domingo, 22 de enero de 2012

¿Qué del hombre se relaciona con el universo?











¿De qué manera se adecuan el hombre y el universo?.


He encontrado unas reflexiones sobre este tema en una conversación que mantuvo D. Jorge Mario Posada con el filósofo Leonardo Polo en 1.995,voy a extractar algunas ideas interesantes:


La física se encuentra hoy en un proceso de revisión que suscita serios problemas filosóficos, uno de ellos es la pregunta: ¿Con qué facultad o tipo de operaciones del conocimiento humano se corresponde el universo?, el asunto antrópico, ¿qué es lo que en el hombre se corresponde con el universo?.


1 - La inteligencia:


Para Aristóteles el universo es inteligible, es el nous del hombre, la inteligencia, lo que se corresponde con el universo, pues éste tiene una estructura inteligible entendible en su orden.


Santo Tomás mantiene con el filósofo que es la inteligencia del hombre la que se corresponde con la inteligibilidad del universo, el aquitaniense añade los datos de la revelación, la finalidad del universo, creado para el hombre, tanto el universo como el hombre han sido creados y vistos como buenos por Dios.


2 - La imaginación y la memoria:


Newton planteó que el universo no es inteligible sino imaginable, no es preciso afirmar que el universo es perfecto, basta con aplicar nuestra capacidad figurativa, esta postura permite aún una matematización del universo, pero se descarta el intento de saber qué es el universo y por qué y para qué existe. A esta imaginación, se puede añadir aunque Newton no lo mencione expresamente, la memoria, puesto que en el universo existen leyes, lo que sucede ahora en el universo tiene que ver con lo que pasó antes.


Así que Newton coloca el universo en correspondencia con la imaginación y la memoria, facultades que pertenecen a las potencias sensitivas internas y que compartimos con los animales, es un descenso de nivel, de algo inmaterial y exclusivo del hombre como es la inteligencia, a algo neurofisiológico común a todos los animales superiores aunque con diferencias notables en el hombre.



3 – La percepción de los sentidos:


Cuando Kepler se encontró que las órbitas de los planetas eran elípticas y no circulares, exclamó: ¡Qué lástima, no es tan perfecto!, y rebajó aún más la correspondencia entre el hombre y el universo. El universo no está formado por figuras o formas absolutas, las figuras dependen de la perspectiva, de la percepción de los sentidos, las constelaciones sólo forman figuras en la imaginación del hombre, si se mirasen desde otro lugar, no formarían esa figura, todo depende del observador y de sus sentidos. Se mantiene la memoria, puesto que se mantienen las leyes, pero se abandona la imaginación.


Otro descenso más, la imaginación, construye imágenes a partir de lo percibido por los sentidos, la física abandona esas imágenes, sólo nos queda lo que percibimos y con la asechanza de que los sentidos nos pueden engañar.


4 – La ruptura total del principio antrópico:


Con la llegada del azar y de la teoría del caos, desaparece incluso la estabilidad que dan las leyes, con lo que se aparta también la memoria, como correlato entre el hombre y el universo, no queda nada que relacione al hombre con el universo, podemos usarlo como queramos, pero no es lícito afirmar algo sobre él, se pueden proponer hipótesis pero todas son igualmente válidas, el universo no depende de condiciones iniciales, porque lo que viene después no tiene que ver con lo que pasó antes, no hay leyes, sólo desde nuestra perspectiva nos imaginamos que las hay.


Se ha roto el principio antrópico, lo que deshace el interés especulativo de la física.


Y ahora digo yo, Ángel: todo este proceso empobrecedor, para que los que defienden la ruptura del principio antrópico con sus planteamientos, nos quieran arrastrar al panteísmo, y defiendan encarecidamente que no existe ninguna verdad sobre el universo, colocándose en flagante contradicción, pues para ellos la verdad sobre el universo es que no existe ninguna verdad sobre él.


Ánimo que no todo está perdido


Semogil 22 de Enero del 2.012.




Publicadas en El conocimiento de lo físico según Leonardo Polo, Juan A. García Gonzalez (ed), Cuadernos de pensamiento español, 2011/4, Servicio de publicaciones de la Universidad de Navarra.

domingo, 18 de septiembre de 2011

¿Qué son las mutaciones?.

Imagen de: 1bachafri.blogspot.com



Veamos ahora que efectos pueden tener las mutaciones. Se entiende por mutación:
“Cualquier cambio en el material genético, heredable y detectable, no atribuible a segregación o recombinación, que se transmite a las células hijas, e incluso a la siguiente generación, dando lugar a células o individuos mutantes”[1]
Se da generalmente por aceptado sin mucho fundamento, que los genes son los responsables de la morfología interna y externa de un ser vivo, por ello los neodarwinistas afirman que si el ADN sufre una mutación, eso lleva correlativo un cambio en la morfología interna y externa del mutante, acuñaron para hablar de ello, el término fenotipo.
En primer lugar hay que afirmar que este término está obsoleto. Se entiende por fenotipo la “expresión externa de un gen”. Esto tuvo su sentido en la época en que se pensaba que cada gen definía un carácter, un gen se expresaba externamente en que eras chato, otro en tener el pelo rizado, otro en tener los ojos azules etc..
Los genes, contienen la información necesaria para ensamblar proteínas, eso es lo que son y nada más, por lo que los genes pueden definir el tipo de biomoléculas que va a haber en una célula, la fórmula exacta de su insulina, la presencia de un antígeno concreto en el plasma sanguíneo, etc. Pero no pueden decidir la forma de la célula, ni su lugar en el organismo, ni mucho menos definir el aspecto externo de un ser vivo.
No existe un gen que lleve una etiqueta que diga “color de ojo”, y según pueda variar algún nucleótido de ese gen, el color del ojo varíe, eso no funciona así. El color del ojo de un ser vivo tiene un componente hereditario epigenético, y además, depende de una multitud de moléculas, y de las propiedades físicas de la refracción de la luz, de la curvatura del cristalino, el estado de salud del organismo, de los pigmentos y de muchos factores más. Por supuesto, que en la configuración del color del ojo, intervienen biomoléculas, pero esas mismas biomoléculas actúan en cantidad de otros procesos celulares.

Imagen de: miriamyandrea2022,blogspot.com

El ejemplo de la mosca del vinagre a la que se consiguió después de multitud de mutaciones artificiales, sustituirle el color del ojo, nos puede servir para explicar lo que estamos diciendo. Inevitablemente, cada vez que se conseguía alterar sus genes provocándoles mutaciones artificiales por radiación para cambiarle el color de los ojos, simultáneamente, las alas de la mosca se llenaban de pelos. Esto demuestra que se pueden alterar detalles del aspecto externo de los seres vivos alterando sus genes, pero también demuestra que no existe un gen que se encargue del “color de los ojos”, otro que se encargue de “alas sin pelos” etc. Lo único que se ha conseguido es “alterar” las biomoléculas que contribuían a que la mosca del vinagre tuviese los ojos con su coloración normal, y alterando esas biomoléculas hemos alterado cantidad de procesos en distintas partes de ese organismo.[2]

Imagen de: a222224wordpress.com

Lewontin aporta los datos de un experimento realizado con una hierba del genero Achillea (popularmente conocida como milenrama). Esta planta agarra bien de estaquilla (cortando un trozo del tallo y enterrándolo parcialmente). Eligió siete plantas y de cada una de ellas hizo tres estaquillas que plantó en distintos suelos y a distintas alturas: al nivel del mar, a 1.400 m. y a 3.050 m de altura respectivamente. (Se escogió este método porque al ser tres estaquillas de la misma planta, las tres tenían los mismos genes). Pues bien, la altura, la ramificación, la floración y en general el aspecto de las plantas, varió completamente para los siete tipos, dependiendo del ambiente, aún teniendo cada uno de ellos los mismos genes. En algunos casos era difícil reconocer la especie a la que pertenecía la planta, con lo que se demuestra que el fenotipo (aspecto externo) no es una consecuencia directa y exclusiva de los genes.[3]
Diversas especies de plantas del género Bidens presentan una destacada diferenciación morfológica en porte, hojas, flores y frutos, y tienen el mismo número de cromosomas, apenas tienen diferencias genéticas, 1 o 2 loci por gen, y tienen prácticamente identidad de isoencimas. Lo que las hace tan distintas morfológicamente, no son sus genes.
Por otro lado, las mutaciones no pueden dar cuenta de la aparición de órganos ni funciones nuevas, realmente aún estamos esperando que los neodarwinistas puedan encontrar una mutación, que resulte “ventajosa” como ellos la llaman.
[1] A. Azpiazu: Voz “mutación”, GER, XVI, Rialp-1.984, p. 527. Citado por C.J. Alonso, Tras la evolución, o. c., p. 200.
[2] T. Gordon Rattray El gran misterio de la evolución” Planeta-1.983, p. 158.
[3] R. Lewontin. “La diversidad humana”. Labor. 1.984, p. 22 y 23. Acompaña dibujos de las plantas del experimento.


Semogil 18 de Septiembre del 2.011

viernes, 6 de mayo de 2011

¿Es un hecho demostrado la evolución de las especies? y 4






SOBRE: “LA CONSTITUCIÓN BÁSICAMENTE IGUAL DE TODOS LOS SERES VIVOS…. APOYA LA IDEA DE LA EVOLUCIÓN”.
Es fácil encontrar afirmaciones de este tipo: Todos los seres vivos utilizan el mismo sistema de conservar y transmitir la información genética: el ADN, y el ARNm., y lo “leen” según el mismo código genético. Ello es prueba de que todos los seres vivos provienen de un tronco común por evolución. La primera parte del texto, escrita en letra normal, es una observación científica objetiva. [i]
La segunda parte del texto, escrita en letra negrita, es una interpretación pseudo-científica subjetiva:
Es una interpretación que no se desprende directamente de la premisa (primera parte del texto, que sí es una conclusión extraída de los resultados de los experimentos), y es normal deducir de los datos objetivos, interpretaciones, pero no puede sacarse una interpretación que no se desprenda directamente de ellos, y puesto que nadie ha podido realizar ningún experimento que pruebe o siquiera sugiera que algún ser vivo provenga de otro por evolución, no es aceptable esa interpretación. Lo lógico sería extraer una interpretación consecuente con los resultados de los experimentos, por ejemplo: Los seres vivos para realizar sus funciones vitales precisan una organización biomolecular basada en el ADN.
Es pseudo-científica, puesto que no permite plantear experimentos en los que se puede predecir el resultado, como corresponde a cualquier asunto científico. A ver si alguien se atreve a plantear un experimento para demostrar a qué ser vivo va a evolucionar una palmera, por ejemplo y diseñar el protocolo para comprobarlo.
Es subjetiva, puesto que otros científicos, pueden y de hecho extraen de la primera parte del texto, otra interpretación totalmente distinta. Así, por ejemplo, los científicos creacionistas norteamericanos ven en la universalidad del código genético, la unidad de la Creación realizada por Dios. Mientras que los científicos partidarios de la teoría llamada “diseño inteligente”, ven en dicha universalidad, la prueba de una poderosa inteligencia que ha diseñado un mecanismo biológico excelente. Otros científicos por el contrario, no sienten la necesidad de sacar ninguna “conclusión” de esa evidencia.

Por otro lado el hecho de que la vida en todas sus variantes use de las mismas claves biomoleculares o fisiológicas, no dice nada de la evolución de las especies, para poder sacar alguna conclusión de ese tipo, es necesario demostrar previamente que es posible la vida con otro tipo de moléculas nucleares, con otro código genético distinto, etc.

Fósiles de Edicara, practicamente los restos de seres vivos más antiguos encontrados hasta ahora.


CONCLUSIÓN:

Es conveniente para aportar claridad a este asunto y para poner a prueba el paradigma, fomentar investigaciones en estos tres campos:
· Cuantificación métrica de la variabilidad morfológica de los esqueletos de las especies de organismos superiores.
· Inventariado y estudio de yacimientos de rocas sedimentarias lacustres continentales anteriores al Jurásico.
· Comparación de las “especies” fósiles con las colecciones de especies vivas conservadas en los museos.

Después de todo lo expuesto, entiendo que no sólo la evolución de las especies no es la única conclusión coherente, sino que la única conclusión coherente con los datos científicos objetivos y principalmente con los datos que aporta la paleontología es que no ha existido evolución de las especies.
Sólo desde una postura ideológica previa, o desde un acrítico acatamiento del paradigma “científicamente correcto” se pueden interpretar los datos científicos en sentido evolutivo.

[i] - Así se pensaba por lo que se sabía hasta 1.990, pero se han encontrado excepciones en las mitocondrias de todos los tipos de seres vivos, y en los códigos nucleares de bacterias, levaduras, ciliados y algas. Sobre esto ver:
A. Sanvicens, op. cit. pág. 146. Y Jukes, T.H.: “Genetic Code 1.990. Outlook” Experientia, 46, 1.990, pág: 1149.
Sabiendo que existen excepciones y peculiaridades, lo general es que las células de todos los seres vivos usan el mismo código genético. Para lo que nos interesa aquí, podemos seguir considerándolo una observación científica objetiva.



Semogil 7 de Mayo del 2.011

miércoles, 20 de abril de 2011

¿Es un hecho demostrado la evolución de las especies? - 3



Tercera parte



SOBRE: “AHORA EXISTEN SERES VIVOS DE LOS QUE NO HAY RESTOS FÓSILES”:

Este punto, en realidad es el único de los cuatro, que a primera vista puede tener alguna relación con una prueba de la evolución de las especies. Y tampoco es la única deducción coherente, ni siquiera la más plausible. Veamos: Si no hay restos fósiles de muchos de los seres vivos actuales puede ser por dos motivos: a) Estos seres vivos no existían en un pasado geológico; y b) Si existían, pero no encontramos restos fósiles de ellos.
Analicemos estas dos posibilidades:
1. Sencillamente existe la posibilidad de que no haya restos fósiles en épocas geológicas antiguas de algunos seres vivos de los que existen en la actualidad, simplemente porque no existían en aquella época. Pero esto no ha de entenderse necesariamente en el sentido de que si no existían es que han evolucionado de otros que sí vivían entonces.
En este punto es imposible seguir adelante sin hacer una precisión de índole filosófica, pues la interpretación que se haga de este punto, tiene siempre en su raíz una decisión de fe, aún para aquellos que intentan defender que argumentan sólo desde la ciencia.
Para los que creemos que existe una causa primera de la existencia de los seres vivos, los que aceptamos que los seres vivos han sido creados, podemos aceptar que la no existencia de restos fósiles de algunos seres vivos en el pasado geológico, puede deberse simplemente a que no hubieran sido creados todavía, puesto que no hay ningún obstáculo científico, filosófico ni teológico que impida considerar que la creación fue escalonada en el tiempo.
Por otro lado, los que creen que no existe una causa primera y que la vida es fruto del “azar”, -puesto que no es admisible la generación espontánea en la actualidad-, necesitan creer que la vida surgió en un determinado momento, con una atmósfera distinta de la actual, lo que ya ha sido suficientemente desmentido.[i] También necesitan creer que los seres vivos actuales han surgido de otros anteriores a ellos ¿de dónde si no?. Así pues, entiendo que en lo referente a este punto, es una cuestión de necesitar creer en la evolución, en ningún caso una conclusión científica, puesto que no puede demostrarse en modo alguno que los seres vivos actuales provengan de otros distintos y anteriores a ellos en el tiempo.
De tal modo que en este momento, nos encontramos de frente con el comentario de fraile benedictino Stanley Jaki, citado por el cardenal Schönborn: “El mayor problema de la afirmación de los darwinistas de que no existe un fin, es el siguiente: el proceso evolutivo supuesto sin finalidad llega como su resultado final a un ser, el hombre que todo lo hace con un fin. Por lo que los evolucionistas niegan la existencia de un fin, con un fin: su objetivo es lo que desea el materialismo, ciertamente, esto no es una ciencia, es una antimetafísica”.[ii]

2. Si consideramos la posibilidad de que los seres vivos actuales existían en épocas geológicas anteriores pero no encontramos sus restos fósiles, esto puede deberse a alguno o a varios de estos motivos:
1 – Los yacimientos en los que están esos fósiles, no se han conservado o están demasiado enterrados. Si consideramos con seriedad que: Los procesos orogénicos entierran los sedimentos continentales, dejando en superficie rocas de origen marino; que los sedimentos continentales son apenas el 1% del total de las rocas sedimentarias formadas; y que los procesos de metamorfismo regional destruyen la mayoría de los fósiles; podemos comprender que existe una posibilidad real elevada, de que conforme nos remontamos atrás en el tiempo geológico, sea exponencialmente más difícil encontrar sedimentos fosilíferos continentales, independientemente de qué seres vivos existieran entonces. Por lo que el no encontrar sus restos fósiles, no permite afirmar con certeza que un ser vivo no existía en una época geológica determinada.

2 –. Todavía no hemos encontrado esos fósiles. Continuamente estamos presenciando como nuevos hallazgos remontan hacia atrás la presencia de algunos seres vivos en la tierra, como ejemplos de esto, podemos citar:
· el descubrimiento en Diciembre del 2.003 de restos de canguros, koalas y comadrejas en China en los primeros niveles del Cretácico, 50 ma. Más antiguos de lo que se admitía hasta ese momento.[iii]
· Un equipo canadiense, formado por Dave Rudkin, Graham Young, Godfrey Nowlan y colaboradores, ha encontrado un fósil de cangrejo de herradura en las rocas del Ordovícico al norte de Manitoba (Canadá) de 445 millones de años de antigüedad. Al fósil lo han denominado Lunataspis aurora, que significa literalmente “luna creciente escudo del amanecer” en referencia a su forma. Aunque es más primitivo que sus descendientes modernos su semejanza es indiscutible y remonta su antigüedad 100 ma. más de lo que se pensaba hasta este descubrimiento.[iv]
· Y también Silvina Valais en el 2.008 describe un yacimiento de icnitas en la Patagonia, en rocas de la base del Triásico, en la que aparecen tres tipos de huellas de aves y un tipo de huellas de mamífero. Lo que remonta el origen de las aves desde el Jurásico medio a la base del Triásico, unos 70 ma.[v]
Es un error afirmar que una especie, una familia o un phyllum aparecieron en una época geológica. Ese es un dato siempre provisional. Y sólo alcanzará algún nivel de credibilidad, cuando se realice un amplio inventario de yacimientos de épocas anteriores que por sus características litológicas, de ambiente sedimentario y estado de conservación, pudiesen contener dichos fósiles, y no los contengan.

3 – Como no conocemos la variabilidad morfológica de las especies, podemos fácilmente deducir erróneamente que un pequeño cambio morfológico indica una especie distinta. Esto es lo que sin duda ocurre con las “series evolutivas” de especies, que se han construido por ejemplo con los caballos o los cerdos en los sedimentos Neógenos de la zona de los grandes lagos africanos.
Por lo que vemos que tampoco en este punto se puede defender que la evolución de las especies sea la única postura coherente. Será la única postura coherente si se acepta acríticamente el paradigma “científicamente correcto”. Ya hemos visto que la única posibilidad que se puede deducir de este punto estriba en una necesidad de creer que ha sido así.
[i] - Sanvisens, Alejandro “Toda la verdad sobre la evolución” – Edit. Promociones y publicaciones universitarias – 1.996. pág – 185 ss.
- Abelson, P.H. Proc. Nat. Acad. Sci., 55, 1365 – 1.966.
- Gish, Duane T. “Teorias sobre el origen de la vida: crítica” Edit. Clie – 1.985, pág. 31.
- Shapiro, Robert (1.986): “Orígenes” p. 103 – Edit. Salvat - Barcelona.
- Canuto, V.M.; J.S. Levine; T.R. Augustsson; C.L. Imhoff (1982): Nature, 296, p. 816.
- Pfug H. D., y Jaeschyke-Boyer, H., “Análisis combinado estructural y químico de los microfósiles de 3.800 años de antigüedad”, Nature (1.979) p. 280:483.
- Gish, D.T., op. cit. pág: 31 – 32.
- Carver, J.H., “Niveles atmosféricos de oxígeno prebióticos” Nature, 1.981, 292 :136
- Walker, J.C.G., “Nueva valoración del papel del oxígeno y los rayos ultravioleta en la evolución del precámbrico”, Nature 1.976, 264: 620 –624.
- Maynard Smith, John: “Los problemas de la biología”. Edit. Cátedra, Col Teorema, 1.987, p. 176.
- Gerald F. Joyce – “RNA Evolution and the Origins of Life” Nature – 338; p. 217-224, 1.989
- Thaxton, Charles. “DNA, Desing and Origins of Life” – 1.986
- Cairns-Smith, A.G. 1.990. “Siete pistas sobre el origen de la vida”. Madrid, Edit. Alianza Editorial. p. 81ss.
- Jonson, Phillip E. “Juicio a Darwin” Edit. Homolegens – 2.007, p. 125 ss.

[ii] Card. Christoph Schönborn – “Caso o Disegno? Evoluzione e creazione secondo una fede ragíonevole” Edicione Studio domenicano Bologna 2.007. pag – 153.

[iii] - www.elmundo.es/elmundo/2003/12/12/ciencia/1071195388.html

[iv] - Dave Rudkin, Graham Young, Godfrey Nowlan - 13 de Febrero de 2008

[v] - De valais, Silvina - Biblioteca central Univ. Buenos Aires Facultad de ciencias exactas y naturales Tesis 4247.


Semogil 21 de Abril del 2.011

miércoles, 13 de abril de 2011

¿Es un hecho demostrado la evolución de las especies? - 2


(segunda parte)

SOBRE “ES LA ÚNICA DEDUCCIÓN POSIBLE ANTE LA EVIDENCIA DE QUE EXISTEN FÓSILES DE SERES VIVOS QUE AHORA NO VIVEN”. Esta observación, ha de ser matizada primero, pues Son bastantes las especies que siguen viviendo desde un pasado muy remoto. Son las que se ha dado en llamar “fósiles vivientes”, más numerosas de lo que podemos pensar, desde la esquizofita Kakabekia [i] al famoso Nautilus, pasando por el tiburón, el Ginkgo, los equisetos, la rana o la hormiga.[ii] Del hecho de que estos organismos continúen vivos en la tierra y aparezcan en el registro fósil de épocas remotas, podemos deducir dos cosas: que no se han extinguido y que no han evolucionado. Este grupo de “fósiles vivientes” va creciendo cada día conforme aumenta el registro fósil y se acepta la natural variabilidad morfológica de las especies. De este grupo de organismos, aun considerando sólo aquellos en los que su morfología apenas ha variado, no es posible deducir evolución de las especies, de ellos, sólo puede deducirse la estabilidad de las especies. Del resto de las especies que han vivido en la tierra, su no existencia actual, puede deberse a una o a la combinación de varias de estas posibilidades: 1. Simplemente ha habido a lo largo de la historia de la tierra multitud de especies de seres vivos que se han extinguido. El número de estas especies extinguidas es considerable, lo que ha de entenderse como un argumento en contra de ese invento tautológico que llaman adaptación.[iii] En los últimos siglos la humanidad ha presenciado la extinción de numerosas especies, y hoy tenemos enormes listados de flora y fauna en peligro de extinción, y en ni uno siquiera de esos casos -algunos perfectamente documentados-, hemos podido observar que alguno de los individuos de esa especie tuviese descendientes constatablemente distintos a él, antes de extinguirse. Por más que lo intento, no puedo entender qué tiene que ver científicamente hablando, el que una especie se extinga, con que las especies se originen unas de otras por evolución. En este primer caso, decir que la evolución de las especies es la única deducción posible, es totalmente gratuito. 2. Hay muchas especies que siguen viviendo desde tiempos remotos pero ahora son más frecuentes unas variedades distintas a las que han predominado en otras épocas geológicas. El criterio específico en paleontología es muy delicado, por no decir inútil, en todo caso, ha de ser usado con mucha precaución. En paleontología, sólo se pueden reconocer formas, y dejando a un lado los escasos restos en los que aparecen fosilizados restos o marcas de las partes blandas de los organismos, el registro fósil se puede agrupar en tres tipos: restos o moldes de conchas o de estructuras externas; restos de esqueletos internos; y huellas o señales de vida. En el primer tipo, restos de conchas o de estructuras externas, los cambios morfológicos que se observan en las series geológicas concordantes y continuas, pueden explicarse perfectamente por: a) - superposición lateral de ambientes sedimentarios adyacentes, en situaciones de trasgresión o regresión. Y b) por mínimos cambios químicos en el medio, como ya probaron Pouchet y Chabry; D’Arcy Thompson y otros.[iv] Entre otras cosas, demostraron que foraminíferos de una especie, reaccionaban a mínimos cambios en la alcalinidad del medio, construyendo conchas “propias” de otras especies de foraminíferos. En el caso de los restos de esqueletos de vertebrados, nos encontramos en una situación muy parecida, para poder decir que un resto fósil de un saurio (por ejemplo), perteneció a un individuo de una especie distinta a las especies de saurios que viven en la actualidad, es imprescindible en primer lugar un estudio serio y con un amplio muestreo, de la variabilidad morfológica de cada una de las piezas de los esqueletos de las especies de saurios vivas, cosa que no se ha hecho. Y en segundo lugar, no se puede definir una especie con un pequeño fragmento de un esqueleto, es más, cuando uno observa los hallazgos de restos de vertebrados, especialmente de los saurios, resulta que sólo vivió en la tierra un ejemplar de cada especie, porque recurrentemente, cada hallazgo es asignado a una especie nueva, distinta a las actuales y también distinta a todas las encontradas fósiles hasta ese momento. Hay que poner mucho orden libre de prejuicios evolucionistas en la paleontología de vertebrados, e incluso hay que empezar a valorar con seriedad la importancia decisiva de las condiciones físico-químicas ambientales y de los restantes factores epigénicos en la manifestación fenotípica predominante de una variedad determinada, o de un tamaño en los seres vivos, en una época geológica determinada. Por lo que hasta que no se determine con relativa certeza la capacidad de variabilidad morfológica de una especie, de este segundo punto, tampoco se puede obtener ninguna evidencia de evolución de especies. 3. Las especies antiguas han desaparecido del registro fósil porque han evolucionado a otras especies más modernas. Esta es la posibilidad que es aceptada por los partidarios del paradigma evolutivo, pero de ser esto lo que ha ocurrido en la historia de la Tierra, la paleontología observaría algo distinto a lo que encuentra en los estratos. Veamos: a) Todos los evolucionistas, independientemente del mecanismo evolutivo que defiendan, entienden que es uno, o un escaso número de individuos los que varían del modelo específico y dan lugar a una nueva especie. Si esto es lo que ha ocurrido, el registro fósil estaría lleno de formas intermedias, más bien, sería difícil poder seguir una forma específica en el tiempo. Esto no es así, las formas aparecen estables durante mucho tiempo geológico (con la debida precaución al estimar el tiempo geológico). b) Como lo que aparece en el registro fósil es una forma estable y de pronto de un estrato al siguiente, desaparece esa forma y aparece una nueva, y no siempre parecida a la anterior; la idea evolutiva, ha de sumar a la posibilidad de que algunos individuos adquieran de súbito una forma nueva, la necesidad de una extinción instantánea de todos los individuos que han mantenido la forma anterior. Y esto no es que haya podido suceder una vez, sino que es el mecanismo necesario en cada nueva variación. c) Es un interrogante el que las investigaciones de Eldregde y Gould sobre las series de Trilobites y el equilibrio punteado,[v] no incluyan referencias analíticas de la composición salina de los sedimentos y de las más mínimas estructuras sedimentarias, pues el resultado de sus investigaciones se refiere más a la superposición de ambientes sedimentarios adyacentes, que a un continuo juego sincronizado de “monstruos viables” y extinciones simultáneas. Por lo que este tercer apartado, tampoco aporta ninguna evidencia de que las especies han evolucionado desde otras especies, este tercer punto es una idea sin ningún respaldo paleontológico.

(continuará pronto)

[i] Siegel, S.M. y Guimarro, C; “On the cultura of a microorganism similar to a precambrian microfóssile Kabekia umbelata, in NH rich atmosphere” Proc. Nat. Scad. Sc, 55, 349-353, 1.967. [ii] Para ver la mejor lista sobre estas especies que no han variado a lo largo de las eras geológicas, en P. Grassé – “La evolución de lo viviente” Edit. Blume 1.977 pág 86 – 110.

[iii] La propia idea de adaptación implica que un organismo que no era capaz de hacer o de padecer algo, de pronto, como una novedad, consigue hacerlo o padecerlo sin que lo destruya. Está por demostrar que esto ha sucedido alguna vez en la naturaleza. Y en cualquier caso, es una falacia, porque todos los organismos que existen están bien adaptados, puesto que están vivos, y la única manera posible de medir científicamente la adaptación, es por una estimación cuantitativa de los que mueren y los que sobreviven, y para ello, existen palabras y conceptos como vida y muerte, suficientemente claros para no tener que inventar otros que signifiquen lo mismo.

[iv] Tompson, D’Arcy. “Sobre el crecimiento y la forma” Edit, J. T. Bonner – Cambridge 2.003 - p.138; p. 193 y 194. Pouchel y Chabry Socc. Biol. París 9 – 1 – 1.989 – Acad. Sci. París 108 - 1.889: 196 – 198. Brady H.B. Chall Rep. Foraminifera 1.884 p. 203 pl XIII. Bastch “Conchylien des seesandes” 1.791 p.4 pl VI fig 15 a-f. Dreyer “Peneroplis; eine studie zur biologischen Morphologie und zur speciesfrage” Leipzig, 1.898. Eimer und Fickert “Aartbilding und Verwandschaft bei den Foraminiferen” Tübing zool. Arbeiten 3 – 1.899 – 35.

[v] Eldregde, N y Gould, S.J. “Punctuat ed equilibria: An alternative to phyletic gradualism” Models Paloebiology Cooper & Co 1.973.

Semogil 14 de Abril del 2011