
Voy a comentar algunos detalles del primer día de la Creación, esto se ha suscitado a raíz del contacto con “creación en seis días”.
El relato de la Creación está articulado en el Génesis en una secuencia de seis días más uno de descanso o santificación.
Ese término “día” entraña algunas dificultados, sobre todo en los tres primeros días de la Creación en los que aún no han sido creados el Sol y las estrellas.
La Pontificia Comisión Bíblica, ya en 1.909, respondió a esta cuestión:[1]
VIII. En la denominación y en la distinción de los seis días de los que habla el Génesis en el primer capítulo, ¿se puede entender la palabra יּוּטּ (día) tanto en el sentido propio de día natural, como en el sentido impropio de un cierto espacio de tiempo, y es lícito a los exégetas disputar libremente sobre esta cuestión?.
Respuesta: Si
VIII. En la denominación y en la distinción de los seis días de los que habla el Génesis en el primer capítulo, ¿se puede entender la palabra יּוּטּ (día) tanto en el sentido propio de día natural, como en el sentido impropio de un cierto espacio de tiempo, y es lícito a los exégetas disputar libremente sobre esta cuestión?.
Respuesta: Si
Así pues, la Iglesia no se ha manifestado concretamente sobre el sentido de ese “día” del Génesis. A esas dos posibilidades mencionadas, la de ser un día natural de 24 horas, o de ser otro periodo de tiempo, hay que añadir la posibilidad que menciona San Agustín de que ese término día, se refiere al “conocimiento de la mente angélica”.[2]
Antes de decantarnos (si es que eso es posible) por una u otra interpretación, es totalmente imprescindible analizar lo que aparece en el texto antes de la palabra “día”.
Es significativo el comienzo del relato de la creación: “Al principio creó Dios los cielos y la Tierra”. En esa frase corta y escueta, está el mejor resumen que nadie puede hacer sobre el origen, pues a saber:
“Al principio”: lo primero que es creado es el Tiempo, como una sucesión de instantes que no es eterna, al menos en lo que respecta a la creación, antes del principio del tiempo, no existía tiempo, al menos como nosotros lo conocemos. El tiempo puede ser infinito, pero tuvo un origen.

“Creó Dios”: crear es hacer algo de la nada, el verbo usado en hebreo no se puede traducir por nuestro hacer, sino por hacer algo portentosamente, sobrenaturalmente, más cercano a lo que comúnmente entendemos por milagro.
“Los cielos”: Es el espacio, el lugar aún sin ningún cuerpo en él. No se puede entender como lo que vemos mirando hacia arriba en el campo, eso es más propiamente el firmamento que Dios creará el segundo día. Antes de la creación, no existía ni siquiera el lugar en el que poner el universo.
“Y la Tierra·”: No se refiere al planeta Tierra, lo creado es la materia, no es necesario indicar la imbricación de materia y energía, porque todos nos hemos calentado con una hoguera, convirtiendo leña en energía (además de en ceniza, humo etc…). Y todos hemos visto la famosa fórmula e = m.c2
Esa materia creada en el primer día es una materia informe, sin ninguna forma, ni aún la de los elementos químicos, por eso el relato continua: “la tierra era caos y confusión”.
Los tres parámetros de la física: el tiempo, el espacio y la energía-materia. Qué curioso.
Continuará si Dios lo permite.
[1] Pontificia Comisión Biblica Sobre el carácter histórico de los tres primeros capítulos del Génesis (30 de junio de 1909) [AAS 1 (1909) 567-569]
[2] San Agustín “Interpretación literal del Génesis”Libro I c9.15 a 12.25 Edit. Eunsa 2.006
Santo Tomás de Aquino “Suma de Teología” I parte I c74 a2. Edit BAC 2.001
Semogil 19 de Febrero del 2.010
