miércoles, 27 de febrero de 2013

EL ORIGEN DE LA VIDA - I


 Imagen de deborahgonzalez.blogspot.com


Los evolucionistas quieren que aceptemos que:

a)      → La atmósfera primitiva era distinta de la actual, en ella no existía oxígeno libre, era una atmósfera reductora.(1)
b)       → Sus principales componentes eran: amoniaco, metano, hidrógeno y vapor de agua.
c)       La vida aparece en los océanos o bien en charcas, en el seno de lo que llaman “la sopa primitiva”.
d)      Suelen citar como origen de este descubrimiento, el libro titulado “El origen de la vida” del científico ruso Oparín (1.938) del que mencionan, sobre todo, la existencia dentro de esa sopa primitiva de unas gotitas de una sustancia gelatinosa que él llamó coacervados (2), dentro de las cuales se originaron las primeras sustancias orgánicas.

e)      Todos los textos que hemos consultado reproducen, con dibujos a color y bastantes explicaciones, el famoso experimento del científico norteamericano Miller (1.953). Dicho experimento se puede resumir así: Miller construyó un dispositivo en forma de circuito con varios recipientes. En uno de ellos,  introdujo los supuestos componentes de la atmósfera primitiva: amoniaco, metano e hidrógeno. A él, hizo llegar el vapor de agua que obtenía hirviéndola en otro recipiente anexo. A continuación sometía  la mezcla a una descarga eléctrica de 60.000 voltios y a un impacto intenso de radiaciones ultravioleta; el contenido del recipiente, empujado por la presión del vapor de agua, lo hacía pasar por un condensador en el que recogió diversos productos, entre ellos detectó la presencia de un aminoácido (3) llamado glicina. Dicho aminoácido forma parte de diversas proteínas de las que utilizan los seres vivos.
f)       A partir del experimento, se considera probado que partiendo de materia inorgánica en una atmósfera reductora (sin oxígeno), se formaron espontáneamente moléculas orgánicas sencillas, algunas de las cuales tendrían la capacidad de multiplicarse, y así, poco a poco, se daría lugar a los organismos más primitivos.
g)      Estos organismos, realizando la fotosíntesis, tomando el CO2 (anhídrido carbónico) de la atmósfera, y liberando oxígeno, irían poco a poco cambiando la composición de la atmósfera hasta darle la riqueza en oxígeno que confiere el carácter oxidante a la atmósfera  actual, lo cual permitiría progresivamente la presencia del resto de los seres vivos.
                 VEAMOS COMO SON LAS COSAS REALMENTE:

  SOBRE  LA  ATMÓSFERA  PRIMITIVA
 Imagen de pobladores.com

Desde el año 1.859 en el que un genial microbiólogo francés, Louis Pasteur demostró con un experimento muy sencillo la imposibilidad de la “generación espontánea” de la vida (5), nadie se había atrevido a tocar ese tema hasta que en 1.938 surgió la teoría conocida actualmente como la de  Haldane-Oparín (6). Estos dos científicos llegaron por separado a la misma hipótesis: la atmósfera primitiva era reductora (sin oxígeno) y estaba formada principalmente por metano, amoniaco, hidrógeno y vapor de agua. Con ello, saltaban de un plumazo sobre una duda muy repetida durante décadas contra los evolucionistas materialistas: -si la vida ha surgido espontáneamente, ¿por qué no sigue haciéndolo ahora ante nuestros ojos?-.Al ser la atmósfera primitiva reductora, queda explicado por qué ahora, con nuestra atmósfera tan rica en oxígeno, ya no era posible que se generase vida espontáneamente.
En los casi 70 años que han transcurrido desde la publicación del libro de Oparín, se ha estudiado e investigado mucho, y se sabe que es imposible que la atmósfera primitiva fuese reductora, más bien,  todo indica que era como la actual; por ejemplo:


1)       El metano y el amoniaco, expuestos a las radiaciones solares, se descomponen inmediatamente. Eso es lo que inevitablemente sucedería en una atmósfera sin oxígeno y por lo tanto sin la capa protectora de Ozono (7).

2)      Nadie, hasta ahora, ha podido explicar de dónde surgió ese hidrógeno que supuestamente estaba sobre la superficie terrestre. Abelson (1.966) supuso que el hidrógeno provenía de los gases expulsados por los volcanes, pero los análisis realizados a los gases que expulsan los volcanes indican unos valores que oscilan poco del 68% de H2O (agua), 12% de CO2 (dióxido de carbono), el 8% de N2 (nitrógeno) y el resto principalmente humos sulfurosos (cargados de azufre). No se conoce ningún volcán que desprenda vapores de hidrógeno.(8)

3)       Si,  de algún modo, hubiese habido hidrógeno libre, sin la cobertura de la capa de Ozono, se expandiría rápidamente hacia el espacio, por lo que no es posible la existencia de una capa de hidrógeno cercana a la superficie terrestre (9).

4)      En una atmósfera sin oxígeno libre, y por lo tanto sin ozono, los rayos ultravioletas matarían instantáneamente a todos los seres vivos en tierra firme y debajo del agua hasta una profundidad de al menos 25 metros (10).

5)      Las rocas sedimentarias más antiguas que conocemos, contienen carbonatos, y los carbonatos no se pueden formar en un medio sin oxígeno (11).

6)      En las primeras rocas sedimentarias, es frecuente encontrar notables cantidades de óxido de hierro, (por ejemplo en la cordillera Vermillion de Minesota EE.UU.) y, además, éste se encuentra en su variedad de óxido férrico, la más oxidada posible; esto no es posible en una atmósfera reductora (12).

7)      El sentido común nos dice que si los seres vivos necesitamos el oxígeno atmosférico para vivir, nuestros antepasados, también lo necesitaron.

8)      Los argumentos anteriores son de tanto peso, que no se puede mantener que la atmósfera de la tierra, ni de ningún otro planeta, haya podido estar formada por esos gases. Para que rodeando un planeta exista una capa de gases, (eso es una atmósfera), es necesario algo que los mantenga allí retenidos, pues los gases tienden a ocupar todo el espacio disponible.(13)



Ángel L. Hurtado  
Semogil, 27 de Febrero del 2.013



(1) La atmósfera actual está compuesta aproximadamente de Nitrógeno 78%, Oxígeno 21%, Argón, Criptón, Helio, Neón y otros gases en pequeñas cantidades, y una parte mínima de vapor de agua, ácido carbónico y pequeñas partículas (polvo). La presencia de oxígeno en nuestra atmósfera hace que químicamente se diga de ella que es oxidante. Un objeto de Hierro no se oxida por mojarse; las anclas que han permanecido siglos bajo el agua del mar, no están oxidadas, sino cubiertas de algas y de otros organismos marinos; el Hierro, se oxida cuando se expone al oxígeno atmosférico, el mojarlo sólo actúa acelerando el proceso, que se acentúa al secarse en contacto con el  aire atmosférico. Químicamente se llama reductor al ambiente que carece de oxígeno libre.
(2) Químicamente, un coacervado es un agregado de partículas con apariencia de cola o goma, que se unen por fuerzas electrostáticas. Para hacernos una idea, aunque sólo sea aproximada, un coacervado sería una gota de jabón o de aceite en suspensión en un vaso de agua. Los veremos después con más detenimiento.
(3) Se llama aminoácido a cada uno de los eslabones que forman las proteínas,  y se denominan proteínas, de forma genérica, a las largas cadenas de aminoácidos que forman las principales  moléculas orgánicas, como las hormonas, las encimas, la insulina etc.
 (5) El experimento consistió en llenar un matraz con una solución nutritiva; dobló su cuello en forma de S, hizo hervir la solución y la dejó expuesta al aire libre. Ese esquema genial impide a las bacterias entrar en el matraz, pero al aire no. Meses después la solución seguía incontaminada, (no había en su interior colonias de bacterias).- Reproducido por Silvano Borruso en “El evolucionismo en apuros” p. 69 – Edit. Criterio Libros 2.000.
(6)Z Oparín A. “El origen de la vida” 1.938 – Edit. Edicomunicación 1.998. pág. 113ss.
(7) Z Sanvisens, Alejandro “Toda la verdad sobre la evolución” – Edit. Promociones y publicaciones universitarias          – 1.996. pág – 185 ss.
     Z Abelson, P.H. Proc. Nat. Acad. Sci., 55, 1365 – 1.966.
 (8)  Z Gish, Duane T. “Teorias sobre el origen de la vida: crítica” Edit. Clie – 1.985, pág. 31.
(9) Z Shapiro, Robert (1.986): “Orígenes” p. 103 – Edit. Salvat - Barcelona.
(10) Z Canuto, V.M.; J.S. Levine; T.R. Augustsson; C.L. Imhoff (1982): Nature, 296, p. 816.   
(11) Z Pfug H. D., y Jaeschyke-Boyer, H., “Análisis combinado estructural y químico de los microfósiles de 3.800 años de antigüedad”, Nature (1.979) p. 280:483.
(12) Z Gish, D.T., op. cit. pág: 31 – 32.
(13) Si alguien conserva todavía alguna duda, puede consultar además de la bibliografía citada:
     Z Carver, J.H., “Niveles atmosféricos de oxígeno prebióticos” Nature, 1.981, 292 :136
     Z Walker, J.C.G., “Nueva valoración del papel del oxígeno y los rayos ultravioleta en la evolución del precámbrico”, Nature 1.976, 264: 620 –624.

domingo, 10 de febrero de 2013

LO QUE COMPARTIMOS CON LOS ANIMALES - III


Imagen de: taringa.net
LOS CINCO SENTIDOS Y EL LENGUAJE.
Sólo diremos algo sobre el oído y el lenguaje.
Cada animal percibe un distinto nivel de sonidos, especialmente las frecuencias que son las más convenientes para que su vida se desarrolle y pueda reproducirse exitosamente para conservar la especie. Entre esas frecuencias audibles, en cada especie, el instinto selecciona aquellos sonidos que tienen para el animal un significado concreto, esto es, que provocan en él una respuesta para satisfacer alguna de sus necesidades. Del mismo modo, cada especie animal tiene un modo peculiar de emitir sonidos y, la mayoría de ellos, los utiliza para comunicarse. Generalmente el número de sonidos distintos con significado que un animal puede emitir, son muy reducidos, por ejemplo, vamos a resumir la forma que  tienen de avisarse del peligro los monos verdes de la sabana africana:
“Estos monos emiten tres tipos de gritos de alarma distintos, según se acerque una serpiente, un leopardo o un águila, y el comportamiento del resto del clan es consecuente con el grito de alarma escuchado; si se acerca una serpiente, se plantan erguidos, otean la hierba a su alrededor, y según sea la serpiente,  la atacan  entre  todos  o  salen  corriendo al árbol más próximo; si el grito es porque viene un leopardo, todos corren hacia el árbol más cercano sin mirar siquiera  al  leopardo; y si el grito significa que viene un águila, miran al cielo y después salen corriendo a esconderse debajo de los arbustos.  Dorothy Cheney y Robert Seyfarth, de la universidad de Pensilvania, que han estudiado a estos monos durante más de una década, pudieron observar en alguna ocasión, que el águila fue descubierta por un momo vigilante, cuando ya estaba en su vuelo en picado para atrapar a uno de ellos, y el grito no fue el normal de “viene un águila”, sino que gritaron con el grito que delata la presencia de un leopardo, así que el mono en peligro, corrió hacia un árbol, y escapó del águila. Si hubiesen dado el grito de viene un águila, la posible presa, hubiese mirado hacia el cielo, desperdiciando unos segundos decisivos. [1]
Hay un detalle en esa interpretación que podría ponerse en duda: es el observador el que supone que el grito  del mono quiere decir viene un leopardo, más bien ese grito en concreto, ocasiona una respuesta inmediata de correr y trepar a los árboles; el mono guardián de ese caso comentado, usó su potencia estimativa para según el peligro percibido, emitir uno de los tres gritos de alarma posibles. No sabemos si esa respuesta es instintiva o aprendida.
Se han hecho verdaderos esfuerzos para intentar enseñar a hablar a los chimpancés, todos ellos infructuosos.[2] A lo máximo que se ha llegado es a que aprendan a distinguir sonidos como órdenes, y a usar teclados o símbolos para pedir comida, o para  otros usos sencillos, (hasta un máximo de doscientos distintos y que de ahí no pueden pasar).[3] Los intentos más importantes para conseguir enseñar a hablar a los chimpancés, y de paso demostrar nuestra estrecha relación con ellos, se han hecho en el Language Research Center de la Universidad estatal de Georgia, en Atlanta, y en la universidad de Oklahoma; pero los resultados son siempre los mismos: aún cuando después de mucho  entrenamiento, se  consigue  que los chimpancés repitan el sonido de unas cuantas palabras y relacionen con ellas unos determinados comportamientos, no se puede pasar de ahí; lo cual,  ha hecho decir al investigador Herbert Terrace -que ha dirigido un proyecto de larga duración sobre el lenguaje por señas con un chimpancé-, que:
“Los simios antropomorfos, no tienen en absoluto capacidad para el lenguaje, y que ninguno de los proyectos de la década pasada nos dice nada sobre el lenguaje humano, salvo que ningún animal lo posee”. [4]
Imagen de: iafi.com.ar
Cada especie está sometida al modo de comunicación propio de su especie, un perro ladra y no puede comunicarse con sonidos de otro tipo, puede gruñir o aullar, pero poco más; un perro no puede decidir libremente comunicarse rebuznando o cacareando. Sin embargo el hombre es libre, tiene un lenguaje articulado único que le dota de una gran versatilidad para comunicar hasta las sutilezas más profundas, y además de la expresividad de los gestos y la espectacular posibilidad expresiva del rostro humano, el hombre es libre, puede decidir comunicarse en su lengua nativa, o en cualquier otra lengua del mundo, puede comunicarse por mímica, por el lenguaje de sordomudos, mediante dibujos, por medio del arte; el hombre puede inventar nuevos modos de comunicarse, es libre hasta para decidir no comunicarse.
Y antes de terminar con este asunto del lenguaje, vamos a hacer referencia a dos trabajos que pueden usarse como argumentos para defender que todos los hombres que existimos ahora y que han existido antes, somos una sola especie y tenemos un origen común.
Imagen de: gamingsex.wordpress.com
Muchos lingüistas, en particular Noam Chomsky, ven reglas básicas presentes en todos los lenguajes humanos. Pueblos diferentes pueden hablar lenguas distintas por las diferencias culturales, pero bajo las palabras subyace una estructura gramatical parecida. La causa, sugieren, estriba en que el lenguaje es el producto de determinadas estructuras o funciones cerebrales específicas. Ellos ven el lenguaje como algo exclusivamente humano. Hasta las tribus más aisladas, tienen un lenguaje con miles de palabras y una gramática perfectamente estructurada.
También algunos filósofos han entrado al asunto, por ejemplo para J. Fodor:
“El pensamiento se hace con/en un componente cerebral que tiene la estructura de un lenguaje; pero no uno de los naturales (inglés, francés, español etc), sino El Lenguaje. Éste, evidentemente, ha de tener una configuración homóloga a aquellos, porque ha de trasladarse a ellos con facilidad y rapidez. Como el lenguaje del pensamiento es universal, todos los demás (idiomas) poseen la misma complejidad y facultades; por eso cualquier niño de cualquier raza, puede aprender cualquier lengua”.[5]
Estas teorías de J. Fodor, y de N. Chomsky, son difíciles de confirmar, pero también de rebatir.


[1] R. Leakey  y R. Lewin, Nuestros orígenes, RBA-1.995, cap. XIV.
[2] Hay un magnífico informe sobre todas estas investigaciones en L. Prieto, "El hombre y el animal"., p. 479 a 493.
[3] C. Stringer y P. Andrews, La evolución humana, Akal-2.005, p. 130.
[4] R. Leakey, La formación de la humanidad, RBA-1.993, p. 142.
[5] J. Fodor,  El lenguaje del pensamiento,  Citado por Gonzalo Casanova en Debate sobre la hominización, 2.003, www.

sábado, 2 de febrero de 2013

LO QUE COMPARTIMOS CON LOS ANIMALES - II


Imagen de unratonenlafamilia.blogspot.com
En el caso del ser humano, el instinto existe desde el primer momento -por ejemplo el instinto de succionar la leche del pecho materno-, y se mantiene durante toda la vida, pero el prolongado periodo de aprendizaje durante la niñez y la juventud, y la cultura, pueden dejar algunas reacciones instintivas con un valor testimonial, perfeccionándolas y trascendiéndolas; podría decirse que en esto consiste al menos en buena parte, la educación.
Imagen de: fondos10.net
Esto significa que mientras el animal está ligado por su instinto a un ambiente determinado, el hombre está liberado de esa ligazón, es libre, puede desarrollar su actividad en cualquier ambiente, el ambiente del hombre mientras vive en este mundo, es toda la Tierra. 

 Imagen de pixba7.com

El instinto es un impulso tan fuerte y tan imprescindible para el animal, que llega a darse sin la presencia del estímulo correspondiente:
“Lorenz ha descrito varios casos interesantes de actividad en el vacío. Uno de ellos es el caso del estornino que caza insectos imaginarios. Oigamos al propio Lorenz: “Situado en un lugar de observación conveniente, el pájaro (un estornino) levantaba la mirada muy excitado, hacia el techo de la habitación, como si viera insectos volando. Luego echaba a volar hacia arriba, picoteaba en el aire y regresaba al lugar inicial, ejecutaba el movimiento de matar a la presa, la deglutía y se quedaba tranquilo. Tuvo que pasar mucho tiempo para que me quedara plenamente convencido de que en aquel cuarto no volaban minúsculos insectos que mis ojos no llegaban a percibir… Un caso semejante lo proporciona el pájaro tejedor, llamado Quelea. Este pájaro, incluso enjaulado, sigue ejecutando la complicada sucesión de movimientos destinados a atar un tallo de hierba a una rama aunque carezca de ambos para construir su nido”[1]
Imagen de elmundo.es.
Esto permite considerar que si la respuesta instintiva es innata y se manifiesta como respuesta a un estímulo, el condicionamiento del aprendizaje animal, que está basado en el binomio estímulo-respuesta, es exactamente inverso al instinto, porque en éste, la respuesta ya existe antes de que se presente a los sentidos el estímulo. Esto indica que es el medio ambiente que rodea al animal el que está adaptado a él, y denuncia esa idea infundada de que es el animal el que se adapta al medio que le rodea. La Tierra con sus distintos climas, biotopos, ambientes, fue creada para que sirviese adecuadamente a cada tipo de animal, y todo, ellos incluidos, al hombre.


[1] K. Lorenz, Fundamentos de etología, Paidós, Barcelona-1.986, p. 123. Citado por L. Prieto, o. c. p. 151.

martes, 22 de enero de 2013

LO QUE COMPARTE EL HOMBRE CON LOS ANIMALES


LO QUE COMPARTIMOS CON LOS ANIMALES.
El hombre comparte con los animales su corporeidad. En concreto, es un mamífero y su fisiología, sus órganos y las funciones de éstos, el tipo de sus biomoléculas etc., son semejantes a las de los restantes mamíferos. El hombre es el único mamífero [1] que no necesita de una gruesa capa de pelo para poder conservar estable su temperatura corporal; el hombre por su entendimiento y voluntad libres, se hace vestidos, se abriga con una piel de oso o de bisonte, construye casas, incluso iglús, domina el fuego, ha inventado calderas, climatizadores, el hombre no sólo es libre del ambiente y no tiene que adaptarse a él, el hombre modifica el mundo para adaptarlo a él.
El hombre comparte con los animales todo lo concerniente al alma sensitiva, a saber, los cinco sentidos y las potencias del alma sensitiva.[2]
                                      Imagen de: elconfidencial.com
Los sentidos permiten al animal y al hombre relacionarse con el exterior, percibir los objetos sensibles y, a su vez, ser percibidos, puesto que vemos y somos vistos, tocamos y somos tocados, oímos y producimos sonidos, olemos y desprendemos olor, gustamos y tenemos sabor.
En cuanto a las potencias del alma sensitiva, compartimos con los animales[3] la facultad apetitiva, la facultad locomotriz, las facultades sensitivas que implican a los cinco sentidos ya mencionados, y las potencias sensitivas interiores, también conocidas como entendimiento práctico, y que son cuatro: sentido propio o común, imaginación, estimativa y memoria.[4]
Vamos a desarrollar un poco este punto.
 LA RELACIÓN CON EL EXTERIOR Y EL INSTINTO.
Los animales viven sujetos a un limitado mundo circundante. Para explicar lo que esto significa, tomamos una larga cita del impresionante libro de Leopoldo Prieto López titulado El hombre y el animal:
“La idea central del pensamiento de Von Uexküll[5] es que a cada animal, o mejor a cada especie animal, corresponde un espacio biológico propio, también llamado mundo circundante por la misma organización biológica del animal, que selecciona, de entre todas las propiedades y características de las cosas y animales existentes a su alrededor, solamente aquellas de interés para su vida. El espacio biológico o mundo circundante no es   la suma de cosas que circundan físicamente al organismo, sino el conjunto de aquellas características ambientales que desempeñan una función biológica o que tienen una significación vital para el animal. Las restantes propiedades ambientales forman un conjunto inobservado de información que el animal ignora, ya que no pasan a través del filtro de la percepción sensorial y tampoco causan reacciones en el animal que se encuentra frente a ellas. Únicamente por su inserción en el mundo circundante las cosas adquieren una significación para el animal, aunque de naturaleza exclusivamente biológica. Todo lo que de facto excede los confines de este campo biológico, aunque esté físicamente presente, no existe para el animal. En cambio en el interior de este campo biológico que es llamado mundo circundante, las cosas y los animales se hacen portadores de un tono significativo que les permite entrar en relación con las disposiciones biológicas del animal, el cual a su vez se encuentra fisiológicamente y funcionalmente dispuesto a reconocer tal significación y a obrar conforme a ella”.[6]
Imagen de: oconowocc.com
El animal sólo percibe aquello que le interesa para satisfacer sus necesidades, cuando las ha satisfecho se duerme. Cada estímulo de ese mundo selectivo, que percibe por los sentidos, suscita en él una respuesta inmediata e instintiva propia de su especie, el animal está estrictamente condicionado por su instinto; un cordero no responde igual que un lobo, ni puede hacerlo.
“El instinto es la conjunción de una actividad (hacia la que el animal se encuentra genéticamente predeterminado) puesta en marcha por un factor desencadenante o excitador”.[7]
El autor de la cita, confunde genéticamente con hereditariamente, arrastra el error tan difundido de que los genes tienen capacidad de determinar formas o comportamientos. Una nueva araña, que no ha visto tejer a su madre, que no ha visto antes una tela de una araña de su especie, que no ha aprendido a hacer una tela de araña, construye sin vacilar una tela con estructura, dimensiones, ángulos, entorno y disposición semejante a la que hacen  todas las arañas de su especie, y esa capacidad es heredada evidentemente, pero no tiene nada que ver con los genes, que como ya dijimos contienen información para montar proteínas. De los genes de la araña depende que las proteínas que forman su hilo sean las adecuadas para su idoneidad en cuanto a resistencia, grosor, capacidad de transmisión de las vibraciones, etc. Si sus genes están dentro de la variedad propia de su especie, la tela será buena, si sus genes tienen alguna mutación, su tela se romperá o será defectuosa, pero estará en el mismo sitio y tendrá la misma disposición, porque eso es instintivo, heredado, pero no genético. El instinto es epigenético.
Imagen de: canariasenelsiglo21.blogspot.com
En los animales superiores que pasan un tiempo de aprendizaje con sus progenitores, el instinto se modula, podríamos decir que se “afina” como un instrumento musical antes de un concierto. Este aprendizaje y la experiencia a lo largo de la vida del animal, matizan el instinto, pero no lo cambian.
Hay que hacer mención de los animales domesticados por el hombre, su instinto permanece, pero los cambios introducidos por el hombre en el modo de vida del animal se sobreponen, a veces, a su propio instinto, es como si se acrecentase el tiempo entre la recepción del estímulo y la respuesta. El trato   con el hombre, hace que el animal apetezca más el premio o el afecto del domesticador que seguir su impulso instintivo. Esto indica lo que el hombre puede hacer con un animal en concreto, pero no aporta nada al instinto de esa especie, porque el fin del instinto es siempre la conservación de la especie.[8] Y es evidente que los adiestradores tienen que adiestrar de nuevo a los individuos de la nueva generación, por muy bien adiestrados que estuviesen sus progenitores.



[1] Dejamos a un lado los mamíferos acuáticos y el caso de los “acorazados”, como el elefante o el rinoceronte. En los primeros la conservación de la temperatura corporal se hace mediante una  potente capa de grasa subcutánea, y en los segundos por una gruesa piel de reducida traspiración.
[2] Es evidente que todos los animales no tienen los cinco sentidos. Algunos por ejemplo, no ven, sólo perciben contrastes de sombras y luces, pero no podemos abordar aquí lo que el hombre comparte con cada phyllum, por lo que nos centraremos en lo que comparte con los organismos superiores, es decir, con los vertebrados y, en no pocos casos, en lo que comparte exclusivamente con los mamíferos.
[3] Cf. Tomás de Aquino, Suma Teológica, I, c.78, a.1.
[4] Cf. ibid. I, c. 78, a. 4.
[5] Jacob Von Uexküll, biólogo de reconocido prestigio nacido en 1.864 en Keblas (Estonia), estudió en las universidades de Tartu y Heidelberg, fue profesor  en la de Hamburgo, fundó el Instituto para la investigación del ambiente, publicó numerosas obras, de entre ellas destacamos Mundo circundante y mundo interior de los animales; desarrolló sus teorías en clara oposición al darwinismo clásico. Murió en Capri en 1.944.
[6] L. Prieto López, El hombre y el animal, BAC-2.008, p. 120.
[7] Ibid. p. 148.
[8] Cf. M. Scheler, El puesto del hombre en el cosmos, Losada, Buenos Aires-1.968, p. 36 y 37.

domingo, 22 de enero de 2012

¿Qué del hombre se relaciona con el universo?











¿De qué manera se adecuan el hombre y el universo?.


He encontrado unas reflexiones sobre este tema en una conversación que mantuvo D. Jorge Mario Posada con el filósofo Leonardo Polo en 1.995,voy a extractar algunas ideas interesantes:


La física se encuentra hoy en un proceso de revisión que suscita serios problemas filosóficos, uno de ellos es la pregunta: ¿Con qué facultad o tipo de operaciones del conocimiento humano se corresponde el universo?, el asunto antrópico, ¿qué es lo que en el hombre se corresponde con el universo?.


1 - La inteligencia:


Para Aristóteles el universo es inteligible, es el nous del hombre, la inteligencia, lo que se corresponde con el universo, pues éste tiene una estructura inteligible entendible en su orden.


Santo Tomás mantiene con el filósofo que es la inteligencia del hombre la que se corresponde con la inteligibilidad del universo, el aquitaniense añade los datos de la revelación, la finalidad del universo, creado para el hombre, tanto el universo como el hombre han sido creados y vistos como buenos por Dios.


2 - La imaginación y la memoria:


Newton planteó que el universo no es inteligible sino imaginable, no es preciso afirmar que el universo es perfecto, basta con aplicar nuestra capacidad figurativa, esta postura permite aún una matematización del universo, pero se descarta el intento de saber qué es el universo y por qué y para qué existe. A esta imaginación, se puede añadir aunque Newton no lo mencione expresamente, la memoria, puesto que en el universo existen leyes, lo que sucede ahora en el universo tiene que ver con lo que pasó antes.


Así que Newton coloca el universo en correspondencia con la imaginación y la memoria, facultades que pertenecen a las potencias sensitivas internas y que compartimos con los animales, es un descenso de nivel, de algo inmaterial y exclusivo del hombre como es la inteligencia, a algo neurofisiológico común a todos los animales superiores aunque con diferencias notables en el hombre.



3 – La percepción de los sentidos:


Cuando Kepler se encontró que las órbitas de los planetas eran elípticas y no circulares, exclamó: ¡Qué lástima, no es tan perfecto!, y rebajó aún más la correspondencia entre el hombre y el universo. El universo no está formado por figuras o formas absolutas, las figuras dependen de la perspectiva, de la percepción de los sentidos, las constelaciones sólo forman figuras en la imaginación del hombre, si se mirasen desde otro lugar, no formarían esa figura, todo depende del observador y de sus sentidos. Se mantiene la memoria, puesto que se mantienen las leyes, pero se abandona la imaginación.


Otro descenso más, la imaginación, construye imágenes a partir de lo percibido por los sentidos, la física abandona esas imágenes, sólo nos queda lo que percibimos y con la asechanza de que los sentidos nos pueden engañar.


4 – La ruptura total del principio antrópico:


Con la llegada del azar y de la teoría del caos, desaparece incluso la estabilidad que dan las leyes, con lo que se aparta también la memoria, como correlato entre el hombre y el universo, no queda nada que relacione al hombre con el universo, podemos usarlo como queramos, pero no es lícito afirmar algo sobre él, se pueden proponer hipótesis pero todas son igualmente válidas, el universo no depende de condiciones iniciales, porque lo que viene después no tiene que ver con lo que pasó antes, no hay leyes, sólo desde nuestra perspectiva nos imaginamos que las hay.


Se ha roto el principio antrópico, lo que deshace el interés especulativo de la física.


Y ahora digo yo, Ángel: todo este proceso empobrecedor, para que los que defienden la ruptura del principio antrópico con sus planteamientos, nos quieran arrastrar al panteísmo, y defiendan encarecidamente que no existe ninguna verdad sobre el universo, colocándose en flagante contradicción, pues para ellos la verdad sobre el universo es que no existe ninguna verdad sobre él.


Ánimo que no todo está perdido


Semogil 22 de Enero del 2.012.




Publicadas en El conocimiento de lo físico según Leonardo Polo, Juan A. García Gonzalez (ed), Cuadernos de pensamiento español, 2011/4, Servicio de publicaciones de la Universidad de Navarra.