.a. hasta 360 m.a.
Devónico 360 m.a. hasta 408 m.a.
Silúrico 408 m.a. hasta 438 m.a.
Ordovícico 438 m.a. hasta 505 m.a.
Cámbrico 505 m.a. hasta 590 m.a.

Era Precámbrica desde 590 m.a. hasta 1.000 m.a. ¿?
Era Arcaica desde 100 m.a. ¿? hasta 4.500 m.a. ¿?


Semogil 25 Octubre 2.009