Mostrando entradas con la etiqueta Lucy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lucy. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de enero de 2010

Lucy, ¿Una chimpancé fósil?

Supuestos australopithecus en laetoli, es curioso el modo en que han reconstruido a estos chicos si sólo tienen los huesos que han encontrado y que aparecen más abajo. Imagen de www.crystalinks.com
Esta “especie”, es a lo único a lo que todavía se agarran muchos paleoantropólogos, como si fuese el único eslabón disponible con algún argumento para justificar que ha habido un paso desde el simio al hombre. Pero la realidad está imponiéndose cada vez más, y muchas voces sensatas dicen que este Australopithecus afarensis es otra rama, que no es antepasado del hombre, aunque muchos, especialmente los que escriben los libros de texto y los libros y programas de divulgación “científica” pretendan hacer como las avestruces.
Veamos cómo eran esos Australopithecus afarensis, cuyos restos más famosos son, sin duda alguna, la apodada “Lucy”, de la que se ha escrito mucho.
· Su dentadura se parece a la de los chimpancés. [1] Mandíbula de Lucy, imagen de www.abebs.com
· Los cráneos encontrados están tan fragmentados que no se sabe bien si tenían cresta sagital. (como los gorilas actuales). Algunos lo dudan y otros lo afirman. [2]
· Las articulaciones de sus hombros eran del tipo de los simios, perfectamente especializadas para colgarse de los árboles. [3]
· Su hueso hioides (el que sujeta la garganta e indica la forma de la faringe y la capacidad de articular un lenguaje) era exactamente como el de los simios actuales. [4]
· Su caja torácica era como la de los simios. [5]
· Su cadera era como la de los simios. [6]
· Caminaban a cuatro patas apoyando los nudillos de las patas delanteras. [7]
· Las pocas falanges de sus manos y pies que se han encontrado, eran largas y curvadas como las de los simios. [8]
· Su capacidad craneal era como la de los chimpancés actuales. [9]


Fragmentos de cráneo encontrados de Lucy, imagen de www.a3bs.com
Ante todo esto, uno se sorprende de que alguien pueda ver en Lucy o en cualquier otro resto de Australopithecus afarensis algo humano. La clave está solamente en dos huesos fósiles:
El primero de ellos, es una articulación incompleta de rodilla encontrada en 1.973 en Hadar por Johanson (el descubridor de Lucy, y máximo defensor del bipedismo de los afarensis). El único argumento para defender que esa articulación de rodilla incompleta, parecida a una articulación de rodilla humana, pertenecía a esa especie, es que ha sido “datada” en 3’5 millones de años, y “oficialmente” en esa época, no había hombres. Y casualmente el esqueleto de Lucy no tiene completas ninguna de las dos rodillas y no se pueden comparar. [10]
El segundo, es el curioso fragmento del fémur de Lucy, parecido a un fémur humano. Su descubridor cuenta que cuando encontró el fémur, éste estaba rodado por la pendiente. [11] La cavidad en la que la cabeza del fémur debe encajar en la cadera de Lucy, está deformada y no permite enlazar correctamente los dos huesos.
Por más que hemos buscado, no hemos encontrado ninguna publicación que refleje que alguien haya hecho un análisis para determinar si ese fémur pertenece a Lucy o no, y es extraño, porque es un hueso que desentona en un esqueleto netamente simio, -curiosamente es el mismo hueso problemático del “Hombre de Java”- y no es posible conectarlo con el resto del esqueleto ni por arriba ni por debajo. Tampoco hemos encontrado ningún estudio radiográfico de las posibles marcas de las trabéculas interiores del fémur de Lucy, que indicarían las tensiones que soportaba el hueso y, con ello, la posición en la que trabajaba normalmente.

La cadera y los huesos problemáticos de Lucy. Imagen de www.a3bs.com
No podemos descartar la posibilidad de que la articulación de rodilla citada y el fragmento de fémur de Lucy, sean realmente humanos, y que Lucy sea una chimpancé fósil. Y en caso de que algún día se comprobase mediante análisis del tipo de los que hemos citado, que ese fémur y esa articulación son de A. afarensis, pues entonces tendríamos una prueba de que en aquella época existió un simio con una rodilla y un fémur bastante incómodos, porque no le hubiesen servido nada más que de molestia para andar apoyando en el suelo los nudillos de las patas delanteras, y saltar de rama en rama; porque hasta el anclaje de la columna vertebral de Lucy en su cadera, y la anchura de ésta, no es como en los humanos, lo que impediría que pudiese mantener el equilibrio adecuadamente estando erguida. [12] Pero claro, esto no es problema para que algunos que no piensan mucho, o que piensan demasiado, le atribuyan a los Afarensis las famosas pisadas de Laetoli.
Huesos recuperados de Lucy. Imagen de http://media_2.webbritanica.com
Es extremadamente significativo que nadie haya encontrado jamás un resto de chimpancé fósil, que curioso, han salido de la nada, cuando es evidente que estos afarensis son extremadamente parecidos a ellos, pero claro, un chimpancé fósil no da fama ni subvenciones, pero un antepasado del hombre si.
Lleven cuidado que a veces en algunos museos hay unas supuestas copias de los huesos de Lucy, en dónde aparece otra cadera, la rodilla entera, el cráneo reconstruido etc… Por eso hemos incluido las fotos de los restos que realmente se encontraron.
[1] Stringer, C. y Andrews, “La evolución humana” Edit. Akal 2.005 p. 122.
[2] Leakey, R. y Lewin, R. “Nuestros orñigenes” Edit. RBA. p. 130.
[3] Stringer, C. y Andrews, P. Op. cit. p. 119.
[4] Zeresenay, Alemseged. Nature 2.006.
- Vieira, Vanessa – “El Mundo” 21 de Septiembre del 2.006 – p. 34.
- Carbonell, E y Lorenzo, C. “El Mundo” 21 de Septiembre del 2.006 – p. 34.
[5] Leakey, R. y Lewin, R. Op. cit. p. 181.
[6] Schmid, P. “Eine Rekonstruktion des Skelettes von A. L. 288-1 (Hadar) und deren Konsequenzen” –
Folia Primatol, 40 – p. 283 – 306. – 1.983.
Stern, J.P. y Susman, R. L. “Origenes de la bipédie chez les hominides”. – Edit. CNRS:
París. 1.991 - p. 99 – 111.
[7] Richmond, B. G. y Strait, D. S. 2.005 p. 382.
[8] Stringer, C. y Andrews, P. Op. cit. p. 120.
[9] Sanvicens, A. “Toda la verdad sobre la evolución” p. 331.
[10] Johanson, D. y Eddey, M. “El primer antepasado del hombre” Edit. RBA. p. 172 – 177.
[11] Johanson, D. y Eddey, M. Op. cit. p. 22.
[12] Stringer, C. y Andrews, P. Op. cit. p. 120.
Semogil, 11 de Enero del 2.010