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domingo, 22 de enero de 2012

¿Qué del hombre se relaciona con el universo?











¿De qué manera se adecuan el hombre y el universo?.


He encontrado unas reflexiones sobre este tema en una conversación que mantuvo D. Jorge Mario Posada con el filósofo Leonardo Polo en 1.995,voy a extractar algunas ideas interesantes:


La física se encuentra hoy en un proceso de revisión que suscita serios problemas filosóficos, uno de ellos es la pregunta: ¿Con qué facultad o tipo de operaciones del conocimiento humano se corresponde el universo?, el asunto antrópico, ¿qué es lo que en el hombre se corresponde con el universo?.


1 - La inteligencia:


Para Aristóteles el universo es inteligible, es el nous del hombre, la inteligencia, lo que se corresponde con el universo, pues éste tiene una estructura inteligible entendible en su orden.


Santo Tomás mantiene con el filósofo que es la inteligencia del hombre la que se corresponde con la inteligibilidad del universo, el aquitaniense añade los datos de la revelación, la finalidad del universo, creado para el hombre, tanto el universo como el hombre han sido creados y vistos como buenos por Dios.


2 - La imaginación y la memoria:


Newton planteó que el universo no es inteligible sino imaginable, no es preciso afirmar que el universo es perfecto, basta con aplicar nuestra capacidad figurativa, esta postura permite aún una matematización del universo, pero se descarta el intento de saber qué es el universo y por qué y para qué existe. A esta imaginación, se puede añadir aunque Newton no lo mencione expresamente, la memoria, puesto que en el universo existen leyes, lo que sucede ahora en el universo tiene que ver con lo que pasó antes.


Así que Newton coloca el universo en correspondencia con la imaginación y la memoria, facultades que pertenecen a las potencias sensitivas internas y que compartimos con los animales, es un descenso de nivel, de algo inmaterial y exclusivo del hombre como es la inteligencia, a algo neurofisiológico común a todos los animales superiores aunque con diferencias notables en el hombre.



3 – La percepción de los sentidos:


Cuando Kepler se encontró que las órbitas de los planetas eran elípticas y no circulares, exclamó: ¡Qué lástima, no es tan perfecto!, y rebajó aún más la correspondencia entre el hombre y el universo. El universo no está formado por figuras o formas absolutas, las figuras dependen de la perspectiva, de la percepción de los sentidos, las constelaciones sólo forman figuras en la imaginación del hombre, si se mirasen desde otro lugar, no formarían esa figura, todo depende del observador y de sus sentidos. Se mantiene la memoria, puesto que se mantienen las leyes, pero se abandona la imaginación.


Otro descenso más, la imaginación, construye imágenes a partir de lo percibido por los sentidos, la física abandona esas imágenes, sólo nos queda lo que percibimos y con la asechanza de que los sentidos nos pueden engañar.


4 – La ruptura total del principio antrópico:


Con la llegada del azar y de la teoría del caos, desaparece incluso la estabilidad que dan las leyes, con lo que se aparta también la memoria, como correlato entre el hombre y el universo, no queda nada que relacione al hombre con el universo, podemos usarlo como queramos, pero no es lícito afirmar algo sobre él, se pueden proponer hipótesis pero todas son igualmente válidas, el universo no depende de condiciones iniciales, porque lo que viene después no tiene que ver con lo que pasó antes, no hay leyes, sólo desde nuestra perspectiva nos imaginamos que las hay.


Se ha roto el principio antrópico, lo que deshace el interés especulativo de la física.


Y ahora digo yo, Ángel: todo este proceso empobrecedor, para que los que defienden la ruptura del principio antrópico con sus planteamientos, nos quieran arrastrar al panteísmo, y defiendan encarecidamente que no existe ninguna verdad sobre el universo, colocándose en flagante contradicción, pues para ellos la verdad sobre el universo es que no existe ninguna verdad sobre él.


Ánimo que no todo está perdido


Semogil 22 de Enero del 2.012.




Publicadas en El conocimiento de lo físico según Leonardo Polo, Juan A. García Gonzalez (ed), Cuadernos de pensamiento español, 2011/4, Servicio de publicaciones de la Universidad de Navarra.

domingo, 13 de junio de 2010

El gradualismo y el asunto del ojo



Esquema del ojo humano. Imagen de: www.fisicanet.com


La complicada sofisticación del ojo y de todo el sistema de visión que lo acompaña, preocupaba ya a Darwin; él mismo mencionó el problema de la visión, comentando que a veces “le quitaba el sueño”. En las primeras ediciones de su libro “El origen de las especies”, haciendo alarde de sinceridad, escribió:
“Si se pudiera demostrar la existencia de cualquier órgano complejo que no se pudiese haber formado mediante numerosas y leves modificaciones sucesivas, mi teoría se desmoronaría por completo”.
Más tarde, en la sexta edición de su libro, considerada como la “definitiva”, Darwin, ya mas envalentonado al conocer las publicaciones de Haeckel y otros colegas que lo apoyaban, cambió completamente de perspectiva y escribió:
“Parece absurdo de todo punto –lo confieso espontáneamente- suponer que el ojo, con todas sus inimitables disposiciones para acomodar el foco a diferentes distancias, para admitir cantidad variable de luz y para la corrección de las aberraciones esférica y cromática, pudo haberse formado por selección natural......Pero la razón me dice que si se pueden demostrar que existen muchas gradaciones desde un ojo sencillo e imperfecto a un ojo complejo y perfecto, siendo cada grado útil al animal que lo posea, como ocurre ciertamente; si además el ojo alguna vez varía y las variaciones son hereditarias, como ocurre también ciertamente, y si estas variaciones son útiles a un animal en condiciones variables de la vida, entonces la dificultad de creer que un ojo perfecto y complejo pudo formarse por selección natural, aun cuando insuperable para nuestra imaginación, no tendría que considerarse como destructora de nuestra teoría”. [1]
Es evidente que el señor Darwin era un maestro de la retórica, así que si lo hemos entendido bien, si somos capaces de encontrar entre todos los seres vivos, distintos tipos de ojos desde lo que se pueda entender como órgano de visión “sencillo”, hasta lo que pueda ser nuestro ojo “complejo”, ya queda demostrado que nuestro ojo ha surgido por una serie de modificaciones o “fallos ventajosos” a partir de ese órgano de visión sencillo. Pues pese a lo evidentemente absurdo que es sacar esa conclusión a partir de esas premisas, no han faltado eminentes científicos que han establecido, siguiendo la idea de Darwin, esa lista de “antepasados” de nuestro ojo. [2]
Todos ellos parecen estar de acuerdo en que el órgano visual más sencillo es el que posee la Euglena, [3] que es un tipo de protozoo flagelado, a veces confundido con un alga. Vive en el agua dulce y tiene un orgánulo fotosensible que le permite orientarse hacia la dirección desde la que le llega la luz.
· En primer lugar, no parece posible comprobar qué ventaja le ha supuesto a la Euglena tener ese orgánulo, pues sigue viviendo tan tranquila junto a otras algas y a otros protozoos que no poseen ningún orgánulo fotosensible.
· En segundo lugar habría que demostrar que la Euglena vivía en los remotos tiempos en los que comenzó la vida, y comprobar que ya tenía ese orgánulo fotosensible.
· En tercer lugar habría que explicar por qué no ha evolucionado desde entonces.
· Y en cuarto lugar, habría que demostrar cómo se puede pasar de ese orgánulo a nuestro sofisticado ojo, con su cristalino, su iris, su retina, su pupila, sus lagrimales, sus párpados, sus pestañas, sus fotoreceptores, sus músculos para el enfoque, sus nervios ópticos, sus mecanismos cerebrales para la interpretación de las imágenes, las arterias que lo irrigan todo, etc. etc. Y contestar que “es posible con el paso de millones de años”, no es contestar nada, es sólo usar una evasiva.
Imagen de: http://laimagendeuninstituto.blospot.com

■ EL OJO DE LOS TRILOBITES

Vamos a comentar el caso del ojo de los trilobites y con ello, damos por zanjado este asunto. Se podrían escribir millones de páginas para desmontar la hipótesis del gradualismo, pero estimamos que con lo que hemos dicho ya y con este ejemplo es suficiente.
Los trilobites son considerados como los primeros animales altamente organizados que poblaron los mares primitivos, sus restos fósiles son bastante abundantes y están bien estudiados. Los más antiguos aparecen al inicio del periodo Cámbrico, y fueron muy abundantes hasta al menos el Pérmico, prácticamente durante toda la era Primaria.
Es pues de esperar, que habiendo aparecido tan prematuramente en la tierra, su sistema de visión fuese bastante “sencillo”, según las teorías darwinistas, pero la realidad una vez más, parece que no encaja. Veamos lo que se sabe del “primitivo” sistema de visión de los trilobites. Para ello, resumimos la bien documentada exposición que hace de este tema el señor G. Rattray. [4]
Los trilobites que pertenecen a los artrópodos, tienen unos ojos que consisten en un haz de columnas, cada una de ellas con su lente en la parte superior, y su fotoreceptor en la parte inferior, y todo el haz está protegido por una córnea. Las columnas no son del todo paralelas, sino que se abren en abanico, dirigidas cada una en una dirección; el conjunto no produciría una imagen como las que forma nuestro ojo, cada columna produce su propia imagen. Se han podido contar en algunos ojos de trilobites fósiles hasta 770 columnas.
En 1.973, Keenneth Towe[5] publicó un interesante estudio en el que manifestaba que los ojos de los trilobites consistían en cristales de calcita con forma de columna, alineados con exquisita precisión. Desmontó el ojo de un fósil y pudo comprobar con el microscopio que según la columna que enfocase, producía una imagen clara y nítida pero que variaba de una columna a otra, cada una de ellas “enfocaba” a una distancia distinta, lo que permitía al trilobites tener simultáneamente un conjunto de imágenes nítidas de todo lo que lo rodeaba, desde lo que estaba a varios milímetros de su ojo hasta lo que estaba en la lejanía.
Hasta ahora se había supuesto que esos cristales de calcita que “rellenaban” el ojo del trilobites eran resultado del proceso de fosilización, pero como comprobó Towe, en otros artrópodos fósiles más modernos, cuyos ojos han aparecido rellenos de cristales de calcita, éstos estaban dispuestos sin ningún orden, y no dejaban pasar la luz. Para que un cristal de calcita deje pasar la luz, es imprescindible que el cristal esté exactamente alineado con la dirección del rayo de luz que penetra en él, de lo contrario el rayo de luz comienza a rebotar en las paredes y se descompone en varios colores. Pero en el ojo del trilobites, cada cristal de calcita transmite la luz con la transparencia del cristal. Así, Towe demostró, con varios casos, que los cristales de calcita de los ojos de los trilobites eran su forma de ver, no un resultado de la fosilización. Pero no queda ahí la cosa.
El ojo de un trilobites fósil. Imagen de: http://photos2extreblog.com

En ese mismo año 1.973 tuvo lugar en Oslo una Conferencia Internacional sobre trilobites. Allí, R. Levi-Setti[6] comentó todo el asunto del ojo de los trilobites con el profesor Clarkson, el cual, de vuelta a la universidad de Edimburgo donde trabajaba, comenzó a darle vueltas hasta que encontró en el “Traité de la lumiere” de Christian Huyghens publicado en 1.690, la descripción de una lente aplanética[7] que no produce aberración esférica, que era semejante a los dibujos de la córnea de los ojos de los trilobites que le había dejado Levi-Setti.
Despues, Clarkson encontró en “La geometría” de Descartes, publicada en 1.637, otros dibujos de otro modelo de lente para corregir las aberraciones, distinto al de Huyghens, pero que coincidía con los dibujos que tenía de la segunda lente (la que está colocada en la parte superior de cada columna de calcita) de los ojos de los trilobites.
Así pues concluyó el señor Clarkson:[8] Los trilobites al principio del Cámbrico, ya habían resuelto el problema de la aberración de las lentes, el delicado problema del enfoque a distintas distancias, habian introducido en sus ojos los modelos de Descartes y Huyghens, aplicado el principio de Fenat, la ley de Abbé, las leyes de refracción de Snell y toda la óptica conocida de los cristales birefringentes.
Parece suficiente.
No podemos dejar de nombrar el ojo de los Camarones que vivían con los trilobites en los mares de la era Primaria y que estaban formados por un sofisticado sistema de espejos que recuerda el lector del código de barras que suele estar empotrado en el mostrador de la caja de los actuales supermercados. [9]


[1] Ch. Darwin. “El origen de las especies”. Espasa Calpe 1.988 pág. 230.
[2] H. Hass. “Del pez al hombre”. Salvat 1.987. pág. 48 – 58.
Sir G. De Beer. “Atlas de la evolución”, Nelson. Londres 1.964.
Dawkins
[3] Sobre el órgano fotosensible de la Euglena, vease: Diehn y Tollin, Univ. Arizona. Atome – 249, Diciembre 1.967.
[4] G. Rattray. “El gran misterio de la evolución” Edit. Planeta 1.983. pág. 94 – 97.
[5] Towe, Kenneth, “Los ojos de los trilobites: lentes calcificadas en vivo”, Science – 179, - 1.007 – 1.973.
[6] Ricardo Levi-Setti, “Trilobites: a photographic atlas”. Univ. Chicago Press – 1.975.
[7] Se llama aplanética a una lente con una concavidad tal que todos los rayos luminosos que proceden de un mismo punto, al traspasar la lente van a reunirse en un mismo foco, sin ninguna distorsión ni aberración.
[8] E.N.K. Clarkson, “Invertebrate Paleontology”, Allen and Unwin, Londres, 1.979.
[9] G. Rattray. op. cit. pág. 97 – 100.ç
Semogil 13 de Junio del 2.010 - festividad de San Antonio de Padua.

martes, 2 de marzo de 2010

MÉTODOS DE DATACIÓN ABSOLUTA y II

Universidad de Oxford. Imagen de: http://tustiendas.gentearte.com

La prueba más evidente de la imprecisión de los métodos de radio-datación, es la cantidad de información que hay publicada sobre dataciones “curiosas” realizadas con este método del carbono - 14, por ejemplo:

El mismo trozo de madera de roble, ha sido datado en varias universidades con el siguiente resultado: El museo arqueológico de El Cairo, le adjudicó una antigüedad de 7.000 años.
La Universidad de Madrid, le adjudicó una antigüedad de 4.000 años.
La Universidad de Burdeos, le adjudicó 5.000 años.
La Universidad de Berkeley, le adjudicó 1.250 años.
La Universidad estatal de Pensilvania, le adjudicó 1.440 años.
La Search Foundatión de Washington, le adjudicó entre 5.000 y 6.000 años. [1]

Se han datado conchas de moluscos vivos hoy, en 2.300 años. [2]

El mortero del castillo de Oxford, construido 785 años antes de la datación, resultó “tener” 7.370 años. [3]

Se han datado rocas del Eoceno con una edad inferior a 40.000 años. [4]

Se ha datado una foca recientemente muerta, en 13.000 años. [5]
Foca monje. Imagen de: http://encina.pntic.mec.es

En el 2.003, unos investigadores ingleses, descubrieron cerca de la ciudad mejicana de Puebla, unas huellas humanas de varios adultos con algunos niños. La capa de las huellas se dataron en la Universidad de Oxford, por el carbono 14 de las conchas de los moluscos que contenía, en 40.000 años; después otro equipo del centro Geocronológico de Berkeley, dataron por el método del Argón 40 → Argón 39, la ceniza volcánica en la que estaban las huellas en 1.300.000 años.[6] Y eso que nos enseñan que los seres humanos llegaron a América hace 10 o 15.000 años cruzando el estrecho de Bering.

Y para no cansaros, citaremos por último el solemne “patinazo” de la datación de la Sábana Santa de Turín, que fue datada diciendo que el lino del que está confeccionada, “murió”, esto es, fue recolectado entre el año 1.200 y el 1.300 de nuestra era. (Precisamente un objeto del que tenemos suficientes referencias históricas y científicas precisas desde muchos siglos antes de esa fecha). Justamente la fecha de la datación se corresponde con la época en la que se sabe que la sábana fue expuesta frecuentemente al público en la plaza de Besançon, (Francia). ¡Un objeto que ha sido mojado dos veces, que sepamos, por el agua de los bomberos! [7] ¿Cómo puede ser del siglo XIII una tela que contiene entre sus fibras, granos de polen de plantas endémicas de Siria y Palestina que se extinguieron en el siglo IX?.

Ante todo esto que hemos expuesto, es lógico preguntarse, ¿es que no se dan cuenta los científicos de esto?. Hay que intentar ponerse un poco en su situación y entender que:

Detrás de todo este asunto hay muchos millones de dólares o de euros, y si lo dudan, pregunten cuánto cuesta un equipo para hacer dataciones por el carbono 14, o simplemente ¿Cuánto cuesta datar un objeto?.

Encima, las revistas científicas más prestigiosas no suelen publicar artículos sobre paleoantropología que no lleven una datación absoluta.

A esos condicionantes, hay que añadir que el paradigma evolutivo tiene encorsetados a la mayoría de los científicos, que prefieren hacer la vista gorda en este asunto, porque en el fondo la fe o la sumisión al paradigma es tal, que el esquema de funcionamiento, en muchos casos, es el siguiente:

Si la datación que me han hecho en el laboratorio, encaja con el esquema evolutivo oficial, magnífico.

Si la datación no encaja, por ejemplo: me sale en la datación que unos restos de un hombre moderno son de hace 2.000.000 de años, “algo va mal”. O la datación está mal, o lo de la evolución, no es cierto. Menudo problema. Si logro que alguna revista prestigiosa me publique esto, “se me van a tirar todos encima, me van a marginar, y ya veremos si no pierdo mi trabajo”. Bueno, encargaré una nueva datación a otro centro, o probaré con otro método de datación absoluta, dos, tres o hasta siete veces, hasta que alguno de ellos me de una fecha que no se oponga a la “verdad” establecida.

En el fondo, como saben perfectamente que las dataciones no son muy de fiar, no tienen muchos problemas de conciencia para buscar otra fecha menos problemática.

Menos mal que hay algunos que son valientes, y se han jugado su reputación, y en la mayoría de los casos, la han perdido. Pero siempre hay alguien que sigue su estela.

Terminamos este punto con el comentario de Lee, R.: “Los problemas del método de datación con radiocarbono, son innegablemente profundos y serios, no sería sorprendente que la mitad de las dataciones realizadas, sean rechazadas. La pregunta es, posiblemente: ¿llegará a ser aceptada la mitad restante?”. [8]


[1] Sanvicens, A. “La verdad sobre la evolución” p. 132.
[2] Borruso, S. “Evolucionismo en apuros” p. 146.
Jueneman, F.B. en Industrias Research – 14; 1.972; p. 16.
Wysong, R. L. “The evolution-Creation Controversy” – Inquiry Press Michigan; 1.976 p. 151. Rev. Ciencia. Vol. 141, p. 634 – 637. – 1963.
[3] Von Fange: Creation Research Society Quarterly – 11 - 1.974; p. 18.
Borruso, S. Op. cit. p. 146.
Wysong, R. L. Op. cit. p. 151.
[4] Slusher, H. S. y Whitelaw, R.L.- “Las dataciones radiométricas” Edit. Clie – 1.986.
Sanvicens, A. Op. cit. p. 59 y 60.
[5] Diario Antártico. vol. 6 p. 21 – 1.971.
[6] Renne, Paul R., Feinberg, J, M,, et al. “Age of Mexican Ash with Alleged Footprints” Nature – 438: E7.
[7] Lo que hemos contado se puede comprobar en cualquiera de los muchos libros que se han escrito sobre la Sábana Santa de Turín. Como por ejemplo: Alarcón, Juan “El quinto evangelio” – Edit. Vasallo de Numbert – 1.984.
[8] Lee, R. E. “Radiocarbono, error en las edades” Diario Antropológico de Canadá – vol. 19 – 3 p. 9 – 1.981.
Semogil 3 de Marzo del 2.010

viernes, 26 de febrero de 2010

MÉTODOS DE DATACIÓN ABSOLUTA - I


Imagen de: http://blog.clarin.com

Para poder narrar la historia de la vida en la Tierra, no han bastado los pisos determinados por la geología tradicional, no era suficiente decir que los dinosaurios vivían en el Jurásico, o que se extinguieron en el paso del Cretácico al Paleoceno. Surge la pregunta: ¿Pero exactamente cuántos años hace?. La ciencia debe intentar dar respuesta, si es que ello es posible, a esta curiosidad que es natural.
Pero la cosa ha llegado a ser de una importancia decisiva una vez que se ha empezado a poner número de años a momentos concretos, sobre todo en el momento en el que empiezas a plantear quién desciende de quién, la fecha en que cada fósil vivió, se convierte en algo más que importante, prácticamente decisivo.
En ese marco, -al que hay que añadir la perentoria necesidad de los evolucionistas, de que la edad de la tierra fuese inmensamente larga, para que hubiese transcurrido el tiempo necesario para pasar desde un charco, hasta usted que está leyendo esto, por el preciso método de “ir probando al azar”-; en ese marco decíamos, es como surgen los métodos de datación absoluta, de los que casi nadie sabe nada, pero cuyos resultados todo el mundo usa como prueba.

No vamos a repasar todos los métodos, porque son muchos y en el fondo todos adolecen de los mismos defectos. Veamos como ejemplo el más conocido:

SOBRE EL MÉTODO DEL CARBONO 14:

Este método de datación absoluta, [1] se basa en que los seres vivos tienen carbono en todas sus biomoléculas y hasta en el colágeno de los huesos. Pero ese carbono, no es todo igual, lo normal es que el carbono sea el llamado carbono 12, aunque resulta que en las capas altas de la atmósfera, los rayos cósmicos transforman el nitrógeno 14 en una variedad de carbono a la que se llama carbono 14. [2]
Este isótopo del carbono presente en la atmósfera, entra a formar parte de los seres vivos. Cuando una planta o un animal mueren, ya no entra más carbono 14 a formar parte de sus biomoléculas; a partir del momento de su muerte, el carbono 14 de su cuerpo sigue emitiendo partículas subatómicas, para ir convirtiéndose poco a poco en carbono 12.
La cantidad de carbono 14 presente en un cuerpo en el momento de la muerte, se reduce a la mitad aproximadamente cada 5.700 años, por lo que midiendo la cantidad de radiactividad que desprende un resto orgánico, podemos estimar la cantidad de carbono 14 que le queda, y con ello, saber cuánto tiempo hace que murió. [3]
Todo esto suena muy bonito y muy científico, y que conste que no dudo en absoluto de que han hecho aparatos capaces de medir con relativa exactitud la cantidad de radiación que emite un cuerpo. Pero pretender que aceptemos que es un valor absoluto (preciso, exacto) el número de años con el que ellos datan, con este método, un resto fósil, es tomarnos por ingenuos. Porque:

Es falso que la cantidad de carbono 14 haya sido estable a lo largo de las eras geológicas, porque el campo electromagnético de la tierra se va debilitando poco a poco, y tiene un efecto decisivo como escudo para la penetración en la atmósfera de las radiaciones cósmicas. [4]

Es falso que la cantidad de carbono 14 existente en la atmósfera sea constante, no sólo porque varía la radiación cósmica en los dos hemisferios y según la latitud y las épocas del año, sino porque la actividad solar no es constante, tiene sus ciclos plurianuales con momentos de máxima actividad. campo de trigo. Imagen de: www.oviedo.correo.es

Es falso que todos los seres vivos tengamos en nuestro interior la misma cantidad de carbono 14. Ahora sabemos por ejemplo que en el trigo, el contenido en isótopos del carbono, varía según consideremos la paja o el grano. Por lo que la estimación de la cantidad de carbono 14 que un ser vivo tiene al morir, no puede hacerse. También sabemos que el contenido en isótopos de carbono, varía de los árboles a las plantas. [5]

La cantidad de isótopos de carbono varía en las plantas y en el suelo según las épocas de lluvia o de sequía. [6]

La producción de carbono 14 es en la actualidad más elevada que en el pasado.[7]

Nadie puede determinar la cantidad exacta de carbono 14 que tiene un ser vivo al morir, y además nadie ha estado 5.700 años esperando para medir y comprobar que pasado ese tiempo, queda la mitad del carbono 14 que ese ser tenía al morir.

Nadie puede demostrar que la velocidad de transformación del carbono 14 en carbono 12 es constante independientemente de la cantidad de isótopos que existan.

Hay otros muchos elementos isotópicos en la naturaleza y en los seres vivos, por lo que al hacer el análisis no se puede delimitar qué porcentaje de radiación corresponde al carbono 14, y cuál al resto de ellos.

Son muy escasos los restos con los que podría hacerse esta prueba del carbono 14, aún suponiendo que el resto de los argumentos fuesen ciertos (que no lo son), y es que los restos no pueden haber estado, desde la muerte del individuo, en contacto con el agua subterránea, el agua de lluvia, las raíces de los árboles, en contacto con polen, ni siquiera en contacto con el aire. En cualquiera de estos contactos, se incorporaría nuevo carbono 14 a la muestra y la datación sería errónea.

Con todo esto, ¿Cómo pueden creerse el carácter absoluto de las dataciones por el carbono 14?.


[1] Se les puso este adjetivo, para distinguirlos de las estimaciones de los geólogos que basadas en las rocas y los fósiles, eran relativos. Cuando uno ve cómo son esos métodos absolutos, uno se pregunta ¿Qué significa para ellos la palabra absoluto?.
[2] Por supuesto que nadie ha visto el carbono 14, pero se deduce su existencia por pruebas indirectas. El caso es que se acepta que este isótopo del carbono, en vez de tener 12 neutrones por átomo, tiene 14. Y también se acepta que es inestable, y poco a poco va despidiendo esos neutrones que tiene de más, para volver a ser carbono 12.
[3] Puede encontrarse una explicación detallada de este método y de otros bastante usados en – Stringer “La Evolución humana” p. 31.
[4] Bloxham, J. y Gubbins, D. “La evolución del campo magnético terrestre”. Investigación y Ciencia – 161, 1.990, p. 2.
[5] Quade, J. et al. “Late Miocene environement change in Nepal and the norteen Indian subcontinent – stable isotopic evidence from paleosols” – Geological Soc. of America Bullt. – 107 – 12; 1.995; p. 1.381 – 1.397.
[6] http//homepage,mac.com/uriarte/carbono 13, html.
[7] Fairhall, A.W. y Young, J.A. “Radinucleids in the Environement” Avances en química. vol 93; p. 402.
Semogil 26 de Febrero del 2.010

lunes, 22 de febrero de 2010

LOS DÍAS DE LA CREACIÓN Y II

Continuando con el primer día del relato de la Creación, ya vimos la creación del tiempo, del espacio y de la materia-energía desde la nada, después viene un fragmento difícil de interpretar, el pasaje dice: “la tierra era caos y confusión, las tinieblas cubrían la faz del abismo, el espíritu (soplo) de Elohim aleteaba sobre la superficie de las aguas”.
Podría verse en este fragmento una descripción de la situación inmediata previa a la primera forma creada, podría entreverse una alusión a los cuatro elementos de los antiguos, por este orden: el elemento tierra, como caos y confusión; el elemento fuego como el espíritu de Dios, el soplo que da el ser, el calor de la vida; el elemento aire, por el medio en el que aletea el soplo divino; y el elemento agua en la parte inferior. Esto es sólo una alusión, que habría que madurar con más detenimiento.[1]
Existían las tinieblas que cubrían la faz del abismo. “Y dijo Elohim: Haya Luz, y hubo luz. Vio Elohim que la luz era buena, y separó Elohim la luz de las tinieblas; y llamó Elohim a la luz “día” y a las tinieblas llamó “noche”. Y atardeció y amaneció: día primero”.
Esa Luz creada el primer día, no es la luz del sol, tampoco es el resplandor de la Luna, ni es el brillo de las estrellas, todos ellos, aún no han sido creados.
Esa Luz creada el primer día es la inteligibilidad de su creación, es la sabiduría que va a iluminar toda su creación, y de la cual podemos participar sus criaturas preferidas (los ángeles[2] y los hombres); es esa Luz a la que se refiere San Juan cuando dice: “La Luz vino al mundo y el mundo prefirió las tinieblas”. Es en algún modo la posibilidad de que algunas de sus criaturas puedan llegar a conocer su voluntad, la voluntad de Dios, esa es la Luz creada al principio.
“Y separó Elohim la Luz de las tinieblas”. Después de esa Luz que permite a algunas de sus criaturas conocer su voluntad y la bondad de la Creación, Dios crea la libertad, la posibilidad de que sus criaturas opten voluntariamente por no querer vivir en la voluntad de Dios, eso son las tinieblas.
Primer versñiculo del Génesis, texto hebreo puntuado por los masoretas, la segunda palabra empezando por la izquierda en el último renglón, la de tres letras, es la palabra "día".
A esa Luz llama día, y a las tinieblas llama noche, ambos, día y noche naturales, cuando sean materialmente creados (cuando la tierra tenga su forma y el sol la suya, y ambos su movimiento, y se sucedan temporalmente el día y la noche) serán imagen sensible de la otra realidad mucho más trascendente.[3]
Y el fragmento final: “atardeció y amaneció: día primero”, puede significar una alusión a que esas tinieblas de la noche, de la caída, no permanecen, después de la separación de Luz y tinieblas que implica la libertad, la opción de las tinieblas, de la noche, no es perpetua, con el nuevo amanecer, viene de nuevo la Luz. Es un broche de misericordia y esperanza en este primer día.
Entendido este primer versículo en esta clave, no se tiene ningún argumento para pensar que se trata de un periodo de 24 horas, pudo haber durado un instante o cualquier otro intervalo de tiempo, pero ahora, ya me decanto más por la interpretación de San Agustín, ese término día -por lo menos en lo que respecta al primer día-, se refiere al conocimiento de la mente angélica.
[1] Para más información sobre estos cuatro elementos primordiales, ver Tomás de Aquino “Comentario al libro de Aristóteles sobre la generación y la corrupción. Los principios de la naturaleza” Lección II y III. Edit. Eunsa 2.005.
[2] Indico ángeles en sentido general, incluyendo los nueve coros celestiales: Serafines querubines etc…
[3] Se puede ver una entrada interesante sobre este primer día pinchando en el enlace recomendado de espacioblog, allí, en el blog ¿sexto sello? De Emilio Saura, pinchar en más tags y después pinchar en Luz, la entrada se llama “Sobre los días de la creación – I”.
Semogil 22 de Febrero del 2.010

viernes, 19 de febrero de 2010

LOS DÍAS DE LA CREACIÓN - I


Voy a comentar algunos detalles del primer día de la Creación, esto se ha suscitado a raíz del contacto con “creación en seis días”.

El relato de la Creación está articulado en el Génesis en una secuencia de seis días más uno de descanso o santificación.
Ese término “día” entraña algunas dificultados, sobre todo en los tres primeros días de la Creación en los que aún no han sido creados el Sol y las estrellas.
La Pontificia Comisión Bíblica, ya en 1.909, respondió a esta cuestión:[1]
VIII. En la denominación y en la distinción de los seis días de los que habla el Génesis en el primer capítulo, ¿se puede entender la palabra יּוּטּ (día) tanto en el sentido propio de día natural, como en el sentido impropio de un cierto espacio de tiempo, y es lícito a los exégetas disputar libremente sobre esta cuestión?.
Respuesta: Si
Así pues, la Iglesia no se ha manifestado concretamente sobre el sentido de ese “día” del Génesis. A esas dos posibilidades mencionadas, la de ser un día natural de 24 horas, o de ser otro periodo de tiempo, hay que añadir la posibilidad que menciona San Agustín de que ese término día, se refiere al “conocimiento de la mente angélica”.[2]
Antes de decantarnos (si es que eso es posible) por una u otra interpretación, es totalmente imprescindible analizar lo que aparece en el texto antes de la palabra “día”.
Es significativo el comienzo del relato de la creación: “Al principio creó Dios los cielos y la Tierra”. En esa frase corta y escueta, está el mejor resumen que nadie puede hacer sobre el origen, pues a saber:
“Al principio”: lo primero que es creado es el Tiempo, como una sucesión de instantes que no es eterna, al menos en lo que respecta a la creación, antes del principio del tiempo, no existía tiempo, al menos como nosotros lo conocemos. El tiempo puede ser infinito, pero tuvo un origen.



“Creó Dios”: crear es hacer algo de la nada, el verbo usado en hebreo no se puede traducir por nuestro hacer, sino por hacer algo portentosamente, sobrenaturalmente, más cercano a lo que comúnmente entendemos por milagro.

“Los cielos”: Es el espacio, el lugar aún sin ningún cuerpo en él. No se puede entender como lo que vemos mirando hacia arriba en el campo, eso es más propiamente el firmamento que Dios creará el segundo día. Antes de la creación, no existía ni siquiera el lugar en el que poner el universo.

“Y la Tierra·”: No se refiere al planeta Tierra, lo creado es la materia, no es necesario indicar la imbricación de materia y energía, porque todos nos hemos calentado con una hoguera, convirtiendo leña en energía (además de en ceniza, humo etc…). Y todos hemos visto la famosa fórmula e = m.c2

Esa materia creada en el primer día es una materia informe, sin ninguna forma, ni aún la de los elementos químicos, por eso el relato continua: “la tierra era caos y confusión”.
Los tres parámetros de la física: el tiempo, el espacio y la energía-materia. Qué curioso.

Continuará si Dios lo permite.

[1] Pontificia Comisión Biblica Sobre el carácter histórico de los tres primeros capítulos del Génesis (30 de junio de 1909) [AAS 1 (1909) 567-569]
[2] San Agustín “Interpretación literal del Génesis”Libro I c9.15 a 12.25 Edit. Eunsa 2.006
Santo Tomás de Aquino “Suma de Teología” I parte I c74 a2. Edit BAC 2.001

Semogil 19 de Febrero del 2.010

lunes, 26 de octubre de 2009

El tiempo geológico




En sucesivas entradas se hará necesario conocer algo de las distintas épocas geológicas. Por lo que adjunto esta tabla elemental para que sirva al menos de indicación.
Las edades que aparecen junto a las distintas épocas, son las que generalmente se aceptan.
Personalmente, tengo serias dudas sobre ellas y sobre los métodos por los que se han estimado. Pienso que el número de años es excesivo, pronto escribiré una entrada sobre los mal llamados métodos de datación absoluta. De momento es suficiente su carácter orientativo.

TABLA DE LOS TIEMPOS GEOLÓGICOS

Cuaternario (2 épocas):

Holoceno actualidad hasta 10.000 años.
Pleistoceno 10.000 hasta 2 m.a.

Era Terciaria (5 é pocas):

Plioceno 2 m.a. hasta 5’1 m.a.
Mioceno 5’1 m.a. hasta 24’6 m.a.
Oligoceno 24’6 m.a. hasta 38 m.a.
Eoceno 38 m.a. hasta 54’9 m.a.
Paleoceno 54’9 m.a. hasta 65 m.a.

Era Secundaria (3 épocas):

Cretácico 65 m.a. hasta 144 m.a.
Jurásico 144 m.a. hasta 213 m.a.
Triásico 213 m.a. hasta 248 m.a.

Era Primaria (6 épocas):

Pérmico 248 m.a. hasta 286 m.a.
Carbonífero 286 m.a. hasta 360 m.a.
Devónico 360 m.a. hasta 408 m.a.
Silúrico 408 m.a. hasta 438 m.a.
Ordovícico 438 m.a. hasta 505 m.a.
Cámbrico 505 m.a. hasta 590 m.a.

Era Precámbrica desde 590 m.a. hasta 1.000 m.a. ¿?
Era Arcaica desde 100 m.a. ¿? hasta 4.500 m.a. ¿?


Semogil 25 Octubre 2.009